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[Un sindicato de trabajadores de la salud y Kaiser Permanente están intentando una novedosa aproximación para abordar el tema de los crecientes costes de los seguros médicos. Editorial LAT].

Nadie ve más claramente la conexión entre estilos de vida poco sanos y los crecientes costes médicos que los trabajadores de la salud, y sin embargo ellos mismos no son exactamente modelos de empuje y vigor –un informe de Thomson Reuters Healthcare del año pasado constató que los empleados de hospital “generalmente se enferman más que el resto de la fuerza de trabajo de Estados Unidos”. Ahora el gigante de los seguros médicos, Kaiser Permanente, y una coalición de sindicatos dirigidos por el sindicato Trabajadores de la Salud Unidos [United Healthcare Workers] están tratando de abordar este problema. Hace poco firmaron un contrato crea un novedoso incentivo para que los trabajadores estén en mejor forma, poniendo a prueba la idea de que la presión social puede ser un modo más efectivo de fomentar estilos de vida sanos antes que recompensas o castigos individuales.
El acuerdo de Kaiser refleja un extendido intento de los empleadores de limitar el aumento de los gastos de salud, en parte transfiriendo parte de los costes a sus trabajadores, en parte reduciendo la demanda de tratamientos. Un sondeo del Grupo Nacional de Empresas de la Salud [National Business Group on Health] concluyó que el año pasado casi tres de cuatro empleadores ofrecieron a los trabajadores incentivos para participar en programas de mejora de la salud. El incentivo promedio ha subido de 260 dólares en 2009 a 460 en 2011.
Algunos sindicatos han llamado la atención por tratar de aislar a sus miembros de los programas para estar en forma. El sindicato Trabajadores Automotrices Unidos [United Auto Workers], por ejemplo, ha luchado contra los intentos de prohibición de fumar en los lugares de trabajo. Más sutilmente, negociando por los planes de seguro médico con pocos costes o gastos de bolsillo, los sindicatos redujeron el incentivo económico para que sus miembros se mantengan en forma. Sin embargo, ese enfoque ya no es sostenible, e ignora los acuerdos entre costes de la salud y salarios. Mientras más gasta una compañía en pólizas de seguro con bajos desgravables y paga la parte que le corresponde, menos puede gastar en salarios.
El contrato firmado este mes por los negociadores de Kaiser y la coalición de sindicatos va en otra dirección. Define un objetivo de salud –estar en forma- para sus miembros -un aumento de masa corporal de cinco por ciento, tasas de colesterol, presión sanguínea y consumo de cigarrillos para fines de 2016- y promesas de recompensas económicas si los trabajadores, colectivamente, persisten. Aunque los detalles han sido resueltos, las recompensas han sido vinculadas a los ahorros que haga Kaiser en sus costes de salud. Es difícil decir cuánto dinero puede cosechar un trabajador con estos bonos, pero considerando lo que gasta la compañía en el seguro médico de los empleados, los ahorros podrían ser significativos.
El incentivo es inusual porque se basa en el progreso del grupo, no de cada empleado. En esto se aparta de la aproximación típica, que enfatiza la responsabilidad individual y la recompensa (o, menos a menudo, el castigo). La teoría es que los trabajadores estarán más motivados si saben que sus esfuerzos afectarán la paga de sus colegas así como la suya propia, y que es más probable que se sometan a dietas y ejercicios grupos de personas antes que individuos. Por supuesto, la aproximación colectiva quiere decir que las recompensas no se corresponden necesariamente con el esfuerzo individual de cada persona. Pero ese es ya el caso con los planes de seguros colectivos, donde las primas pagadas por los más ricos subsidian la atención que reciben los enfermizos.
Es importante que las compañías experimenten con diferentes enfoques al bienestar porque no está claro todavía qué incentivos serán efectivos a la hora de combatir la más grande amenaza contra la salud –la obesidad- en el largo plazo. Los beneficios potenciales para las empresas son claros, y algunas compañías han informado sobre importantes ahorros (tanto debido a costes de salud más bajos como a la mayor productividad). Pero en realidad relativamente pocos empleadores están midiendo la efectividad de sus programas de bienestar, y estos programas sólo atraen a una fracción de sus trabajadores. Así que todavía hay mucho que hacer.
El UHW, una división del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios [Service Employees International Union], que representa a 150 mil trabajadores de hospitales, asilos y de cuidados a domicilio, está tratando de reposicionarse a sí mismo como un defensor de mejor atención médica y costes médicos más bajos en la sociedad en general. Es por esto que está apoyando una nueva iniciativa del gobernador Jerry Brown para que los californianos se pongan en forma. Pero como dijo al Times, hace poco, el presidente de UHW, Dave Regan, el estado físico actual de los trabajadores de la salud da pésima publicidad a los beneficios de un estilo de vida sano. El contrato de los sindicatos con Kaiser muestra que la compañía aseguradora está dispuesta para empezar a rectificar eso.
8 de junio de 2012
28 de mayo de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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