Home

[Un ensayo clínico determinará si un nuevo medicamento puede prevenir la aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer, una enfermedad de creciente impacto a medida que envejece la población. Editorial NYT.]

El gobierno de Obama anunció un atrevido programa de investigación para determinar si un medicamento puede prevenir el surgimiento de la enfermedad de Alzheimer mucho antes de que aparezcan los síntomas. Es una apuesta arriesgada, pero los beneficios pueden ser enormes.
Actualmente no existe una cura para el Alzheimer, la que priva inexorablemente a los pacientes de su memoria y, posteriormente, los convierte en dementes declarados. Tampoco existe un test de diagnóstico para detectar quién la tiene, ni existen tratamientos para desacelerar el deterioro de los pacientes cuya eficacia se prolongue más allá de algunos meses.
Mientras el trabajo continúa en esos frentes, el nuevo ensayo clínico pondrá a prueba si el medicamento Crenezumab, fabricado por Genentech, puede prevenir la enfermedad en un grupo de personas cuyo legado genético garantiza que la desarrollarán. Si el medicamento previene exitosamente la pérdida de las capacidades mentales tal como son medidas por un sensible y nuevo test cognitivo, existe la esperanza –pero no la garantía- de que pueda tener el mismo resultado en miembros del público general. Como lo describió Pam Belluck la semana pasada en el Times, el ensayo se concentrará en miembros de una familia extendida en Colombia que portan una rara mutación genética que les provoca el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer en fases tempranas de la vida. Normalmente empiezan a sufrir deterioro cognitivo a partir de los 45 años y demencia a partir de los 51. El ensayo también incluirá un número más pequeño de individuos en Estados Unidos con la misma mutación genética.
En lugar de reclutar a miles de voluntarios para seguirlos durante un extenso periodo como en un ensayo de prevención habitual, los investigadores en Colombia suministrarán el medicamento a sólo cien personas con una aparición temprana de la mutación genética. Les entregarán placebos a otras cien personas con la mutación y a cien familiares que no porten el mortífero gen.
El estudio costará más de cien millones de dólares y está siendo financiado principalmente por Genentech, con el respaldo de dieciséis millones de dólares de Institutos Nacionales de Salud y quince millones de dólares del Instituto Banner para la Enfermedad de Alzheimer en Phoenix, que dirige el ensayo.
La hipótesis dominante, pero no aceptada universalmente, es que las placas de beta-amiloide en el cerebro juegan un importante papel en el origen del Alzheimer. El medicamento Crenezumab ataca la formación de estas placas, aparentemente aleando las proteínas ameloides y extrayéndolas del cerebro. Si el medicamento no funciona, el ensayo probablemente demolerá la hipótesis amiloide y pondrá a los investigadores a buscar nuevos blancos por donde atacar.
Un ensayo de prevención de otro medicamento que tenía también la intención de frenar la formación de placas de beta-amiloide en realidad empeoró los síntomas de los pacientes, posiblemente porque interfirió con varias otras proteínas que necesita el cerebro. Los investigadores creen que Crenezumab será más seguro y efectivo, pero, nuevamente, no hay garantías. El riesgo se justifica porque sin el tratamiento los beneficiarios desarrollarán la enfermedad de Alzheimer en la flor de sus vidas. La apuesta pagará si el medicamento tiene éxito con este grupo y sienta los fundamentos para prevenir o frenar el avance de la enfermedad de Alzheimer que aparece tarde en la vida. Los investigadores reunirán datos sobre una variedad de biomarcadores –glucosa en el cerebro, contracción del cerebro, ciertas proteínas en el líquido cerebroespinal, por ejemplo- para ver si alguno de estos está relacionado con la prevención de las placas de beta-amiloide y la pérdida de capacidades mentales.
Si el medicamento previene el deterioro de biomarcadores particulares y finalmente sostiene la capacidad mental, entonces los mismos marcadores podrían ser útiles en la detección y tratamiento de personas mayores. Y los inspectores federales podrían estar dispuestos a aprobar otros medicamentos preventivos basados en sus efectos a corto plazo, acelerando la realización de ensayos clínicos.
Actualmente más de cinco millones de estadounidenses tienen Alzheimer. Sin una prevención efectiva, la cifra aumentará firmemente a medida que envejece la población.
30 de mayo de 2012
21 de mayo de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s