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[Berlín, Alemania] [La agencia de inteligencia alemana fue criticada por espiar a legisladores. Ya bajo una nube de sospechas por su fracaso en detectar a un grupo neo-nazi que cometió diez asesinatos en serie en seis años, el jefe del servicio secreto es criticado por vigilar a legisladores de izquierda.]

[Aaron Wiener] Hace veinte años, una reunificada Alemania abrió al público los archivos de la policía secreta de Alemania del Este, la temida Stasi. Miles de alemanes se horrorizaron al descubrir que sus amigos y vecinos habían estado espiando para el represivo gobierno de Alemania del Este.Ahora los alemanes se sienten nuevamente consternados por las actividades del servicio secreto de su país.
Primero, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución cayó bajo fuego después de la revelación de que un grupo neo-nazi cometió al menos diez asesinatos en un lapso de varios años mientras aparentemente eludían sin dificultad a las autoridades. La agencia perdió el rastro del grupo pese a tenerlo en la mira desde los años noventa y de tener todo una camarilla de informantes pagados.
Entonces el semanario Der Spiegel informó el mes pasado que veintisiete miembros del Parlamento, todos del Partido de Izquierda, habían estado bajo observación del servicio de inteligencia.
Los críticos contienden que el gobierno ha distribuido mal los recursos, haciendo seguimientos a políticos de izquierda inofensivos mientras permitía que criminales de extrema derecha mataran a su antojo.
“Han estado buscando en la dirección equivocada, y quizá por razones políticas”, dijo Michael Minkenberg, politólogo en la Universidad Europea Viarina, en Frankfurt (Oder) cuyo trabajo se concentra en la extrema derecha. “Pone un gran signo de interrogación en el trabajo que hacen. Si realmente se están concentrando en prevenir un peligro para la democracia en Alemania, están fracasando estrepitosamente”.
La indignación en torno a la incapacidad para detectar al grupo neo-nazi, que se llamaba a sí mismo Underground Nacional Socialista, ha ido creciendo desde que el gobierno finalmente lo conectara en noviembre a los asesinatos de nueve inmigrantes y una mujer policía entre 2000 y 2006. Los tres miembros del grupo que supuestamente cometieron esos crímenes no fueron localizados sino cuando los cuerpos de dos de ellos, Uwe Mundlos y Uwe Boehnhardt, fueron encontrados en una caravana incendiada, y la tercera, Beate Zschaepe, se entregara a la policía.
Desde entonces, las investigaciones periodísticas han reconstruido una historia de persistentes fracasos de parte de los servicios de inteligencia federal y del estado a la hora de cooperar y actuar sobre la base de las amplias evidencias sobre las actividades del trío.
La policía en el estado de Thuringia al este del país empezó a rastrear a los tres en los años noventa en medio de acusaciones de hacer apología del odio y amenazas de atentados con bomba. En un allanamiento en enero de 1998, realizado por la policía del estado, lograron escapar los tres.
Permanecieron en la clandestinidad durante casi catorce años, pese a las numerosas claves sobre sus escondites y su continuada participación con elementos de extrema derecha en Thuringia.
Der Spiegel informó durante el fin de semana pasado que la policía del estado de Sajonia incluso descubrió el escondite del trío en enero de 2007, cuando ya habían asesinado a nueve personas. Zschaepe, que abrió a la puerta, dio a la policía múltiples alias e informaciones contradictorias y no les dejó ingresar. La policía no investigó más allá, aunque Zschaepe ya era buscado por las autoridades, que tenía una ficha con su foto.
Al mismo tiempo, los servicios de inteligencia nacional y estadual tenían muchos informantes pagados en círculos de extrema derecha en Thuringia, y al menos uno de ellos estaba en contacto directo con el Underground Nacional Socialista.
Al menos un funcionario reconoció lapsos en la comunicación.
“La agencia federal de inteligencia no sabía lo que sabían las otras dieciséis agencias del estado”, dijo un funcionario de la agencia de inteligencia federal, hablando a condición de conservar el anonimato. “Tiene que haber mejor comunicación entre los varios servicios de inteligencia y entre la policía y las agencias de inteligencia”.
Entretanto, el servicio federal de inteligencia ha sido duramente criticado por su seguimiento de legisladores federal del Partido de Izquierda.
El partido de extrema izquierda, considerado por algunos como fuera del espectro político convencional, goza de fuerte apoyo en la ex Alemania del Este y obtuvo casi el doce por ciento de la  votación en las más recientes elecciones nacionales en 2009.
El ministro del Interior defendió su seguimiento de miembros del Partido de Izquierda la semana pasada diciendo que el partido propone “un cambio de la actual forma del estado y la sociedad”. El ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, accedió más tarde a revisar la lista, pero dijo que no podía predecir si resultaría en un número mayor o menor de legisladores que debían ser vigilados.
Durante la Guerra Fría, dijo Minkenberg, el servicio de inteligencia estuvo ocupado principalmente en impedir la presunta infiltración comunista en Alemania Occidental. Ahora, dijo, las amenazas han cambiado, pero no el esquema mental de la agencia.
“Cuando buscan en la extrema derecha, piensan que se trata de lunáticos”, dijo. “Así que existe la tendencia a decir que las actividades de la extrema derecha no son tan peligrosas como la extrema izquierda porque esta no hace tantos planes”.
Un funcionario del servicio de inteligencia lo desmintió, diciendo que la lucha contra el extremismo de la extrema derecha sigue siendo una “importante prioridad” de la agencia. La primera prioridad es la lucha contra el terrorismo internacional.
El funcionario dijo que el servicio federal de inteligencia respondería por su fracaso para detectar las actividades del Underground Nacional Socialista, e impedir los asesinatos que el grupo ya había cometido, “haciendo cambios de comunicación estructurales y de procedimiento”.
Pero Minkenberg dijo que no tiene muchas esperanzas, diciendo: “No creo que vayan a impedir nada”.
4 de febrero de 2012
1 de febrero de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

Un pensamiento en “servicio secreto alemán espía a legisladores

  1. Pingback: qué está pasando en alemania « mqh2

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