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[Washington, Estados Unidos] [Estados Unidos planea más vuelos no tripulados en el Caribe. La decisión pretende combatir a los transportistas de drogas que han sido empujados a operar en el océano debido a la vigilancia fronteriza más intensa. Pero los aviones no tripulados tienen un limitado historial de éxitos en mar abierto.]

[Brian Bennett] Después de ensayar discretamente los drones Predator en las Bahamas durante más de dieciocho meses, el Departamento de Seguridad Interior planea expandir los vuelos de espionaje no tripulados en el Caribe y el Golfo de México para combatir el tráfico de drogas, dijeron funcionarios estadounidenses.
La decisión aumentaría de modo dramático los vuelos no tripulados de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, más del doble de la cantidad de kilómetros cuadrados que son ahora cubiertos por la flota de nueve drones de espionaje del departamento, que son usados fundamentalmente en las fronteras norte y sudoeste de Estados Unidos.
Pero las aeronaves de alta tecnología han cosechado escaso éxito a la hora de detectar narcotraficantes en alta mar. Los drones no han logrado impresionar a los veteranos oficiales de las fuerzas armadas, de la Guardia Costera y de la Agencia de Control de Narcóticos [Drug Enforcement Agency] encargados de la detección e intervención de lanchas, buques de pesca y submarinos artesanales que transportan toneladas de cocaína y marihuana hacia las costas de Estados Unidos.
“La pregunta es: ¿serán efectivos? No contamos con evidencias sistemáticas sobre su efectividad”, dijo Bruce Bagley, que estudia la política antinarcóticos de Estados Unidos en la Universidad de Miami en Coral Gables, Florida.
Pese a ello, una nueva estación de control llegará este mes a Corpus Christi, Texas, permitiendo que los Predators estacionados allá cubran más del Golfo de México. Un drone adicional será entregado este año a la base del Servicio de Aduanas y Control de Fronteras de Estados Unidos en Cocoa Beach, Florida, para operaciones en el Caribe.
La Administración Federal de Aviación ya ha aprobado una ruta de vuelo para los drones que cubren más de 1.600 kilómetros hacia Mona Passage, el estrecho entre Puerto Rico y la República Dominicana.
“Están pasando muchas cosas más en lo más profundo del Caribe, y queremos saber más”, dijo un agente policial familiarizado con el programa que no está autorizado para hablar con la prensa. El funcionario dijo que los drones podrían guardarse temporalmente en aeropuertos en la República Dominicana y Puerto Rico.
El Predator B es mejor conocido como el drone usado por la CIA para localizar y asesinar a terroristas de al Qaeda en Pakistán y Yemen. Una versión no equipada con armas patrulla las fronteras estadounidenses escudriñando conocidas rutas terrestres de los contrabandistas.
Sin embargo, en el océano no hay rutas llenas de baches ni caminos que seguir. Y el Predator no puede cubrir tanta superficie en el agua como los aviones de espionaje más grandes y de mayor altitud, como el Global Hawk.
“No estoy seguro que solo porque sea un UAV [vehículo aéreo no tripulado, por sus siglas en inglés] vaya a resolver nuestros problemas”, dijo hace poco el máximo oficial para la región, el general de fuerza aérea Douglas M. Fraser.
El mando de Fraser contribuye buques y aviones de espionaje tripulados al Destacamento Especial Sur de Interagencia Conjunta [Joint Interagency Task Force South]. El año pasado, la fuerza de tarea trabajó con agencias estadounidenses y otros países para incautar 119 toneladas métricas de cocaína, avaluadas en 2.34 billones de dólares.
Para los recientes vuelos antinarcóticos sobre las Bahamas, los agentes fronterizos desplegaron una variante marítima del Predator B llamado Guardian, con un sistema de radar SeaVue que puede escanear grandes tramos de mar abierto. Agentes antinarcóticos puede controlar en bases de datos la frecuencia radial única de la embarcación para identificar a esta y al dueño.
Los vuelos con aviones no tripulados planificados son en gran parte una respuesta a las exigencias de presidentes en el Caribe occidental de utilizar más agentes antinarcóticos, aviones de espionaje y buques en la zona a medida que los carteles se han mudado de la estrechamente vigilada frontera estadounidense-mexicana hacia rutas marítimas. En los últimos cuatro años, las incautaciones de drogas en el Caribe y el Golfo de México han aumentado en 36 por ciento, de acuerdo al Departamento de Seguridad Interior.
“A medida que reforzamos las fronteras terrestres, [el narcotráfico] se traslada al mar”, dijo el funcionario policial.
En los últimos años, sin embargo, el personal de la guerra contra las drogas ha sido desviado desde el Caribe hacia la frontera sudoeste de Estados Unidos. En Puerto Rico, por ejemplo, una de cada ocho posiciones en el DEA está vacante.
El aumento en el tráfico de drogas ha contribuido a un alza sin precedentes en homicidios en Puerto Rico, un importante punto de tránsito para la cocaína desde América Central a ciudades en el nordeste de Estados Unidos. En 2011, la tasa de homicidio llegó a la histórica cifra de 1.136 víctimas; ocho de cada diez asesinatos estuvieron relacionados con el tráfico de drogas.
“Tenemos que ayudar en esta guerra a lo largo de la frontera caribeña para impedir que los ciudadanos estadounidenses sufran la violencia”, dijo esta semana ante una comisión parlamentaria el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuno.
Pese a recortes presupuestarios en otras áreas, el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras ha pedido 5.8 millones de dólares para ampliar sus operaciones con aviones no tripulados más profundamente en el Caribe y el Golfo de México.
Pero las pruebas de vuelo del Guardian mostraron resultados decepcionantes en las Bahamas, de acuerdo a dos funcionarios policiales familiarizados con el programa que no estaban autorizados para hablar con la prensa.
Durante más de 1.260 horas en el aire frente a la costa sudeste de Florida, el Guardian solo asistió en un puñado de redadas a gran escala, dijeron los funcionarios.
Una de las más recientes ocurrió el 22 de diciembre cuando un Guardian ensayaba su visión infrarroja en un velero en dirección a la costa sur de la isla de Nueva Providencia en las Bahamas. Fotografías de la balandra y el sistema de coordenadas fueron retransmitidas por la embajada de Estados Unidos en Nassau. Las Reales Fuerzas de Defensa de Bahamas no encontraron drogas, pero arrestaron a veintitrés hombres, cinco mujeres y un niño. Se cree que los pasajeros eran migrantes de Haití.
El director de un grupo de tareas conjunto antinarcótico con sede en Bahamas definió la misión como un “gran caso” en un email interno obtenido por el Times. La misión demostró “lo que todos sospechamos que es el caso con equipos que tienen semejante capacidad y potencial”, escribió el comandante de la Guardia Costera de Estados Unidos, Louie C. Parks Jr.
Pero funcionarios federales que recibieron el elogioso mensaje dijeron que solo subrayaba que esas historias de éxito han sido extremadamente raras.
26 de junio de 2012
26 de junio de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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