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[Empeora la situación en Siria y las medidas tomadas por la comunidad internacional no parecen efectivas. Editorial NYT].

Más de cinco mil sirios han muerto en la represión desatada por el presidente Bashar al-Assad. La comunidad internacional finalmente ha entendido la gravedad de la situación, pero todavía debe definir una estrategia para poner fin a la carnicería. Debe tratar de hacerlo con más ahínco.
No nos hagamos ilusiones. Este es un problema increíblemente difícil. La mayoría de los países, incluyendo a Estados Unidos, han descartado correctamente una intervención militar. Assad está determinado a resistir, sin importarle el precio. El ejército sirio es de lejos más fuerte y mejor armado que el libio durante el gobierno del coronel Moamar al-Gadafi. Hay un legítimo temor de que una intervención extranjera provoque una guerra civil mucho más sangrienta, que posiblemente se extendería más allá de las fronteras de Siria.
La única esperanza es que el pueblo sirio está determinado a resistir y que el aislamiento de Assad está creciendo. En una reunión en Túnez el viernes, más de sesenta gobiernos y organizaciones acordaron intensificar la presión diplomática y económica sobre el presidente sirio y se comprometieron a encontrar modos de ayudar a las fuerzas de oposición que están tratando de derrocarlo.
El lunes, la Unión Europea tiene planes para congelar los activos del banco central de Siria. La reunión llama a todos los países a imponer sanciones adicionales, incluyendo la prohibición de viajar para los compinches de Assad y un embargo más amplio de la compra de petróleo sirio. Pero Siria tiene protectores muy poderosos.
Rusia y China han bloqueado toda acción en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Rusia e Irán están vendiendo armas a Siria. Estados Unidos y Europa deben usar todos sus poderes de persuasión para conseguir que Moscú y Pekín corten sus lazos con Siria. Obviamente, Irán es una causa perdida.
En la reunión, los países también comprometieron millones de dólares en alimentos y medicina para ayudar a los habitantes de las ciudades sitiadas. Funcionarios sugirieron que la ayuda podía ser distribuida desde zonas fronterizas en Turquía, Jordania y posiblemente El Líbano. Es poco probable que Assad permita que eso ocurra.
Homs, la tercera ciudad siria, ha soportado un feroz bombardeo de parte del gobierno en las últimas tres semanas. Decenas de personas han muerto en el ataque, y los desesperados habitantes hacen frente a una severa escasez de alimento y medicinas. Es tiempo de que Estados Unidos y otros tomen en serio las propuestas de Turquía y otros para crear corredores humanitarios vinculando las comunidades sitiadas con países vecinos o zonas de seguridad a lo largo de esas fronteras. Las dos cosas requerirían cobertura aérea y serían arriesgadas.
La reunión también llamó a la creación de una fuerza de paz conjunta de Naciones Unidas y la Liga Árabe que sería desplegada cuando se acordara una tregua. Kofi Annan, el ex secretario general de Naciones Unidas, ha sido nombrado para explorar esa solución. No hay ningún indicio en absoluto de que Assad quiera cooperar.
La creciente violencia –y la disparidad entre el ejército sirio de doscientos mil efectivos y las variopintas fuerzas rebeldes -ha acelerado los llamados, especialmente de los estados del golfo, a armar a la oposición. Algunos países ya lo están haciendo secretamente. Esta semana Estados Unidos abrió la puerta a esa posibilidad. Como mínimo, Washington y sus aliados deberían proporcionar equipos de comunicaciones y adiestramiento militar y en espionaje
Esto no significará gran cosa si la oposición –dividida a lo largo de líneas étnicas y religiosas- fracasa en cuanto a unirse y ofrecer una visión creíble de un futuro sin Assad en el que se respeten los derechos de todos los sirios. El líder de una de esas organizaciones, el Consejo Nacional Sirio, ofreció estimulantes palabras el viernes, pero todavía falta mucho por hacer. Estados Unidos y sus aliados tendrán que trabajar duro para ayudarles a conseguir ese objetivo. El horror y el número de víctimas siguen creciendo.
31 de marzo de 2012
10 de marzo de 2012
25 de febrero de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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