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[Estados Unidos] [Corte Suprema considera una violación a la privacidad que la policía plante dispositivos de rastreo en coches de narcotraficantes. Es una acción similar a entrar a una casa sin estar invitado, o invasión de morada. Editorial NYT.]

La Corte Suprema falló el lunes unánimemente que la policía violó la Constitución cuando plantó un dispositivo de rastreo Global Positioning System en el coche de Antoine Jones y siguieron sus desplazamientos durante veintiocho días. Notificó a la policía que la mayoría de los dispositivos de vigilancia electrónica GPS serán sospechosos sin una orden judicial.Por bienvenido que sea el fallo, la corte dejó muchas preguntas sin respuesta. No dijo cuánto tiempo se puede implementar este tipo de vigilancia antes de que se necesite una orden judicial ni qué tipos de delitos justifican el seguimiento con GPS. No dijo cuál sería el fallo si la policía hubiera seguido a Jones con dispositivos no ocultos en su coche.
La visión de la mayoría de cinco jueces es que el antiguo concepto legal de invasión de morada es suficiente para prohibir la intrusión en este caso. Pero una convincente opinión de cuatro jueces deja en claro por qué el concepto no está formulado como para tratar la tecnología del siglo veintiuno. El resultado es un estrecho fallo: la revocación de la condena de Jones por distribuir cocaína. Pero la policía podría argumentar que una orden es innecesaria para la vigilancia GPS a corto plazo o, más importantemente, para vigilancias que no implican la intrusión física y podría ganar el alegato.
El juez Antonin Scalia redactó la opinión de la mayoría que dice que la acción de la policía de plantar un dispositivo GPS en el coche de Jones y usarlo para rastrear los desplazamientos del coche constituye un allanamiento del mismo tipo que entrar a una casa sin ser invitado y viola la prohibición de la Cuarta Enmienda contra los registros y confiscaciones ilegales, que “está atada a la ley civil de invasión de morada”.
El juez Samuel Alito Jr. en la opinión concurrente se concentra apropiadamente en la “expectativa razonable de privacidad”, que la corte ha usado como su norma desde 1967, lo que explica por qué la tecnología GPS –que hace la “vigilancia a largo plazo relativamente barata y fácil”- requiere pensar de manera diferente sobre qué es razonable.
Su opinión explica convincentemente por qué la dependencia del juez Scalia de la idea de invasión de morada fracasa de la misma manera que fracasó el razonamiento de la Corte Suprema en los primeros casos de interceptación telefónica: la corte no considera que se trate de violaciones cuando las interceptaciones se hacen en los cables cerca de las casas vigiladas, pero no en ellas. Similarmente, si los coches incluyeran dispositivos de rastreo GPS como los teléfonos inteligentes de hoy, la posición de la mayoría “no brindaría protección” contra el uso de dispositivos de vigilancia.
La corte reconoció la intrusión del derecho a la privacidad de Jones. La mayoría de los jueces también reconocieron la amenaza más amplia a la privacidad de los ciudadanos  que representa esta y otras tecnologías. Desgraciadamente, su visión no se refleja en este estrecho fallo.
26 de enero de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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