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[Estados Unidos] [Charles C. Krulak y Joseph P. Hoar] [En su discurso inaugural, el presidente Obama nos llamó a “rechazar como falsa la opción entre nuestra seguridad y nuestros ideales”. Estamos de acuerdo. Ahora, para proteger ambos, debemos vetar la Ley de Presupuesto de la Defensa Nacional que se espera que el Congreso apruebe esta semana.]
Este proyecto de ley del presupuesto –que puede ser vetado sin afectar el financiamiento de nuestras tropas- es equivocado e innecesario: el presidente ya tiene el poder y flexibilidad para luchar efectivamente contra el terrorismo.
Una disposición autorizaría a las fuerzas armadas a detener indefinidamente a personas sospechosas de participación en actividades terroristas, incluyendo a ciudadanos estadounidenses aprehendidos en territorio estadounidense. Con esto, el debido proceso se convertirá en algo del pasado. Algunos reclaman que esta disposición sólo consolidará la práctica existente. La ley actual permite a las fuerzas armadas detener a personas capturadas en el campo de batalla, pero esta disposición expandiría la noción de campo de batalla para incluir a Estados Unidos –y le daría a Osama bin Laden una inmerecida victoria mucho después de su propia y bien merecida desaparición.
Una segunda disposición permitiría la custodia militar para la mayoría de los detenidos por terrorismo. Impondría a las fuerzas armadas responsabilidades que no ha buscado. Esto violaría no sólo el espíritu de la Ley de Reconstrucción que limita el uso de las fuerzas armadas para labores policiales en el territorio nacional sino también nuestra confianza en los militares, que se enrolan creyendo que no se les pedirá nunca que apunten sus armas contra otros estadounidenses. Pondría al margen el trabajo del FBI y de las agencias policiales locales en el contraterrorismo doméstico. Estas agencias han recabado valiosas informaciones de inteligencia porque el sistema de justicia penal –a diferencia de la detención militar indefinida- da a los acusados incentivos para cooperar.
La detención militar obligatoria reducirá, si es que no elimina, el papel de los tribunales federales en los casos de terrorismo. Desde el 11 de septiembre de 2011, las endebles y no comprobadas comisiones militares han condenado a sólo seis personas por cargos relacionados con terrorismo, en comparación con las más de cuatrocientas condenas en tribunales civiles.
Una tercera disposición extendería aun más la prohibición de las transferencias desde Guantánamo, asegurándose de que este moral y económicamente oneroso símbolo del abuso de los detenidos siga abierto en el futuro. Esto no solo fortalecerá las campañas de reclutamiento de al Qaeda, sino también hará prácticamente imposible la transferencia de los 88 hombres (de los 171 detenidos allá) cuya liberación ha sido autorizada. Deberíamos estar moviéndonos para cerrar Guantánamo, no para extender sus operaciones.
Después de haber trabajado para varias administraciones, sabemos que los políticos de ambos partidos aman este país y quieren mantenerlo seguro. Pero en estos momentos algunos en el Congreso se muestran demasiado dispuestos a socavar nuestros ideales en nombre de la lucha contra el terrorismo. Deberían recordar que los ideales estadounidenses no son un lastre, sino un capital.
[Charles C. Krulak y Joseph P. Hoar son generales en retiro de la Armada.]
[Foto viene del blog Tiresias Speaks.]
27 de diciembre de 2011
13 de diciembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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