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[Washington, Estados Unidos] [Senadores inician revisión de régimen de incomunicación en el sistema penitenciario].

[Erica Goode] El régimen de incomunicación o aislamiento “es inhumano y debido a su propio diseño provoca demencia en los reos”, dijo a una comisión del Senado en una sesión el martes un ex reo que pasó dieciocho años en una cárcel de Texas, diez de los cuales confinado en una celda de aislamiento en el corredor de la muerte antes de ser excarcelado.
“Vivía detrás de una puerta de acero que tenía dos pequeñas aberturas, en un calabozo sucio y fétido”, contó Anthony Graves, cuya condena por homicidio múltiple fue anulada en 2006. “No tenía televisión, ni teléfono y, más importante, no tenía contacto con otros seres humanos”.
La sesión de la Subcomisión de Constitución, Derechos Civiles y Derechos Humanos, representa la primera vez que los legisladores del Capitolio tratan el tema de la incomunicación, una forma de encierro que muchos activistas de derechos humanos creen que viola la prohibición de “castigos crueles e inusuales” de la Octava Enmienda y que en los últimos meses ha sido crecientemente criticada en Estados Unidos e internacionalmente.
La práctica, generalizada en las cárceles de Estados Unidos, también ha sido el blanco de un creciente número de demandas, incluyendo una demanda colectiva entablada el lunes a nombre de los reos con discapacidad mental en régimen de aislamiento en ADX, la cárcel federal de máxima seguridad en Florence, Colorado.
El mes pasado, abogados de derechos civiles que representan a reos encerrados en régimen de incomunicación durante más de diez años en la Prisión Estatal de Bahía del Pelícano en California entablaron una demanda en una corte federal, alegando que la incomunicación es inconstitucional.
El senador Richard J. Durbin, de Illinois, uno de los líderes de la mayoría, empezó la sesión –que dijo que contaba con el apoyo tanto de los miembros demócratas como republicanos de la comisión- observando que en Estados Unidos hay más reos en régimen de aislamiento que en cualquier otra democracia del mundo y que casi la mitad de todos los suicidios de reos ocurren entre presos sometidos al régimen de incomunicación.
“Podemos tener una sociedad justa, y podemos ser humanos en el proceso”, dijo Durbin. “Podemos castigar a los transgresores, y deberían ser castigados en nuestro sistema de justicia, pero no tenemos que cruzar esa línea”. Dijo que estaba elaborando una ley para fomentar cambios en el modo en que se usa el confinamiento solitario.
Con más de 250 personas atiborradas en dos salas, la sesión fue “una de las más concurridas del año”, dijo Durbin, un indicio “del hecho de que es hora de que tengamos una conversación sobre adónde vamos”.
En el curso de dos horas, los senadores oyeron testimonios sobre los efectos del régimen de aislamiento y las medidas tomadas en Mississippi y varios otros estados para reducir el número de reos mantenidos en régimen de aislamiento.
Pero la sesión también incluyó un caldeado intercambio entre Durbin y Charles E. Samuels Jr., director del Buró Federal de Prisiones, que defendió el uso del aislamiento de los reos que representan una amenaza para la seguridad del personal y de los otros presos.
“¿Cree usted que podría vivir en una jaula como esa veintitrés horas al día, como persona normal, y que eso no tendría ningún impacto en usted?”, preguntó Durbin, mostrando una réplica de tamaño natural de una celda de aislamiento que había sido instalada en la sala de audiencias.
“Nuestro objetivo es que el individuo se mueva siempre libremente en la población general”, respondió Samuels.
“Estoy tratando de concentrarme en una pregunta específica”, dijo Durbin, agregando: “¿Crees que, sobre la base de su experiencia de vida en este asunto, que eso va a tener un impacto negativo sobre el individuo?”
“No creo que sea la opción preferida”, concedió Samuels, “y creo que el aislamiento prolongado es preocupante”.
Samuels dijo que de los 218 mil reos de los que es responsable el buró, sólo el siete por ciento permanece en celdas de aislamiento. La cárcel de máxima seguridad ADX –donde muchos reos pasan entre veintidós y veinticuatro horas al día en sus celdas y se les niegan las visitas y otros privilegios- alberga a sólo 490 reos, vale decir el 0.2 por ciento de la población total, dijo.
13 de julio de 2012
20 de junio de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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