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[Poco a poco Estados Unidos se desentiende de sus colaboradores iraquíes en Iraq. El New York Times recuerda que esas personas –colaboracionistas- todavía corren peligro de muerte. Editorial NYT.]

Cuando las últimas tropas de Estados Unidos llegaron a casa desde Iraq en diciembre, miles de iraquíes que habían trabajado con los estadounidenses quedaron atrás. Muchos ya han sido identificados y atacados por militantes, y algunos han buscado refugio en bases militares estadounidenses. Pero una vez que esas bases se cerraron –o fueron traspasadas al gobierno iraquí-, esos iraquíes se vieron obligados a vivir en la clandestinidad. A menos que Washington respete su obligación moral, muchos más sufrirán las consecuencias o serán asesinados.
El programa Visas para Inmigrantes Especiales fue aprobada por el Congreso en 2007 para los iraquíes que ayudaron a las fuerzas armadas, otras partes del gobierno de Estados Unidos y contratistas militares. Autorizaba cinco mil visas especiales al año –pero en 2011 sólo se otorgaron 3.317. Los iraquíes que colaboraron con medios y organizaciones estadounidenses no-gubernamentales pueden solicitar su aplicación en el marco del programa de refugio y también atraviesan por tiempos difíciles. Pero el programa de visas especiales tiene los peores retrasos.
Debido a operaciones de seguridad, el procesamiento ha sido siempre lento. Los programas casi fueron paralizados el año pasado cuando dos iraquíes de Kentucky fueron acusados de proporcionar armas y dinero a al Qaeda. El gobierno de Obama adoptó controles de seguridad adicionales. Una aprobación en el programa Visas para Inmigrantes Especiales toma al menos un año.
El gobierno estadounidense nunca llevó las cuentas de cuántos iraquíes empleaba, así que nadie sabe cuántos miles de iraquíes son potencialmente elegibles para ser admitidos. No está claro exactamente cuántos miles de esos iraquíes tienen solicitudes de visa pendientes. La semana pasada, el gobierno se negó a revelar esa cifra.
En julio pasado, el Proyecto de Ayuda para Refugiados Iraquíes del Urban Justice Center, una organización sin fines de lucro, calcula 62 mil iraquíes, incluyendo 29 mil que trabajaron para los estadounidenses, más sus familiares. La organización dice ahora que diecinueve mil casos fueron retirados del proceso, quizás porque la gente se escondió, o simplemente se perdieron sus datos. Hace poco el Philadelphia Inquirer mencionó la cifra de quince mil solicitantes de una Visa para Inmigrantes Especiales.
Estados Unidos tiene la responsabilidad de controlar rigurosamente a los solicitantes de visa y asegurarse de que no representan ninguna amenaza para este país. El proceso tiene que transparente y responsable y tiene que funcionar expeditamente.
Hoy, Iraq es más estable que en el punto más álgido de la violencia, pero sin las tropas estadounidenses, la guerra religiosa y el derramamiento de sangre están subiendo. El Departamento de Estado está tan preocupado por las tendencias de seguridad que este mes nuevamente advirtió formalmente a los estadounidenses contra los viajes, excepto esenciales, a Iraq. Debería haber la misma preocupación por los iraquíes que arriesgaron sus vidas trabajando con estadounidenses, y todavía están viviendo allá y todavía corren riesgo.
29 de enero de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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