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[Colombia] [‘El Alemán’, el primer ‘peso pesado’ condenado en Justicia y Paz. Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, fue condenado por delitos como reclutamiento ilícito menores de edad, concierto para delinquir, secuestro y porte ilegal de armas.]

El excomandante del Bloque Élmer Cárdenas fue hallado responsable de reclutar por lo menos 309 menores de edad en el Urabá antioqueño y chocoano para nutrir sus filas contrainsurgentes; asimismo, de concierto para delinquir, porte de armas y uso de insignias de uso privativo de las Fuerzas Militares y de secuestro, mientras estuvo en esa organización armada ilegal entre los años 1995 y 2006. La decisión fue proferida por la Sala de Justicia y paz del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá luego de haber legalizado los cargos contra este postulado y de reconstruir lo ocurrido en aquellas zonas donde operó el grupo paramilitar, permitiendo esclarecer algunos hechos, particularmente los relacionados con el reclutamiento ilícito de menores de edad.
La decisión también incluyó la petición a la Fiscalía General de la Nación para que “investigue y persiga los bienes de las filiales o sucursales en Colombia de la empresa multinacional Chiquita Brands, con fines de reparación a las víctimas de los bloques paramilitares que actuaron en la región del Urabá antioqueño y chocoano”.
Esta es la primera sentencia que la justicia transicional dicta contra un comandante de bloque de las Auc. Si bien en ocasiones anteriores el Tribunal de Justicia y Paz condenó a los ex jefes paramilitares alias ‘Diego Vecino’, alias ‘Juancho Dique’ y alias ‘El Iguano’, éstos no llegaron a tener el control total de un numeroso grupo de las Auc. El primero fue el jefe político del Bloque Héroes de los Montes de María, y los otros dos fueron jefes militares de algunos frentes que conformaron otros bloques paramilitares.
En este informe especial VerdadAbierta.com presenta un perfil de Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán ‘; una reseña de la historia del Bloque Élmer Cárdenas; parte de los crímenes que fueron esclarecidos; la reparación a la que accederán las víctimas; y una selección de artículos que este portal web ha publicado sobre el accionar de esta estructura armada en el Urabá chocoano, antioqueño y cordobés.

Condenado a 8 Años
La primera sentencia de Justicia y Paz en contra de Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, exjefe del Bloque Élmer Cárdenas de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) entre 1995 y 2006, es un fallo histórico al ser el primero a nivel internacional en el que se toman decisiones jurídicas de fondo por casos de reclutamiento ilícito de menores.
Así quedó establecido en la decisión: “sobre este delito no existen pronunciamiento judiciales ni en el país, ni en tribunales internacionales; se han presentado solamente acusaciones, como el caso de Thomas Lubanga Dyilo, miembro de la Unión de Patriotas Congoleños, en el caso de la República Democrática del Congo, pero no sentencias de fondo, motivo por el que es necesario recabar en todos los instrumentos internacionales, con el fin de crear el marco jurídico, lo más completo posible”.
En el artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional se dice que se entiende como crimen de guerra “reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las fuerzas armadas nacionales o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades”. En consonancia con ello, Colombia estableció en el Código Penal que era un crimen todo reclutamiento de menores de 18 años de edad.
Rendón Herrera fue hallado culpable por el reclutamiento ilícito de 309 menores en la zona de influencia del Bloque Élmer Cárdenas, especialmente en el Urabá antioqueño y Medio Atrato Chocoano, desde mediados de la década del noventa hasta la fecha de desmovilización en agosto de 2006.
Los menores que fueron víctima de este crimen de guerra, y sus familiares, recibirán una indemnización que oscila entre los 5 y los 25 salarios mínimos legales mensuales vigentes, además del apoyo por parte del Estado para que accedan a programas de capacitación y de atención médica personalizada, entre otros beneficios.
Frente a este punto, los defensores de víctimas decidieron apelar la sentencia, considerando que la reparación económica reconocida por la Sala para los menores y sus familias no es suficiente para reparar el daño que sufrieron los jóvenes al haber sido obligados a participar en el conflicto armado. Los recursos presentados por los defensores de víctimas y la representante de la Procuraduría General de la Nación serán entregados por escrito al Tribunal de Justicia y Paz, y serán tratados al inicio del próximo año.
El exjefe paramilitar también fue hallado culpable de los delitos de concierto para delinquir; el secuestro y homicidio del alcalde de Ungía Rigoberto Castro Mora; y uso ilegal de insignias de las Fuerzas Militares. El Tribunal de Justicia y Paz le impuso una pena de 645 meses de cárcel, la cual será remplazada por la pena alternativa de 8 años de prisión, y una multa de 11 mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Este fallo responde a la legalización parcial de cargos contra el ex jefe paramilitar Freddy Rendón Herrera, quien podría ser responsable de más de doce mil víctimas. Hasta julio del presente año, los postulados del Bloque Élmer Cárdenas habían confesado ante Justicia y Paz 2001 conductas, destacándose entre ellas, 783 homicidios, 27 desapariciones forzadas, 58 secuestros, el reclutamiento de 428 menores, 15 masacres, el desplazamiento forzado de 430 víctimas y 33 casos de tortura.
Según el reporte del Sistema de Información de Justicia y Paz de la Fiscalía, hasta julio de este año se tenían registradas 12.444 víctimas de este Bloque, las cuales han reportado gran cantidad de conductas graves, destacándose 2.498 homicidios, 878 desapariciones forzadas, 416 reclutamientos ilícitos, 2 torturas y 49 secuestros.
En su decisión, el alto tribunal también le pidió a la Fiscalía que “investigue y persiga los bienes de las filiales o sucursales en Colombia de la empresa multinacional Chiquita Brands, con fines de reparación a las víctimas de los Bloques paramilitares que actuaron en la región del Urabá antioqueño y chocoano.”
Esta multinacional fue condenada en 2007 a pagar una multa de 25 millones de dólares, tras admitir pagos a grupos paramilitares en Colombia entre 1997 y 2002 por un monto total cercano a 1.7 millones de dólares. En abril de 2010 y marzo de 2011, víctimas de los paramilitares en Urabá demandaron a la empresa ante el tribunal federal de West Palm Beach, en la Florida, por 1.000 millones de dólares.
Se espera entonces que las investigaciones avancen y se logren ubicar esos bienes y con ello se cumpla una de las peticiones que durante varios años han hecho las víctimas que dejaron los paramilitares en esta subregión agroindustrial del país.

De Ayudante de Camión a Jefe de las AUC
El paramilitar Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, llegó en 1994 al municipio de Necoclí, en el Urabá antioqueño, procedente de Medellín a bordo de un camión distribuidor de cerveza en el que trabajaba como ayudante. Tenía 22 años y ese viaje cambiaría radicalmente su vida.
Alias ‘El Alemán’ y su familia vivían en la capital antioqueña desde finales de la década de los ochenta, luego que abandonar con su familia la vereda Las Ánimas, del municipio de Amalfi, nordeste antioqueño, región en donde tenía una amplia influencia armada la guerrilla del Eln. Carentes de recursos económicos, no tuvo más opción que trabajar como ayudante de camión. Y fue así como arribó a Necoclí.
Una vez en esa localidad, decidió buscar un trabajo más estable con el fin de echar raíces en el lugar y lo consiguió en una proveedora de propiedad de la familia Vanegas González, donde se vendía toda clase de víveres. Laborando allí conoció a Carlos Alberto Ardila Hoyos, a quien llamaban ‘Carlos Correa’, integrante de un grupo armado que para esos años se conocía como ‘Los Guelengues’, y actuaba contra las guerrillas de las Farc y el Epl. En el lugar compraba las provisiones para su gente.
Para esos años, se vivía en permanente zozobra en la subregión de Urabá: las Farc estaban en expansión, desmovilizados del Epl se habían vuelto a rearmar y otros hombres de esa organización insurgente habían creado los Comandos Populares. No pasaba un día sin que hubiese muertos en toda la zona y eran constantes las masacres contra presuntos integrantes de una u otra organización armada, así como secuestros y presiones contra los empresarios bananeros y ganaderos.
Con el antecedente de Eln como responsable de su huida hacia Medellín y ante lo que venía ocurriendo en el Urabá, Rendón Herrera comenzó a inquietarse con la situación y buscó la manera de acercarse a Ardila Hoyos para conocer más de cerca el grupo al que pertenecía. A finales de 1995 tuvo la oportunidad de asistir a una reunión en zona rural de Necoclí con uno de los comandantes.
“Fue entonces cuando conocí al señor Carlos Castaño Gil, cerca de un corregimiento de nombre el Mellito, a orillas del río Mulatos”, le dijo alias ‘El Alemán’ a la Fiscalía de Justicia y Paz. “Allí fui con ‘Carlos Correa’ y escuché por primera vez aquel pequeño hombre de voz ronca cuando comenzaba un discurso frente a unos hombres que portaban uniformes y armas de largo alcance y brazaletes que los identificaban como Autodefensas Campesinas”.
Aquel encuentro, según sus palabras, lo dejó impactado: “Me asombró lo que él decía, que había una necesidad imperiosa de defender las instituciones como el régimen democrático establecido; me asombró el inmenso respeto que tenía por las instituciones, que la situación caótica del país nos obligaba a los ciudadanos a defender la institucionalidad y que si era necesario violar la ley por las instituciones y el Estado, había que hacerlo, ya que si bien violábamos la institución y la ley era porque el gobierno era incapaz de preservar la vida, la honra y los bienes de muchos de nuestros conciudadanos, y entre esos, los ciudadanos y hombres de bien de nuestra región de Urabá”.
Una vez terminó el discurso, alias ‘El Alemán’ se le presentó y le expresó que quería unirse a la causa contrainsurgente: “Él estrechó mi mano, me miró a los ojos y me dijo: mucho gusto, Carlos Castaño. Y yo le dije: Fredy Rendón. Él me preguntó ¿Usted de dónde es? yo le respondí: del pueblo más hermoso que tiene Colombia. Él sonrió y me dijo, ¿de Amalfi?, yo le dije que sí, y él sonrió nuevamente y me dijo: ‘primito, bienvenido a la Autodefensa’”, narró el exjefe paramilitar.
Una vez incorporado a las entonces Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), comenzó a operar en un frente que comandaban alias ‘Carlos Correa’ y Élmer Cárdenas, alias ‘El Cabezón’, con quienes comenzó el proyecto de expansión hacia el norte de Chocó, ingresando por Unguía a comienzos del año 1996, con el fin de enfrentar al Frente 57 de las Farc y tener el control de dos importantes áreas estratégicas: el río Atrato y el golfo de Urabá.
Luego comenzó a avanzar hacia el sur del departamento chocoano y en diciembre de 1996 llegó a Riosucio, desde donde penetró a los caños del Salaquí, Cacarica y Truandó, buscando expulsar a la guerrilla de esa zona y consolidar su poderío militar. Además, avanzó hasta Bojayá y Vigía del Fuerte, Antioquia, donde tuvo el control hasta el 25 de marzo del año 2000, cuando hombres del Bloque José María Córdoba de las Farc retomaron su dominio.
La muerte en combate de Élmer Cárdenas, llevó a alias ‘El Alemán’ a asumir la comandancia del grupo y en homenaje a su exjefe le puso el nombre a su bloque, el cual fue incorporado en abril de 1997 a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu) y posteriormente a las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). En esos acuerdos ya se firmaba como integrantes del estado mayor de las autodefensas y para ello utilizaba el alias de ‘José Alfredo Berrío’.
En el primer semestre de 1998 se aleja de la guerra y se va del país, en un intento por definir si tenía o no realmente vocación para seguir en las autodefensas. Visita algunos países europeos y luego se traslada a Estados Unidos, y al final de ese año retorna y nuevamente se incorpora a la organización paramilitar en Urabá. Ya para esa época se le comenzó a conocer con el alias de ‘El Alemán’, dado su carácter estricto y la disciplina impuesta a sus hombres.
Con nuevos aires y mayor poder bélico, Rendón Herrera extendió su poderío al norte del Urabá antioqueño y cordobés, así como hasta Mutatá y Dabeiba, en el occidente antioqueño, conservándolo hasta su desmovilización en agosto del 2006. Además de actuar en esas regiones, por órdenes de los hermanos Vicente y Carlos Castaño se trasladó a la zona esmeraldífera de Boyacá, específicamente a los municipios de Pauna, Briceño, Maripi, Coper Saboyá, Chiquinquirá y Muzo, y de allí a varias localidades de Cundinamarca y Santander.
Su poder también lo utilizó para crear el proyecto político conocido como Por una Urabá Grande, Unida y en Paz, que influyó en las elecciones locales, regionales y nacionales del 2001 y 2002, llevando a varios líderes de Antioquia, Córdoba y Chocó a algunas alcaldías, concejos y el Congreso de la República.
Para el año 2003, tras el proceso de negociación del Gobierno Nacional con las Auc, alias ‘El Alemán’ decide marginarse de esos acuerdos y adelantar las conversaciones por su cuenta, de manera independiente al estado mayor de la organización, las cuales se concretaron a mediados del 2006, llevando al Bloque Élmer Cárdenas a la dejación de armas y desmovilización el 15 de agosto de ese año, en Unguía, Chocó.
A este bloque se le atribuye la muerte del campesino Marino López, ocurrida en el caserío Bijao, en febrero de 1997, y de jugar con su cabeza una vez fue decapitado, supuestamente por ser un guerrillero de las Farc. Por este crimen, el general (r) Rito Alejo del Río está siendo procesado, pues se ha dicho que prestó su colaboración en esa incursión siendo comandante de la Brigada XVII del Ejército, con sede en Carepa, Antioquia.
Además, también se relaciona esta estructura de las Auc con los combates con las Farc en mayo del 2002 que terminaron en la muerte de 119 personas en el municipio de Bojayá, Chocó, cuando estallaron varios cilindros bomba en la iglesia del pueblo, donde se habían refugiado los pobladores.
Por sus actividades relacionadas con el narcotráfico, alias ‘El Alemán’ fue solicitado en extradición en agosto del 2009, pero por decisión de la Corte Suprema de Justicia, se le suspendió la medida para que contribuyera al proceso de Justicia y Paz.
Actualmente se encuentra detenido en la cárcel de máxima seguridad de Itagüí y rinde versiones libres ante fiscales de Justicia y Paz en Medellín.

Los Crímenes de la Condena
Ante la posibilidad de extradición de Freddy Rendón Herrara, excomandante del Bloque Élmer Cárdenas (Bec), quien fue requerido por la justicia estadunidense en el año 2009 para que respondiera por delitos asociados al narcotráfico, la Fiscalía General de la Nación le pidió al Tribunal de Justicia y Paz admitir de manera parcial la imputación de crímenes contra el ex jefe paramilitar con el fin de garantizar el derecho a la verdad, justicia y reparación a las víctimas, y evitar su extradición.
En esta acusación parcial, el ente acusador incluyó los delitos de concierto para delinquir, porte ilegal de armas y de uniformes e insignias militares, reclutamiento forzado, narcotráfico y el secuestro y asesinato del alcalde de Ungía, Chocó, Rigoberto de Jesús Castro Mora.
En la audiencia de legalización de cargos contra el exjefe paramilitar, se admitieron el concierto para delinquir, en el que se incluyó el porte ilegal de armas y de uniformes e insignias militares; el reclutamiento forzado; y el secuestro y asesinato del alcalde de Ungía. ‘El Alemán’ no aceptó los cargos de narcotráfico.

Concierto para Delinquir
Versiones libres rendidas por Rendón Herrera ante fiscales de la Unidad de Justicia y Paz, a las que se suman distintas confesiones hechas por los miembros del Bloque Élmer Cárdenas que se encuentran en Justicia y Paz e innumerables investigaciones seguidas en contra del ex jefe paramilitar dentro de la justicia ordinaria, llevaron a la Fiscalía a concluir que “durante su trasegar en la organización delictiva ayudó a organizar, promover, armar e, incluso, financiar dicha estructura, a la cual además dirigió y encabezó”, por lo que le imputó el delito de concierto para delinquir agravado.

Utilización Ilegal de Uniformes e Insignias de Uso Privativo de la Fuerza Pública
En desarrollo de las distintas actividades delictivas que realizaron los integrantes del Bloque Élmer Cárdenas, se utilizaron uniformes de uso privativo de las Fuerzas Militares. Rendón Herrera, en las distintas versiones libres, aceptó haber utilizado y comerciado los uniformes camuflados del Ejército y la Policía.
Según explicó a la Fiscalía, además de un taller de confección que tenía el bloque en Necoclí, Antioquia para la fabricación de uniformes camuflados, el material de intendencia se lo compraban a los mismos proveedores que le fabricaban al Ejército Nacional.
Contó que cuando compraban uniformes no había que ir a Bogotá por ellos, sino que éstos les eran entregados directamente por su proveedor en la zona donde se movilizaban. Los uniformes eran fabricados por dos proveedores: Fabricato y Fibratolima. ‘El Alemán’ indicó que los carros en que los proveedores transportaban el material, luego de venderles a ellos, seguían haciendo el recorrido por la zona de Urabá, suministrando material de guerra también a las guerrillas.
En una ocasión el bloque consiguió que la empresa de gaseosas Coca Cola les pagara con dos mil uniformes camuflados la libertad de un empleado al que habían secuestrado. Los uniformes, según conto Rendón Herrera en versión libre, les llegaron ocultos en camiones de la empresa.

Reclutamiento de Menores
Según el Estatuto de Roma, reclutar menores de 15 años en organizaciones armadas es un delito de guerra. Dentro de la legislación colombiana, el delito se amplía para cubrir a todo menor de 18 años, y tiene una pena que va de 6 a 10 años de cárcel. Por el reclutamiento de menores en las filas del Bloque Élmer Cárdenas, la Fiscalía encontró pruebas suficientes para acusar a ‘El Alemán’ por 309 casos.
Internacionalmente este delito además es visto como una de las peores formas de explotación infantil. Ante esto la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de la que Colombia es un Estado parte, obliga a sus miembros a “adoptar medidas inmediatas y eficaces para conseguir la prohibición y la eliminación de las peores formas de trabajo infantil con carácter de urgencia”.
A través de distintas versiones libres de ‘El Alemán’, y mediante distintas labores de verificación hechas por la Fiscalía, se pudo establecer que a partir del año 2000, en distintas zonas de influencia del Bec, especialmente aquellas ubicadas en el Urabá Antioqueño y en el Medio Atrato chocoano, el grupo reclutó en sus filas gran cantidad de menores, quienes en su mayoría manifestaron que lo hicieron debida a sus apremios económicos y pasaron a desempeñar roles de patrulleros.
Estos menores fueron reclutados sin consideración a su edad. Los niños, niñas y adolescentes eran forzados desde que podían portar un arma a combatir. Según lo expuesto por la Fiscalía durante la legalización de cargos, estos menores, además de ser utilizados como soldados, tuvieron que servir de mensajeros, realizar labores de investigación, cavar trincheras o letrinas, despejar el bosque, cortar y cargar leña, sepultar compañeros, recoger o despojar cadáveres, y toda otra serie de actividades destinadas a la satisfacción de necesidades de sustento y mantenimiento de los combatientes.
El entrenamiento militar que recibieron los menores reclutados por el Bloque para realizar estas acciones fue mínimo. La Defensoría del Pueblo precisó en un estudio de 2001 que “el 74% tiene 4 meses o menos de entrenamiento”; y en un estudio de 2006, que “algunos reciben capacitación especializada en enfermería y explosivos. Esto último incluye el proceso de recoger los explosivos, armar los artefactos e instalarlos”.

Secuestro y Homicidio del Alcalde de Ungía
El ultimo hecho por el cual fue juzgado ‘El Alemán’ fue el secuestro y asesinato del alcalde de Ungía, Chocó, Rigoberto de Jesús Castro Mora, ocurrido el 27 de noviembre de 2000.
Este crimen fue cometido cuando el alcalde se desplazaba en una embarcación sobre el río Atrato, en compañía de su esposa y su hija, el conductor, y su escolta, mientras hacía el trayecto entre Unguía, Chocó y Turbo, Antioquia, por el sector de El Coco.
Luego de retener al alcalde, le ordenaron a éste que se pasara a la panga en la que se movilizaban los paramilitares, llevándolo a Palo Blanco, supuestamente con el fin de que pudiera conversar con el “patrón” sobre su negativa a colaborar con la organización.
Al día siguiente, la esposa del Alcalde recibió una llamada telefónica en la que le informaron sobre la existencia de un cadáver en el sitio Palo Blanco, lugar hasta donde fueron agentes de la Policía, pudiendo constatar que efectivamente se trataba del mandatario de Unguía.
Rendón Herrera confesó este hecho en versión libre del 5 de junio de 2007. En esa ocasión admitió que había ordenado este asesinato, pues según dijo, este alcalde supuestamente pertenecía a las Farc, a quienes daba recursos que robaba del presupuesto municipal.

La Reparación de las Víctimas
Según la Unidad Nacional de Justicia y Paz, hasta julio de este año, el número de víctimas afectadas por el Bloque Elmer Cárdenas es de 12.444 personas, quienes reportaron 2.498 homicidios, 878 desapariciones forzadas, 416 reclutamientos ilícitos, 2 torturas y 49 secuestros.
En la sentencia proferida por la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, se determinó la reparación integral que deberá hacer el ex jefe paramilitar a favor de las víctimas.
En primer lugar, el alto tribunal ordenó a la Fiscalía General de la Nación que los bienes de la multinacional Chiquita Brands en el país sean utilizados para la reparación de las víctimas.
Así mismo, la Sala ordenó que los bienes de las filiales de la multinacional ubicadas en diferentes municipios de Antioquia y Chocó sea investigadas, sobre todo teniendo en cuenta que Chiquita Brands salió del país en el 2004, pero algunas de sus filiales, como Banacol, siguen haciendo presencia en la zona.
En marzo de 2007 la compañía bananera reconoció ante tribunales norteamericanos que realizó pagos regulares a grupos paramilitares por más de una década. Chiquita se declaró culpable de hacer negocios con terroristas y hasta la fecha ha pagado 10 millones de dólares de los 25 millones que le han impuesto como multa por ese tipo de aportes ilegales.
En abril del 2011 se conocieron cientos de memorandos internos, desclasificados por el National Security Archive, en los que se podía comprobar que “la empresa fue cómplice, y por lo tanto responsable de las atrocidades cometidas por las Auc en Urabá”, dijo el profesor Arturo Carrillo, Director de la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Universidad de Georgetown.
En medio de la incertidumbre por el proceso vivido en las audiencias y los tribunales de Justicia y Paz, un grupo de víctimas pertenecientes a la Asociación Tierra y Vida de Urabá, acompañado de la Fundación Forjando Futuros, le presentaron al Parlamento Europeo una medida de reparación consistente en que por cada caja de banano exportado se reciban 3 centavos de dólares destinados al Fondo Nacional de Reparación de las Víctimas.
La propuesta tiene la misma lógica que utilizaron los paramilitares de las Auc para financiar sus estructuras armadas, entre ellas el Bloque Élmer Cárdenas, comandado por Rendón Herrera. Según la Fiscalía, el monto que recibieron los ilegales ascendió a 4.695 millones de pesos (algo más de 2.5 millones de dólares).
Las víctimas de este bloque paramilitar pretenden con esta solicitud al Parlamento Europeo recibir el dinero que por muchos años aportaron los comerciantes y bananeros de la zona para el sostenimiento de las Auc.
La petición que realizó Carmen Palencia, presidenta de la Asociación Tierra y Vida, se fundó bajo la certeza de que “muchas empresas financiaron y siguen financiando a grupos ilegales, y se puede probar que todas las empresas exportadoras de banano, instaladas en Colombia, han participado de esta financiación”.
Es por esta razón, que frente al Tratado de Libre Comercio entre Colombia y la Unión Europea, pusieron a consideración de los eurodiputados la propuesta de 3 centavos de dólar por caja de banano exportada.
En la carta que envió la representante de la Asociación declaró que “entendemos claramente que para lograr la restitución de las tierras y el respeto por la vida de todas las personas reclamantes se requiere de un apoyo ciudadano y una organización sólida que acompañe las políticas públicas que en esta materia ha emprendido el actual gobierno”.
Finalmente, otra de las medidas de reparación adoptada por Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá es la de exigirle al ex comandante del Bloque Élmer Cárdenas que pida perdón a las víctimas en un acto público en el que se manifieste respecto a los actos delictivos relacionados con el reclutamiento de menores.

El Bloque Élmer Cárdenas
A comienzos de 1996 comienza a tomar fuerza un frente paramilitar que combatiría a la guerrilla de las Farc en el norte del Chocó, Antioquia y Córdoba. Estaría bajo el mando de Élmer Cárdenas, alias ‘El Cabezón’, y Carlos Alberto Ardila Hoyos, alias ‘Carlos Correa’, y Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’. Inicialmente se llamaría el Frente Chocó de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), pero con el paso del tiempo y en honor a uno de sus comandantes caídos en combate pasó a llamarse Bloque Élmer Cárdenas (Bec).
Tuvo una amplia área de influencia donde hacían presencia los frentes 5, 18, 36 57 y 58 de las Farc, que conformaban el Bloque José María Córdova, una estructura con presencia histórica en la región y a la cual los grupos paramilitares recién conformados pretendían arrebatarle parte del territorio.
De acuerdo con pruebas recabadas por la Unidad Nacional de Fiscalías para Justicia y Paz, este boque tuvo un comportamiento militar cuyo cumplimiento de las órdenes se transmitía siguiendo canales de mando para ser ejecutados por los miembros que operan en la base de la estructura “de acuerdo a objetivos militares precisos, con manifiesta división del trabajo y con univocidad en el desarrollo de las estrategias y tácticas empleadas”.
El ente acusador precisó que las tareas del bloque estaba referidas a operaciones militares que implican confrontación bélica o acciones contra objetivos estratégicos del enemigo o ataques contra víctimas determinadas y colaboradores del otro grupo armado ilegal o acciones de ‘limpieza social’; labores de planeación e inteligencia por parte de las estructuras urbanas y rurales; selección del personal y de los elementos de guerra; asignación de funciones a los combatientes escogidos para la ejecución de cada operación; e informes sobre el resultado operacional y evaluación destinada a rediseñar nuevas estrategias.
También se indicó por parte de la Unidad Nacional de Justicia y Paz que la estructura financiera del Bec dependía igualmente de las directrices impuestas por la cúpula de la organización. Su fin era el mantenimiento económico de toda la organización a través de fuentes de financiación mediante el cobro de los llamados “impuestos” a las actividades lícitas e ilícitas que se desarrollaban en las zonas de influencia; selección de comandantes financieros que coordinaran los montos de los cobros según la actividad desarrollada, la recaudación de los mismos, el control de evasión, la contabilidad y los reportes mensuales de los ingresos obtenidos a sus superiores, así como la selección de personal de base destinado a hacer efectivo el cobro y a controlar las diversas fuentes de financiación.
Ambas estructuras evidencian que detrás de todos los crímenes perpetrados y de sus autores materiales había “todo un engranaje que solventaba unas acciones que eran planeadas metódicamente, pero además, con un alto grado de organización, a tal punto que se ejecutaron dentro de los 52 municipios donde tuvo influencia el grupo”, afirmó la Fiscalía en el escrito de acusación contra alias ‘El Alemán’.
Además, se indicó que durante el proceso de expansión se utilizaron métodos similares de ingreso a las poblaciones, “ya mediante operaciones militares que fueron ejecutadas aisladamente o en coordinación con otros grupos de autodefensa o con la propia fuerza pública o, también, distribuyéndose zonas de influencia conforme a los acuerdos efectuados entre los propios grupos de autodefensa que interactuaban en zonas aledañas, o, simplemente asumiendo el control de municipios aprovechando las circunstancias que se fueron presentando”.
En cuanto a la provisión de pertrechos de guerra, alias ‘El Alemán’ explicó que eran compradas a diversos proveedores, entre ellos bandas de ex agentes de la Policía y ex agentes del Ejército que se dedicaban al tráfico de municiones, granadas y armas, así como también a contrabandistas que ingresaban armamento por las fronteras de Ecuador y Venezuela.
Con respecto a los uniformes, dijo que inicialmente se le compraban a través de intermediarios a las empresas Fabricato y Fibratolima, con telas similares a las usadas por el Ejército y también de la guerrilla, los cuales eran entregados en algún punto del Urabá antioqueño. No obstante, las necesidades del bloque llevaron a adecuar un taller para fabricación de prendas y material de intendencia en zona rural de Necoclí. También se utilizó el secuestro como forma de conseguir uniformes, y se recordó que la empresa Coca Cola tuvo que pagar el rescate de unos de sus trabajadores con dos mil camuflados con gorra y botas.
Dentro de las descripciones que en este sentido ha hecho alias ‘El Alemán’ en diversas ocasiones, precisó que la dotación de una persona que ingresaba al bloque tenía un costo cercano a los 3,5 millones de pesos.
Buena parte de los recursos que tenía el Bec provenían de las cuotas, voluntarias y forzadas, que recibían de comerciantes, ganaderos, bananeros y transportadores terrestres y fluviales de las zonas de influencia, así como de peajes instalados en algunas vías del Urabá antioqueño y la carretera al mar, el negocio de la madera y del cobro del gramaje a los narcotraficantes que utilizaban sus territorios para exportar cocaína.
Los recursos de la madera se agenciaban en algunas zonas del Chocó, donde no sólo tenían zonas de corte propio, sino que extorsionaban a quienes la extraían y con algunos tenían pagos concertados. En una de las diligencias ante Justicia y Paz explicó que los madereros pagaban voluntariamente un impuesto del 5 por ciento sobre maderas finas y 3 por ciento sobre maderas ordinarias. En sus confesiones señaló a las empresas Maderas del Darién y Tríplex Pizano como aportantes.
Otro de los negocios lucrativos que le significaron al bloque cientos de millones de pesos en ingresos fue el cobro de “impuesto” a los narcotraficantes que utilizaban sus zonas de influencia marítima para enviar cocaína a los mercados internacionales. De acuerdo con la Fiscalía, que citó confesiones de alias ‘El Alemán’, el exparamilitar “participó en diversas situaciones acaecidas principalmente entre los años 2000 y 2003, en las cuales a cambio de recibir dinero para financiar el Bloque Élmer Cárdenas permitió que organizaciones y personas dedicadas al narcotráfico, pudieran transitar libremente por territorios de su influencia con el fin de comercializarla”.
Uno de las circunstancias más complejas de este bloque por la dimensión internacional que tiene el asunto es el reclutamiento de menores de edad, tanto de manera forzada como voluntaria. La Unidad Nacional de Justicia y Paz estableció que 331 menores fueron víctimas de este delito, quienes eran oriundos del Urabá Antioqueño, Medio Atrato y norte del Chocó.
Otro de los aspectos relevantes que tienen relación con el Bec es el concerniente a la expropiación forzada de tierras en sus zonas de influencia. Se ha sindicado a alias ‘El Alemán’ de promover el despojo de tierras en el Atrato para sembrarlas con palma africana obligando a sus pobladores a desplazarse de manera forzada y asesinando a aquellos que no quisieron dejar sus predios. Se calcula que por lo menos 22.000 hectáreas que les fueron arrebatadas a las comunidades de Curvaradó, Cacarica, Domingodó y Belén de Bajirá. En su defensa, el exjefe paramilitar ha insistido en negar su responsabilidad en este hecho. “No soy propietario de tierras con cultivos de palma ni a mi nombre ni por testaferros”, ha dicho en reiteradas ocasiones y precisando que esos predios son de empresarios.
Como parte de su estrategia de control territorial, económico y político, el Bec promovió una serie de organizaciones no gubernamentales, cooperativas, medios de comunicación, empresas asociativas, algunas de las cuales aún sobreviven, y proyectos electorales. Los más conocidos son Construpaz, que hoy le da trabajo a un grupo de desmovilizados, y Por una Urabá Grande, Unida y en Paz, a través dela cual se tejieron alianzas con lideres políticos de los departamentos de Chocó, Antioquia y Córdoba entre los años 2001 y 2002 para conquistar alcaldías, concejos, asambleas y el Congreso de la República.
Por cuenta de las confesiones de alias ‘El Alemán’ y otros miembros del Bec varios políticos, periodistas y líderes locales han sido vinculados a procesos penales. Algunos de ellos se han acogido a sentencia anticipada, otros han ido a juicio y fueron condenados, y algunos más están en investigación previa.
Según las confesiones de los desmovilizados postulados a los beneficios de la Ley de Justicia y Paz, entre los años 1995 y 2006 los combatientes del Bec perpetraron 783 homicidios, 27 desapariciones forzadas, 58 secuestros, el reclutamiento de 428 menores, 15 masacres, el desplazamiento forzado de 430 víctimas y 33 casos de tortura.
Este Bloque no se acogió a los acuerdos de las Auc y el Gobierno Nacional y prefirió adelantar conversaciones de manera independiente, entre otras razones porque su máximo comandante se negó inicialmente a unirse a la mesa nacional dado que los demás jefes paramilitares se habían confabulado para asesinar a Carlos Castaño y con ello permitir el acceso de un grupo de narcotraficantes a las negociaciones de desmovilización y reinserción.
Tras sendas conversaciones, alias ‘El Alemán’ decidió a comienzos del 2006 desmovilizar el Bec, pero en tres fases. La primera de ellas se dio el 12 de abril en el corregimiento de El Mello Villavicencio, de Necoclí, allí dejaron sus armas 309 paramilitares; la segunda fue el 30 de abril en el corregimiento El 40, de Turbo, en esa ocasión 484 hombres y mujeres hicieron dejación de armas; y la tercera y última se realizó en el municipio de Ungía Chocó, el 15 de agosto. Allí, un total de 745 hombres y mujeres se desmovilizaron y con ellos Rendón Herrera.
6 de enero de 2012
17 de diciembre de 2011
cc verdad abierta

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