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[Los comentarios del presidente Obama sobre los ataques con aviones no tripulados deberían iniciar un proceso de mayor apertura sobre el programa, especialmente los asesinatos selectivos de ciudadanos estadounidenses. Editorial NYT.]

El reconocimiento público de parte del presidente Obama de la campaña secreta de la CIA con aviones no tripulados en Pakistán ejerce nueva presión sobre el gobierno para que defienda abiertamente esa política. Ese es un desarrollo bienvenido. El presidente debería ser igualmente comunicativo sobre los motivos para ejecutar asesinatos selectivos de ciudadanos estadounidenses.
En una entrevista realizada por Google y YouTube el lunes, Obama defendió el uso de aviones no tripulados como “sensatos” y agregó que “obviamente un montón de estos ataques han ocurrido en FATA”, las áreas tribales federales de Pakistán. Un funcionario de gobierno contó a la CNN que las observaciones del presidente sobre el programa secreto no eran una “metida de pata”. Sin embargo, el martes, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, se negó a hablar sobre el programa de drones, guardándose sus comentarios sobre “presuntos programas encubiertos”.
Tanto el hecho de los ataques como su ubicación general han sido secretos públicos durante algún tiempo. Pero antes de las observaciones de Obama, el gobierno se ha negado en repetidas ocasiones a confirmar la implicancia de Estados Unidos, en gran parte en deferencia al gobierno paquistaní que se ha quejado de lo que considera una violación de su soberanía. Sin embargo, los ataques con drones eran de conocimiento público en Pakistán, y el silencio del gobierno sobre ellos era tan increíble allá como acá.
Por casuales que parezcan, los comentarios de Obama harán difícil que el gobierno evite un diálogo abierto con el Congreso y la opinión pública sobre el uso –y la moral- de los ataques con aviones no tripulados. La palabra que se ha de enfatizar es “abierto”. Obviamente, el gobierno no revelará ni las ubicaciones precisas ni el momento en que atacará. Pero esa política debe ser justificada.
Ahora que Obama ha sido franco sobre la estrategia de los drones, debe a la nación una mejor explicación sobre una de sus manifestaciones más inquietantes: el asesinato de ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso. El año pasado en Yemen, un drone mató a Anwar Awlaki, nativo de Nuevo México y figura clave de al Qaeda en la Península Arábiga. De momento, el gobierno no ha presentado un motivo legal convincente para los asesinatos.
Se dice que el fiscal general Eric H. Holder Jr. tratará públicamente la legalidad de atacar a estadounidenses en las próximas semanas. Debe ser específico sobre esa pregunta y sobre los criterios utilizados en el caso de Awlaki. (Por ejemplo, ¿se había determinado que Awlaki no podía ser capturado vivo?) También debería hacer público el memorándum de la Oficina de Asesoría Jurídica del Ministerio de Justicia en el que se basó el gobierno. Si Obama está dispuesto a ser más franco, también lo debe estar el resto del gobierno.
25 de marzo de 2012
3 de marzo de 2012
1 de febrero de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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