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[Los Angeles, California, Estados Unidos] [Un informe denuncia extendidos abusos en sistema penitenciario de Los Angeles.]

[Jennifer Medina] Un reo dijo que lo obligaron a caminar desnudo por un pasillo después de que alguaciles del sheriff lo acusaran de robar correspondencia. Se burlaron de él en español, llamándolo con términos peyorativos para referirse a homosexuales.
Un monitor de ACLU dijo que vio a varios alguaciles golpear a un hombre en la cárcel de las Torres Gemelas.
Otro ex reo dijo que después de protestar de que los gendarmes estaban molestando a un reo que es un enfermo mental, los mismos alguaciles lo llevaron a otro cuarto, golpearon su cabeza contra la pared y le dieron repetidos puñetazos en el pecho.
Y un capellán dijo que vio a los alguaciles golpear a un reo hasta que este colapsó. Entonces empezaron a patear la cabeza y el cuerpo del hombre aparentemente inconsciente.
Los ejemplos son sólo una fracción de las decenas de detalladas acusaciones de maltrato en la Cárcel Central de Hombres y la cárcel de las Torres Gemelas del condado de Los Angeles, de acuerdo a un informe que se espera que la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) presente en la Corte de Distrito Federal aquí el miércoles. El sistema penitenciario del condado de Los Angeles, el más grande del país, es también el más difícil, de acuerdo a abogados, activistas y ex funcionarios policiales.
“Esta situación, el tiempo que se ha prolongado, el volumen de las quejas y la naturaleza atroz de estas son mucho, mucho peor que cualquier cosa que yo haya visto”, dijo Tom Parker, funcionario retirado del FBI, que dirigió la agencia en Los Angeles durante años y supervisó las investigaciones sobre la golpiza de Rodney King y los cargos de corrupción en el Departamento de Policía de Los Angeles. “Están maltratando a los reos con total impunidad, y lo peor de todo es que creen que pueden hacerlo y no pagar las consecuencias.”
El sistema tiene una larga historia de acusaciones de malos tratos y malas condiciones. La ACLU presentó una demanda federal hace 35 años y finalmente un acuerdo permitió a la organización estacionar monitores en las cárceles. Pero esos monitores dicen que reciben seis a siete quejas a la semana, fundamentalmente de las dos grandes cárceles en el centro de Los Angeles, que albergan a miles de hombres. El FBI también empezó a investigar varios episodios en las cárceles.
El sheriff Lee Baca ha desechado repetidas veces toda sugerencia de problemas sistemáticos en las cárceles, diciendo que todas esas acusaciones de malos tratos son investigadas y que la mayoría resultan ser infundadas.
Esta semana, Los Angeles Times informó que agentes del FBI pasaron a escondidas un celular a un reo como parte de una investigación. El sheriff Baca reaccionó enfadado ante la investigación, diciendo que la agencia no sabía lo que estaba haciendo, y era que estaba poniendo en peligro a reos y gendarmes.
El sheriff Baca discutió el asunto con un funcionario del ministerio de Justicia en una reunión el martes. Nicole Nishida, la portavoz del sheriff, dijo que el departamento de policía investigaba exhaustivamente todas las quejas de malos tratos y que la mayoría eran infundadas.
Una vez que California cumpla la orden de la Corte Suprema de Estados Unidos de deshacerse de miles de reclusos de las prisiones estatales, se espera que las cárceles de condados reciban muchos reos más el próximo año, lo que podría agravar la sobrepoblación y otros problemas. Funcionarios del departamento del sheriff dijeron que no enviarán a nadie del estado a la Cárcel Central de Hombres, que conceden que es un edificio anticuado.
Pero abogados de la ACLU dicen que el sistema del condado de Los Angeles es, de muchas maneras, incluso peor que las prisiones estatales, que han sido declaradas inconstitucionales. Dicen que muchas quejas no son nunca investigadas propiamente, y que a menudo los mismos gendarmes acusados de malos tratos están en la habitación cuando un reo es entrevistado sobre una queja.
En los últimos meses, la organización de derechos civiles ha reunido setenta declaraciones de ex reos y civiles que presenciaron golpizas. Las declaraciones sugieren pocas regularidades: las quejas cubren todos los momentos del día en múltiples unidades de la cárcel. Pero, dice la ACLU, los gendarmes parecen usar las mismas palabras gritando “¡No se resista!” y “¡Deje de pelear!” cuando golpean a los reos, incluso cuando los reos no se están moviendo o están esposados.
Paulino Juárez, capellán católico que trabaja en la cárcel desde 1998, estaba visitando a un reo en su celda una mañana de febrero de 2009 cuando oyó varios ruidos y gritos en el pasillo. Cuando se acercó a mirar a la puerta de la celda, vio a tres gendarmes golpeando a un hombre y gritando: “¡Deje de pelear!”
“Pero él no estaba peleando. Ni siquiera se estaba defendiendo”, dijo Juárez en una entrevista. “Cuando me vieron, se inmovilizaron. Yo también me paralicé. No dije nada. Estaba demasiado impresionado, y estaba aterrado.”
Juárez presentó un informe al departamento del sheriff, pero no oyó nada sino hasta hace unos meses. Más de dos años después, durante una reunión con su supervisor y Sheriff Baca, a Suárez le dijeron que el departamento había concluido que el reo se había negado a entrar a su celda. No existen copias del informe de Juárez, aunque un gendarme indicó en el expediente que el capellán había exagerado lo que había visto. Le dijeron que el reo, cuyo nombre no conocía entonces, había sido liberado más tarde.
“No confío en nadie”, dijo Juárez. “Siempre dicen que los reos son mentirosos y nadie les cree. Pero yo vi cómo los trataban.”
Aunque el sheriff ha desechado repetidas veces quejas de reos, el número de civiles que han presenciado golpiza ha aumentado firmemente, mostrando la desfachatez de muchos de los gendarmes en las cárceles, dijo Peter Eliasberg, director jurídico de la Fundación de California del Sur de la ACLU.
Este año, Esther Lim, actual monitor de la ACLU, dijo que vio a varios gendarmes golpear a un hombre en la cárcel de las Torres Gemelas, junto a la Central de Hombres, como si fuera un “saco de arena humano.” El ataque fue ampliamente cubierto en la prensa local, y en la época un portavoz lo desechó, diciendo que Lim debía haberles informado antes y que el reo había atacado a los gendarmes.
Eliasberg y Lim dijeron que los reos que eran golpeados eran rutinariamente encerrados durante varios días en celdas de aislamiento, conocidas como “el hoyo”, y eran a menudo acusados de agredir a los gendarmes.
La ACLU planea pedir una investigación federal de alcance amplio, y la renuncia del sheriff Baca.
29 de septiembre de 2011
28 de septiembre de 2011
©new yokr times
cc traducción c. lísperguer

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