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[Estados Unidos] [¿Es el video de Kelly Thomas un punto de inflexión para la salud mental? Activistas de la salud mental esperan que el video de la golpiza policial de un indigente, que murió después a causa de los golpes, provoque reformas sistemáticas en el tratamiento de los enfermos mentales, incluso en esta era de financiamiento insuficiente.]

[Scott Gold, Richard Winton y Abby Sewell] “Duermo en los cubos de la basura”. Es un minuto y 45 segundos del video de la cámara de seguridad. Kelly Thomas, 37, habla con agentes de policía en una cochera en Fullerton, con los brazos cruzados sobre su pecho desnudo, su mochila con doble amarra. Es la noche del 5 de julio de 2011, a eso de las ocho y treinta. Afuera hay 26 grados Celsius. Pasan algunos peatones. Pasa un coche. No hay ninguna indicio de que las vidas de las personas en la cinta están a punto de cambiar.
“¿Estás pensando en irte a dormir dentro de poco?”, pregunta un agente.
“Me gustaría”, dice Thomas.
Pero otro agente, Manuel Ramos, no ha terminado. “Parece que tenemos que hablar contigo todos los días sobre lo mismo”, dice Ramos, blandiendo su porra. “¿Te gusta?”
Es un momento crítico: el minuto 2:12 en el video. A partir de ese momento, la situación se descontrola. En el minuto 15:47, Thomas recibe el primer golpe con una porra. En el minuto 17:29 los agentes se sientan encima de Thomas, que grita: ‘¡No puedo respirar!’” En el minuto 21:25, la sangre borbotea en la garganta de Thomas. En el minuto 21:49, aúlla: “¡Papá, papá!” En el minuto 22:36 pronuncia sus últimas palabras: “¡Ayúdenme! ¡Ayúdenme!”
Esta semana, después de que la cinta fue proyectada por primera vez en el tribunal, explotó en la conciencia pública –la versión de YouTube ha sido vista 91 veces por minuto- y se convirtió en el eje articulador de los que abogan por un sistema de salud mental más robusto y efectivo.
Los defensores de la salud mental dijeron que consideraban la grabación como el centro de mesa de la acusación de la fiscalía contra dos agentes acusados por el homicidio de Thomas, como similar al video de Rodney King.
En el caso del video de King, los activistas cívicos creen que tienen, finalmente, un testimonio de algo que han estado tratando de articular durante años: que la relación entre afroamericanos y la policía de Los Ángeles estaba fundamentalmente rota. Similarmente, los activistas de la salud mental dicen que ahora tienen una muestra de un sistema de salud mental crónicamente infradotado. Esto es lo que parece, dijeron, cuando los esquizofrénicos deben sobrevivir en la calle y se comunican con el gobierno solamente a través de agentes de policía incompetentes y mal preparados.
“Creo que soy una mujer bastante fuerte. He visto un montón de tragedias en el curso de mi vida. Pero estoy temblando”, dijo Carla Jacobs, una veterana activista de la salud mental de California del Sur poco después de mirar el video.
La cinta, observó, será analizada en detalle durante las diligencias legales. Algunos alegarán, dijo, que Thomas debió haber sido más respetuoso, y haber obedecido más prontamente a los agentes. Otros argumentarán que los agentes deberían haber recibido una mejor formación. Al final, dijo, nada de todo eso importará.
“En lo que a mí concierne, la culpa –la responsabilidad- es del sistema de salud mental que puso a Kelly en la calle y no le proporcionó el tratamiento que hubiese impedido este horror”, dijo. “Espero que podamos desarrollar una memoria colectiva y reconozcamos lo que hemos causado”.
En entrevistas, los activistas dieron que la mortal golpiza y su filmación podría provocar una reforma significativa en el financiamiento de la salud mental; en el uso de servicios sociales coordinados integrales; en la persuasión a pacientes desconfiados o renuentes a aceptar el tratamiento; y, en particular, en la formación de agentes de policía para distender los encuentros con enfermos mentales.
“Es mi cruzada personal para cambiar la manera en que los agentes de policía tratan a los enfermos mentales”, dijo el padre de Thomas, Ron Thomas.
Kelly Thomas sufrió lesiones al cerebro, fragmentación de los huesos faciales, costillas rotas y el tórax aplastado. Fue retirado del soporte vital por su familia y murió cinco días después de la golpiza.
Ramos, 38, está acusado de homicidio en segundo grado y homicidio involuntario; un segundo agente, el cabo Jay Cicinelli, 40, ha sido acusado de homicidio involuntario y uso excesivo de la fuerza.
Ramos podría ser condenado a prisión perpetua; Cicinelli, a cuatro años de cárcel. Ambos se han declarado inocentes.
La filmación en blanco y negro, sacada de una cámara de vigilancia del ayuntamiento, fue proyectada en público por primera vez el lunes en una vista preliminar para determinar si el caso debe ir o no a juicio.
La filmación no tenía sonido, pero las autoridades la editaron con las grabaciones de audio sacadas de dispositivos adosados a algunos de los uniformes de los agentes. En la filmación se ve a Ramos poniéndose unos guantes de látex –y se le puede oír diciéndole a Thomas que se está “preparando para hacerlo mierda”. Se ve a Cicinelli pegándole a Thomas, y se oye diciéndole a un colega: “¡Le acabo de borrar la cara!”
“La grabación es clave”, dijo Ron Thomas. “Sin el audio, la brutalidad no es tan devastadora”.
Los espectadores en la sala del tribunal no fueron capaces de ahogar los gritos de indignación; el juez Walter Schwarm fue obligado a detener la audiencia para recordar al tribunal que mantuviera alguna medida de decoro.
En el pasado otros incidentes en los que indigentes fueron asesinados por agentes de policía han hecho crecer los llamados a reforma. En 1999, por ejemplo, un agente de la policía de Los Ángeles mató a tiros a una mujer indigente de 1.55m y 46 kilos después de que esta presuntamente lo atacara con un destornillador. Hoy los agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles deben avisar a una unidad de evaluación mental cuando topan con alguien sospechoso de sufrir una enfermedad mental; los agentes son adiestrados para reconocer a personas con esquizofrenia y otras enfermedades y son a menudo acompañados por expertos en salud mental.
Pero armados con una cristalina e inquietante filmación de la golpiza de Thomas, activistas de la salud mental están exigiendo una reforma del sistema, incluso en una época de presupuestos reducidos.
“Debería ser evidente para todo el mundo que este hombre no tenía porqué morir”, dijo Randall Hagar, director de asuntos de gobierno de la Asociación Psiquiátrica de California.
Por ejemplo, trabajadores de la salud mental demostraron el rotundo éxito de un estilo de terapia conocido como “lo que haga falta” –fundado en la creencia de que enfermedad mental va normalmente acompañada de enfermedad física, pobreza y otros problemas. Esos programas han languidecido debido a falta de presupuesto. Algunos activistas dijeron que el caso de Thomas podría revivir el intento de obligar a las instituciones que llevan la carga de esa deshilachada red de seguridad, tales como hospitales, a pagar por la reforma.
Para el público, dijo Rusty Selix, director ejecutivo del Consejo de Agencias de la Comunidad de la Salud Mental de California, “no proporcionarles los cuidados que necesitan cuesta más que dándoles todos los cuidados que necesitan”.
El caso de Thomas, además, podría empujar a algunos condados a reconsiderar la implementación de la Ley Laura, una moción de 2003 que permite el tratamiento y la medicación obligatoria en algunos casos. De momento, sólo el condado de Nevada ha implementado completamente la moción. Ahora, el condado de Orange está considerando seriamente implementar la ley, aunque ese proyecto ha sido suspendido mientras se resuelven sus mecanismos de financiamiento.
“Si no hubiese pasado de lo Kelly Thomas, no sé si estaríamos revisando este tema”, dijo el supervisor del condado de Orange, John Moorlach.
Sobre todo, los activistas dijeron que esperaban un ferviente intento de adiestrar a más agentes para manejar situaciones con personas que sufren alguna enfermedad mental. Hagar dijo que el caso de Thomas podría obligar a los activistas a agregar ese adiestramiento a las próximas prioridades legislativas en la reforma del sistema de salud mental. Y el presidente pro tem del Senado, Darrell Steinberg (demócrata de Sacramento) dijo que el estado podría iniciar un intento de persuadir a los condados a buscar mediante la Ley de Servicios de la Salud Mental una capacitación adicional de la policía.
Fullerton ha enviado a todos sus agentes a cursos de capacitación en el uso de la fuerza y en la interacción con indigentes y enfermos mentales. El ayuntamiento también creó un grupo de trabajo para los indigentes y los enfermos mentales, compuesto por líderes religiosos, activistas de la salud mental y otros.
Como la golpiza de King en Los Ángeles, la muerte de Thomas obligó a autoridades y residentes a concentrarse en un prolongado y grave problema, dijo el vecino de Fullerton, Rusty Kennedy, presidente del grupo de trabajo y director ejecutivo de la Comisión de Derechos Humanos del Condado de Orange.
“Creo que tanto en el caso de Rodney King como en el de Kelly Thomas, se han tomado importantes decisiones”, dijo Kennedy. “Pero en ambos casos, los problemas que enfrentamos no son fáciles de superar”.
[Joel Rubin contribuyó a este reportaje.]
18 de mayo de 2012
6 de mayo de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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