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[Santa Fe, Argentina] [Guardiacarcel de Silvia Suppo. Preso por violar.]

El juez federal de Santa Fe, Reinaldo Rodríguez, indagó y ordenó la detención de un ex guardiacárcel de la dictadura, Óscar Farina, en una causa que investiga crímenes del terrorismo de estado, entre ellos las tres violaciones que sufrió Silvia Suppo en un centro clandestino en las afueras de Santa Fe, donde quedó embarazada, y a las que siguió un aborto forzoso en una clínica privada, en 1977. El caso es emblemático, no sólo por que Silvia fue asesinada en marzo de 2010, tres meses después de declarar en el juicio al ex juez Víctor Brusa y a un grupo de tareas, en diciembre de 2009, sino por que “considera a las violaciones en centros de detención como un delito autónomo de lesa humanidad, en el marco del plan represivo”, dijo la abogada de Hijos, Lucila Puyol, que interviene como querellante. Y citó un fallo de la Cámara Nacional de Casación Penal de febrero de este año: “Los abusos sexuales no constituían hechos aislados, sino que conformaban una práctica habitual que se exteriorizaba a través de diversas conductas que lesionaban el marco de protección a la integridad sexual previsto por el ordenamiento legal”.
Farina es el primer detenido en la causa. Pero el fiscal y la querella pidieron otras indagatorias, a un militar y a cuatro policías que ya están presos o con prisión domiciliaria. Lo que significa que en seguirá el desfile por el despacho del juez de otros imputados: el teniente coronel Jorge Roberto Diab (ex segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 122), el comisario Ricardo Silvio Ramón Ferreyra (ex jefe de la comisaría 4 que sucedió a Mario Facino, en 1977), el comisario Juan Calixto Perizzotti (ex coordinador de Area 212 y jefe de un centro de detención en la Guardia de Infantería Reforzada) y la guardia cárcel María Eva Aebi. Perizzotti ya cumple una condena de 22 años de prisión y Aebi, de 19 años.
El juez investiga la represión a militantes de la Juventud Peronista en la ciudad de Rafaela durante la dictadura. La serie arrancó el 25 de enero de 1977, cuando un grupo de tareas secuestró a Reinaldo Hattemer, en el atrio de la iglesia Sagrado Corazón, en el casamiento de su hermano. Hattemer era novio de Suppo y está desaparecido. Siguió el 23 de mayo, con el secuestro de Rubén Luis Carignano, que después apareció muerto en una celda de la comisaría 4ª y la dictadura lo consideró un supuesto suicidio. Y al día siguiente, 24 de mayo, cayeron los demás: Silvia, su hermano Hugo Suppo, Jorge Destéfani (quien muchos años después fue esposo de Silvia y padre de sus dos hijos) y los esposos Graciela Rabellino y Ricardo Díaz. De todo el grupo, sólo tres están vivos porque Destéfani falleció en 2009, antes de declarar en el proceso a Brusa y Suppo, en marzo de 2010, asesinada en su negocio de Rafaela.
En el juicio a Brusa, Silvia recordó que tras el martirio y las violaciones en el centro clandestino, quedó embarazada. “Hay que reparar el error”, le dijo Perizzotti. Y luego relató que Aebi y dos hombres la llevaron a bordo de un automóvil de la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) hasta una clínica privada, donde la sometieron a un aborto forzoso. Suppo no identificó a esos dos represores, pero otra víctima que declaró dos veces en la causa dijo que uno de ellos era Farina. Por lo que el otro, podría haber sido el chofer del vehículo. “La vinieron a buscar María Eva Aebi y Farina, que pertenecían a la GIR y que por comentarios de las otras detenidas eran colaboradores directos de Perizzotti. Yo los había visto antes. Cuando se llevaron a Silvia, me dijeron que si llegaran a preguntar por ella yo no sabía absolutamente nada”, dice el testimonio.
Silvia Suppo tampoco pudo identificar a los represores que la violaron en el centro clandestino porque estaba encapuchada, pero sí a quienes la custodiaron en el mismo lugar después del aborto. Uno era el jefe de las patotas de la dictadura que operaba como PCI en el Destacamento de Inteligencia, Jorge Eleodoro Hauque, ya fallecido y el otro, un represor “al que le decían ‘el Monito’, de pelo corto, bajito, menudito”, relató Silvia.
Después del aborto, la volvieron a llevar al mismo chupadero donde la habían torturado. “Me dejó ahí, María Eva Aebi con dos hombres (Hauque y “el Monito”) que dormían en la misma habitación que yo, me llevaban la comida a la cama y cuando me pude levantar comía con ellos. En una oportunidad, también Aebi comió con nosotros”, reveló en el juicio a Brusa. “El Monito” aún no fue identificado.
22 de mayo de 2012
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