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[California, Estados Unidos] [Una encuesta de 2008 muestra que uno de cada diez reos en prisiones el estado denunciaron que habían sido atacados sexualmente cuando estaban cumpliendo sus penas. El Departamento de Justicia ha elaborado normas para tratar el problema. Editorial LAT].

El Congreso aprobó la Ley de Eliminación de la Violación en las Cárceles en 2003 con la esperanza de poner freno a una epidemia nacional. Sin embargo, casi una década después aparentemente el problema persiste. Este mes el Departamento de Justicia finalmente hizo finalmente circular un sondeo de 2008 en el que uno de cada diez reos en prisiones del estado denunciaron que habían sido atacados sexualmente cuando cumplían sus penas.
Pero también hay buenas noticias. La semana pasada el Departamento de Justicia elaboró normas para tratar el problema de la violación en las cárceles. Y aunque las nuevas reglas no se aplican a los centros de detención federales, donde los reos tienen igual necesidad de protección, ahora el Departamento de Seguridad Interior dice que adoptará nuevas normas para abarcar también esos centros.
Ese es un cambio bienvenido y largamente esperado. Hasta hace poco, el Departamento de Seguridad Interior había adoptado una estrategia incluso más anémica sobre el problema que la del Departamento de Justicia, elaborando normas que a menudo no era posible implementar o permitiendo que algunos penales las incumplieran.
Funcionarios del Departamento de Seguridad Interior están ahora prometiendo normas legalmente aplicables que exigirán, por ejemplo, que los reos sean investigados para determinar si han sido abusados sexualmente o si son abusadores sexuales. Para ayudar a prevenir los ataques sexuales de parte de gendarmes, los cacheos serán hechos por funcionarios del mismo sexo de las personas cacheadas. Se exigirá una investigación de antecedentes de los nuevos empleados, para evitar problemas futuros. Esperamos que las normas propuestas también garanticen a las víctimas una ruta para denunciar los abusos sexuales y recibir ayuda sin miedo a las represalias. Pero, sobre todo, estas normas deben exigir que todo centro de detención o agencia que trabaje con inmigrantes observen las mismas reglas. Eso parece obvio, pero hasta ahora muchos centros de reclusión que albergan a inmigrantes por tres días o menos no han sido obligados a observar las mismas normas.
Ciertamente habrá críticos, incluyendo el sindicato que representa a los agentes policiales y gendarmes que trabajan en estos recintos. Sus dirigentes han acusado repetidas veces al gobierno de Obama de excluirlos de la elaboración de políticas. Pero, de hecho, el sindicato sí ha sido consultado y está en condiciones de hacer su aporte durante el periodo de comentarios públicos. Francamente, prevenir la violación y el abuso no es algo sobre lo que se deba negociar. Es un derecho humano básico.
Toda norma es un inicio, no una panacea. Pero dado que esto marca la primera vez que el gobierno ha emitido normas nacionales para ayudar a poner fin al abuso sexual en las prisiones y en los centros de detención de inmigrantes, esta es una mejora inconmensurable.
27 de junio de 2012
25 de mayo de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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