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[Se debe extender la base de datos de ADN para condenar a los culpables y exonerar a los inocentes, según una iniciativa del gobernador Cuomo. También se filmarán en video los interrogatorios de sospechosos. Editorial NYT.]

Actualmente, la ley del estado de Nueva York exige tomar muestras de ADN de todas las personas condenadas por delitos graves y algunos delitos menores. El gobernador Andrew Cuomo está tratando de extender la base de datos de ADN del estado, exigiendo que todos los condenados entreguen una muestra. El Senado del estado aprobó una ley para hacerlo, y la Asamblea está considerando el tema.
El instinto de Cuomo de que Nueva York debería hacer un mayor uso de las evidencias de ADN para condenar a los culpables y exonerar a los inocentes suena bien, pero no es suficiente. Una expansión del banco de datos de ADN debería ser acompañada de otras reformas para reducir el riesgo de condenas injustas.
El juez presidente del estado, Jonathan Lippman, describió varios de los pasos que son necesarios para ello en un discurso hace poco. Entre ellos dar a las personas condenadas mayor acceso a muestras de ADN y aclarar la autoridad de los jueces para ordenar un cotejo de evidencias de ADN recogidas en un sitio del suceso con el ADN almacenado en los bancos de datos del estado o federales. Esas decisiones no deberían quedar a discreción de los fiscales.
El juez Lippman, consciente del problema de las confesiones falsas, también llamó a extender el acceso a pruebas de ADN a condenados que se han declarado culpables de delitos graves que más tarde dirán que no cometieron. Su plan convierte en obligatoria la grabación en video de los interrogatorios de sospechosos detenidos. Cambiaría la ley del estado para permitir que la identificación por foto proporcionada por un testigo sea considerada como evidencia, pero sólo cuando se obtiene de modos que eviten las señas implícitas de la policía para señalar a un sospechoso en particular.
La proposición del juez Lippman, similar a una ley introducida en la Asamblea, se basa en las recomendaciones de un grupo de trabajo que creó para estudiar las causas de las condenas injustas. La ley proponía directrices para realizar rondas de reconocimiento policial de tipo doble ciego, en las que ni el testigo ni el encargado de la ronda conoce la identidad del sospechoso). Las poco fiables identificaciones de testigos son la principal causa de condenas injustas a nivel nacional.
El paquete legislativo debería convertir esas directrices en obligatorias. Y Cuomo debería insistir en que los republicanos del Senado accedan a proporcionar más acceso a pruebas de ADN y otras protecciones. La verdad y la seguridad pública sufren cuando la implementación de la ley se concentra en el individuo equivocado.
1 de abril de 2012
10 de marzo de 2012
25 de febrero de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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