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[Una milicia libia detuvo el jueves a cuatro funcionarios de la Corte Penal Internacional sobre la base de acusaciones infundadas. Deberían ser liberados inmediatamente. Editorial NYT].

La delegación había viajado a la ciudad de Zintan para reunirse con Seif al-Islam al-Gadafi, hijo del asesinado dictador libio, que ha estado bajo custodia de la milicia local desde su captura en noviembre pasado. Gadafi colaboró voluntariamente con el brutal gobierno de su padre, y la corte lo quiere juzgar en La Haya por crímenes de guerra. El grupo secuestrado estaba allá para ayudarle a preparar su defensa y nombrar a un abogado defensor, de acuerdo a informes de prensa.
El jefe de los paramilitares, Alajmi Ali Ahmed al-Atiri, acusó a la delegación de llevar a la reunión materiales “para espiar y grabar”. Un abogado del gobierno libio, Ahmed al-Jehani, dijo que el abogado de la Corte Penal Internacional entregó a Gadafi documentos que constituyen “un peligro para la seguridad de Libia”. Eso es absurdo. De acuerdo a partes de prensa, la milicia de Zintan rechazó la petición del gobierno de liberar a la delegación y dijo que el grupo permanecería retenido durante los 45 días que durará la investigación.
No sabemos exactamente qué está pasando. Pero la corte está considerando la petición de Libia de juzgar a Gadafi en Libia. Si decide que el país no está preparado para realizar un juicio justo y competente, puede ordenar que las autoridades libias lo entreguen a La Haya. Este episodio plantea serias dudas sobre la honestidad y competencia del gobierno.
Este episodio es también un escalofriante recordatorio a la comunidad internacional sobre el persistente caos en Libia –donde la lucha entre las poderosas milicias paramilitares locales está recrudeciendo. Ciudadanos libios con simpatías por el coronel Gadafi han sido perseguidos y asesinados; los paramilitares han secuestrado a periodistas y funcionarios de gobiernos extranjeros. Estados Unidos y Europa intervinieron militarmente para dar a los libios la posibilidad de construir una sociedad justa y estable. Ahora deben dejar en claro que la continuidad de la ayuda y apoyo internacionales dependen del respeto que muestre Libia por el estado de derecho. El gobierno libio accedió a visitar a la delegación de la Corte Penal Internacional y es responsable de la seguridad del grupo.
Si Libia no puede probar que puede efectuar un juicio justo y seguro de Gadafi, el hijo del coronel debería ser trasladado a La Haya. Aquí se pone a prueba la reputación del gobierno libio. El mundo debería prestar estrecha atención.
12 de junio de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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