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[Los soldados estadounidenses que se fotografiaron meando sobre combatientes talibanes caídos profanaron sus cadáveres y cometieron posiblemente un crimen de guerra. Editorial NYT.]

Incluso después de siete años, las fotos de soldados del ejército maltratando a detenidos en la cárcel de Abu Ghraib son una fea marca de la presencia estadounidense en Iraq. Ahora hay una nueva cicatriz en la reputación del país. Cuatro marines fueron filmados mientras orinaban sobre lo que parecen ser los cuerpos de tres combatientes talibanes muertos en Afganistán.El escándalo está inflamando los sentimientos antinorteamericanos en Afganistán, donde mucha gente piensa que los estadounidenses desprecian el islam, y no podrían haber ocurrido en peores circunstancias. El presidente Obama había precisamente empezado a hacer avances tentativos para iniciar negociaciones con el Talibán antes de su prometida retirada de la mayor parte de las tropas estadounidenses para fines de 2014. Necesita ayuda del presidente Hamid Karzai, y la nueva crisis no ayudará en esa deteriorada relación.
El jueves, un portavoz talibán dijo que el video no afectaría las conversaciones. Si es verdad, es una  buena noticia. Pero ciertamente las complicará. El video tuvo un enorme éxito en internet esta semana. Fue hecho el año pasado entre marzo y septiembre, cuando el Tercer Batallón, Segundo Marines, estaba en la provincia de Helmand, en territorio talibán.
No hay ninguna duda de que el Talibán es brutal, incluso contra su propio pueblo. El batallón de mil hombres perdió siete hombres durante los siete meses que estuvo en Helmand. Pero el estrés del combate no puede servir como excusa para la profanación de cadáveres –para no decir nada de la idea de filmar el acto. Esa conducta es moralmente repugnante y sugiere un rompimiento de disciplina.
Puede ser un crimen de guerra. Las Convenciones de Ginebra de 1949, que regulan los conflictos armados, prohíben los tratos degradantes de cualquiera que caiga en manos enemigas.
Oficiales y comandantes militares estadounidenses reaccionaron rápidamente para condenar la conducta y limitar los daños. El jueves, el Pentágono declaró que el ministro de Defensa, Leon Panetta, llamó a Karzai y le dijo que “la conducta mostrada en el metraje es absolutamente deplorable”. El general Martin Dempsey, presidente del Estado Mayor Conjunto, dijo: “Acciones como estas no sólo son ilegales. También son contrarias a los valores de un militar profesional”.
Prometieron una completa investigación a cargo del Servicio de Investigaciones Criminales de la Armada. Para el viernes, el servicio había identificado a los cuatro marines implicados y había entrevistado a dos de ellos, pero sin mencionar sus nombres. La investigación debe ser rápida, completa y transparente. Y debe obligar a rendir cuentas a todos los marines que hayan cometido un delito.
14 de enero de 2012
13 de enero de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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