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[Chile] [“El Mocito” insiste en que Ricardo Claro financió a la DINA. Jorgelino Vergara, quien relató varias atrocidades de las que fue testigo en el cuartel Simón Bolívar, contó -tal como lo hizo en el libro ´La danza de los cuervos´- que vio en algunas oportunidades al fallecido empresario en los cuarteles del organismo represor. También era amigo de la ex presidenta Bachelet, que le rindió honores en su funeral].

El ex integrante de la DINA Jorgelino Vergara, más conocido como el «Mocito» por las labores que cumplía en el organismo de seguridad de la dictadura, reiteró sus dichos respecto a que el fallecido empresario Ricardo Claro Valdés financió al grupo represor.
El hombre que dio su testimonio como agente de seguridad en el libro ‘La danza de los cuervos’ del periodista Javier Rebolledo, insistió en CNN que en varias oportunidades vio al empresario fallecido en 2008 en el cuartel Simón Bolívar de La Reina. Lo mismo ya había sido revelado por el autor de la obra en una entrevista con Nación.cl
«Lo vi en algunas ocasiones, en el cuartel general y en el Cajón del Maipo. Él llegó allá con un grupo de guardaespaldas. ¿A qué fue? No sé, la verdad», relató.
«Financiaba parte de la DINA, el departamento de todos los que éramos los empleados civiles… normalmente se pagaba los 18 de cada mes, y cuando se atrasaban los sueldos se recurría a Ricardo Claro para que facilitara la plata», añadió.
«Eran como préstamos que él hacía», explicó. «Pienso que ni se le devolvió plata, porque era un tipo multimillonario», afirmó.

Su «Trabajo»
Asimismo, Vergara contó detalles de su trabajo en el cuartel, y las atrocidades que le tocó ver y de las que señala guardar cierta distancia.
«Yo era el encargado de darles la comida» a los prisioneros y «bueno, las sesiones de tortura eran constantes», reveló.
Consultado por qué no se fue del lugar donde torturaban y mataban gente, Vergara respondió lacónico: «¿Y dónde me iba a ir?»
Asimismo, comentó que la enfermera Gladys Calderón, una de las 15 mujeres que trabajaban para la DINA en ese lugar, «era la encargada de poner el tiro de gracia a todos los… muertos. Les ponía la inyección letal que era cianuro a la vena para asegurarse que sí estaba muertos».
Además, reiteró que él no mató a Víctor Díaz López, padre de Viviana Díaz, dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD).
Pese a un testimonio en su contra, Jorgelino Vergara se excusa, señalando que «no tenía ninguna relación con los detenidos más allá de darles comida y darles agua… me tocó la terrible misión de trasladar el cuerpo de Víctor Díaz López».
11 de julio de 2012
10 de julio de 2012
©la nación

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