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[Argentina] [Enrique Piñeyro: “nuestra policía es una herencia de las dictaduras”. ‘El Rati Horror Show’ se estrena en Chile para mostrar la verdad de un indolente caso en que la policía incriminó a un ciudadano inocente para esconder un error de procedimiento. El director relata los lazos que unen a las policías latinoamericanas.]

[Carlos Salazar] El desprestigio de las instituciones policiales parece ser un panorama cada vez más típico de nuestra región, pero el impactante caso de «La masacre de Pompeya», en Argentina sembró una preocupante duda sobre este alcance. El 25 de enero del año 2005, Fernando Carrera atropelló a 3 personas al escapar de la policía en contra del tránsito. Testigos clave contaron a la policía y los medios cómo los uniformados trataron de detener el vehículo de Carrera disparándole 18 tiros de los cuales 8 impactaron en su cuerpo. Se atestiguó que el malhechor atropelló a propósito a la gente para evadir la persecución y que disparaba furiosas ráfagas a sus perseguidores durante la huida.
Con la conocida euforia porteña, la condena judicial del asesino fue de 30 años de cárcel en un proceso que copó los noticiarios en crudos detalles, juicios de valor; pero también hubo otra sanción social en la que Carrera se convirtió en la peor cara de la delincuencia.
Sin embargo, el año 2010, el acusado fue absuelto de los cargos al descubrirse que la policía «se confundió de auto» durante la búsqueda de un par de ladrones. Así, Carrera, un desprevenido padre de familia sin antecedentes penales, se vio apuntado por armas, perseguido y perdió el conocimiento al recibir un tiro en la cara. Ni siquiera recuerda haber atropellado gente, pero sí recuerda que sus perseguidores, policías de la históricamente cuestionada Comisaría 34, que no portaban ningún distintivo policial, ninguna baliza en el auto y que siempre creyó que se trataba de un asalto.
Los demás detalles son igual de indignantes: el testigo clave resultó ser el presidente de la Asociación de Amigos de la Comisaría 34, el auto de la policía estaba encargado por robo, los fiscales llegaron 2 horas tarde a la escena del crimen, tiempo suficiente para que los implicados plantaran un arma en el vehículo de Carrera y otras evidencias para incriminarlo y justificar la bestial detención.

Policía Sudaca: una Pésima Señal
«Creo que esta policía de la que tristemente gozamos hoy es una herencia de las dictaduras», piensa el documentalista Enrique Piñeyro, director de ‘The Rati Horror Show’, trabajo que reconstruyó dato a dato el caso Carrera y que se acaba de estrenar en Chile.
«Esta corrupción es como un filtro que traspasa un piso y sigue avanzando, es algo peligroso. Aún quedan resabios tan grandes de esa hostilidad. Incluso en el fallo final del caso, el juez escribe que se están endilgando culpas pasadas a la policía para justificar esta violencia brutal», reflexiona.
Encuentra vasos comunicantes entre la forma de actuar de nuestras policías y la argentina también. Respecto a la cobertura de las manifestaciones estudiantiles locales dice haber quedado impactado. «A mí en lo particular, me dejó helado la escena de 20 estudiantes y niños escapando de una tropa de uniformados que los persiguen con una mano en el arma de la cartuchera y que los suben a camiones de traslado de imputados. Una pésima imagen y señal la de trasladarlos como si fueran delincuentes», dice.

La Fórmula de la Denuncia
El director, ya había dado que hablar con su último trabajo ‘Whisky Romeo Zulu’ y ‘Fuerza Aérea Sociedad Anónima’ en los que denunciaba conflictos de interés entre líneas aéreas y la Fuerza Aérea que redundaba en el pésimo estado de algunas aerolíneas.
En su trabajo recurre a la información que la gente ya conoce, la de los noticiarios diarios. Sin embargo reconoce no ver televisión. «Yo no veo la tele. Fue mi hijo el que me mostró en YouTube una entrevista de TV a la jueza del caso Carrera en la que hablaba atropellada e incoherentemente sobre las pruebas del caso. Me aterró su nivel intelectual, su fuerza para defender la imputación y me pregunté lo que todos deberíamos preguntarnos: «¿Cómo puedo ayudar desde lo que yo sé hacer?», recuerda.
Finalmente, ‘El Rati Horror Show’ cuestionó a la policía, los fiscales, jueces y testigos del caso hasta que después de 5 años en la cárcel, el inculpado era escuchado y los medios pidieron disculpas por la versión oficial que nunca cuestionaron.
El inusual formato del documental sigue la producción del mismo. Es decir, es como ver cómo se hornea un pastel ingrediente a ingrediente en el canal de cocina para ver al final cómo queda la torta. Piñeyro muestra ingeniosas recreaciones de los hechos, dispara a un trozo de carne para ilustrar el impacto de 8 balazos en el cuerpo de una persona, utiliza las notas de TV para contrastarlas con los testimonios y pruebas falsas plantadas por la policía, entre otras licencias. También le habla de tú a tú a los ineptos jueces del caso a los que personifica en muñequitos de trapo.
«Todo eso fue una decisión de estilo porque permanentemente iban pasando cosas durante el rodaje. Conocíamos bien el caso de 30 mil fojas y era difícil acercarlo en un documental. Todo fue surgiendo solo», explica sobre el metraje que ocupa las mismas noticias de TV, registros del proceso y el testimonio de Carrera, quien no parece guardar rencor, pero si una tremenda sensación de desamparo a lo largo de su detención.
«La satisfacción que sentimos la noche en que Carrera fue liberado es incomparable. Esa noche me fui a la cama pensando que habíamos hecho algo bueno y eso es algo que no pasa muy seguido», dice.

Todos Somos Prevíctimas
Una vez destapada la verdad, la reacción de los medios y la prensa fue de arrepentimiento, dice Piñeyro. «Varios vinieron a verme con mucha amargura después de ver el documental y darse cuenta de la injusticia en la que participaron. Una lección importante es que varios de ellos dijeron públicamente que desde entonces iban a empezar a trabajar con mayor desconfianza, sin dar por hecho los partes policiales», cuenta.
«Todo esto le pasó a Carrera, pero si lo piensas, pude haber sido yo o cualquier otra persona, porque hoy todos somos prevíctimas. Al menos sabemos que ya algo se rompió en la cadena de impunidad», reflexiona.
Actualmente, en una iniciativa sui generis, el documental es material de interés decretado por el gobierno federal de su país, se regala por miles de copias en escuelas y organizaciones civiles, incluso puede verse online en calidad HD en YouTube.
«Maradona se plantaba ante la FIFA y les decía ‘nosotros montamos el espectáculo y ustedes se quedan con el dinero’. Yo en mi libre disposición de mis derechos de autor he escogido ceder esos derechos para que la película sea vista de forma legal», cuenta.
6 de julio de 2012
©la nación

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