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[Estados Unidos] [Robert Gattis, condenado a la pena capital por el asesinato de su novia, podrá vivir el resto de su vida natural en una cárcel. No se puede condenar a muerte a alguien que no representa una amenaza a tu integridad física, dijo uno de los miembros de la junta de indultos. Editorial NYT.]

El martes, el gobernador Jack Markell, de Delaware, conmutó la sentencia de muerte de Robert Gattis por prisión perpetua a firme. Al tomar la decisión, dijo que concedió gran importancia a la concienzuda decisión de la junta de indultos del estado de recomendar que la sentencia fuera conmutada, la primera recomendación en ese sentido que haya avanzado la junta desde que se restaurara la pena capital en 1974. Como condición de la conmutación, que es respaldada por una larga lista de ex jueces y ex fiscales, se cree que Gattis superará las dificultades legales y vivirá en prisión el resto de su vida.
Gattis asesinó a su novia en 1990 después de una furiosa pelea. La junta de indultos escribió que antes del homicidio, “Gattis se quejó ante médicos especializados en salud mental de [sufrir] impulsos violentos involuntarios y enfermedad mental”, derivados del abuso sexual continuado y extremo del que fue víctima de niño. El gobernador definió ese telón de fondo “como el más inquietante que haya visto”. Los abogados de Gattis no pudieron entregar pruebas amplias de su enfermedad mental y sus devastadoras consecuencias. La junta pudo tomar en cuenta el factor atenuante.
Pese a que la ley del estado no exige un voto unánime del jurado en casos de pena de muerte, cuatro miembros de la junta de indultos se sintieron inquietos por el voto dividido del jurado de 10 contra 2 sobre la pena de muerte porque creen que esos veredictos deben ser unánimes.
Algunos miembros de la junta también observaron la gran disparidad en las sentencias entre casos graves de asesinatos. La diferencia en penas por otros homicidios en disputas domésticas y la sentencia de Gattis “ofende el significado moral de la proporcionalidad”, dijo la junta en su recomendación.
Para uno de sus miembros, el motivo a favor de la reclusión perpetua a firme  es más básico. “Cuando tomar una vida no es una condición de la auto-defensa”, explicó, “uno no puede cometer ese acto, ni ética ni moralmente”. Conmutar la sentencia de Gattis cumple con el imperativo de justicia. Imponer en este caso la pena de muerte habría sido, como en cualquier otro caso, terriblemente injusto.
18 de enero de 2012
17 de enero de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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