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[Es probable que algunos prisioneros de la guerra contra el terror de Estados Unidos mueran en prisión sin ser acusados de nada porque no hay suficientes pruebas.]

[Andrew Rosenthal] Si hay un caso que más que cualquier otro representa completamente todo lo que estaba moralmente mal, jurídicamente indefendible y prácticamente idiota sobre las políticas de detención del presidente George W. Bush, es el caso de Abu Zubaydah.
Zubaydah, ciudadano saudí de 44 años, de origen palestino, era el encargado de una red de campos de adiestramiento terrorista. Fue detenido en 2002 y está bajo custodia en la cárcel de Bahía Guantánamo. Aún no ha sido acusado formalmente, pero la semana pasada su abogado solicitó un juicio militar. Puede ocurrir que Zubaydah no sea enjuiciado nunca, porque las políticas de Bush hacen imposible un juicio justo.
De acuerdo a numerosos informes de prensa, los dos agentes del FBI que dirigieron el interrogatorio inicial de Zubaydah utilizaron las técnicas legales habituales, incluyendo la construcción de una relación, y estos métodos resultaron ser efectivos: mencionó a Khalid Shaikh Mohammed como el principal organizador de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y dijo que José Padilla planeaba usar una “bomba sucia” para atacar una ciudad estadounidense.
Más tarde, Zubaydah fie entregado a la CIA y enviado a una cárcel secreta en Tailandia, donde fue sometido a un simulacro de asfixia por inmersión al menos 83 veces. A principio de 2000, ese tratamiento era rutinario: el gobierno de Bush razonaba que, después del 11 de septiembre, cualquiera que objetara la tortura era irremediablemente ingenuo. Parecían pensar que los que desaprobaban la tortura de los terroristas, en realidad los mimaban.
Pero los interrogadores de Zubaydah le dijeron al Times que, después del simulacro de ejecución por asfixia, no reveló nada de valor. La CIA solo logró contaminar las pruebas en su contra.
Por eso, Zubaydah cae en la quinta de las cinco categorías de los detenidos de Guantánamo que Obama describió en su discurso sobre la política de detención en mayo de 2009: “algunas personas no pueden ser procesadas por crímenes pasados, en algunos casos porque la evidencia puede estar contaminada, pero que sin embargo representan una amenaza para la seguridad de Estados Unidos”.
Esos detenidos permanecerán encarcelados mientras dure la guerra contra el terrorismo. En otras palabras, probablemente toda la vida. El abogado de Zubaydah, Joseph Marguiles, escribió al presidente de la comisión militar la semana pasada explicando que su cliente quiere demostrar su inocencia. O quizás quiera hacer un punto político. De cualquier modo, es improbable que obtenga lo que quiere.
2 de junio de 2012
22 de mayo de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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