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[Hong Kong, China] [De leche a guisantes, la seguridad alimentaria en China sigue siendo un desastre. Otro incidente con leche contaminada en el país –esta vez con mercurio- provocó su retirada masiva del mercado].

[Mark McDonald] Hay mercurio en la leche para bebés. Las coles son rociadas con formaldehido. Varias decenas de millones de cápsulas de gelatina para píldoras son impregnadas con cromo. Aceite de cocina usado es recuperado del desagüe para ser reciclado, junto con las aguas cloacales.
Versiones sobre alimentos poco seguros o dudosos en China son tan fascinantes como inquietantes: “guisantes artificiales”, anticuchos a la parrilla hechos con carne de gato, cebollinos contaminados, refrescos con cloro.
Han circulado historias sobre imitaciones de salsa de soya hechas de restos de pelo, tinta y parafina, usada para disfrazar fideos baratos y bollos de cerdo tan cargados con bacterias que brillan en la oscuridad.
Una nueva investigación de la revista china Caixin descubrió que “estos escándalos por la seguridad alimentaria representan sólo un pequeño porcentaje de las prácticas dudosas en la producción de alimentos. Cientos de aditivos alimentarios químicos son inyectados en productos que los consumidores chinos utilizan todos los días”.
La agencia de prensa oficial china Xinhua informó el miércoles que en lo que va del año las autoridades chinas han detectado quince mil casos alimentos no aptos para el consumo y clausurado cinco mil setecientas fábricas de alimentos.
Las cosas están tan mal que una nueva aplicación de iPhone fue introducida recientemente para seguir la pista de escándalos con el alimento en todo el país. La aplicación, que envía diariamente actualizaciones sobre los últimos escándalos, fue bajada más de doscientas mil veces durante la primera semana.
En 2008 se descubrió leche en polvo para bebés y otros productos lácteos contaminados con melanina, un químico industrial utilizado para hacer fertilizantes y tubos de plástico. Murieron seis niños. Otros trescientos mil enfermaron.
El escándalo de la melanina provocó pánico a nivel nacional entre los padres de infantes y hubo una retirada mundial de productos chinos –desde galletas hasta leche en polvo. Dos productores de leche chinos fueron ejecutados por vender más de un millón 360 kilos de leche en polvo contaminada.
Hubo inquietantes ecos de ese escándalo la semana pasada cuando el productor de lácteos más importante de China, el Inner Mongolia Yili Industrial Group, constató elevados niveles de mercurio en su leche en polvo para bebés y fue obligado a retirar la producción de seis meses. Yili fue una de las lecherías implicadas en el escándalo de 2008.
La seguridad de la leche y otros lácteos se ha convertido en un tema tan sensible en China que algunas búsquedas en internet sobre el escándalo han sido, según se dice, bloqueadas por los censores del gobierno.
Otro importante productor de leche, China Mengniu Dairy, tuvo que destruir en diciembre grandes lotes de leche cuando inspecciones imprevistas encontraron evidencias de aflatoxina, un hongo cancerígeno. Un día después de difundida la noticia, informó mi colega Edward Wong, la gente “había subido o copiado actualizaciones sobre la leche contaminada cuatro millones de veces”.
La serie de escándalos sobre la seguridad de los alimentos, especialmente en el sector lácteo, ha provocado la caída en el precio de las acciones –e importantes oportunidades de compra para inversores extranjeros, de acuerdo a un informe de Reuters publicado en el International Herald Tribune. El grupo lácteo danés-sueco Arla, por ejemplo, declaró la semana pasada que planea comprar el seis por ciento de Mengniu.
China ya es el más grande productor de leche en polvo, informó Reuters, observando que se espera que hacia 2020 el país “supere a Estados Unidos como el mercado de lácteos más grande del mundo”. Esa oportunidad podría acelerarse por la posible relajación de China de su política un-solo-hijo-por-familia en 2015.

Según el informe de Reuters:
“Ser un accionista minoritario en una compañía de alimentos en China, independientemente de la calidad de tu socio, implica que todavía estás expuesto a la cadena de suministro”, dijo David Mahon, consultor en lácteos y director de Mahon China Investment Management, refiriéndose al acuerdo Arla-Mengniu. “Todavía no se aprende del escándalo de la melanina, y eso será una pena”.

Las firmas Hopu, Kohlberg Kravis Roberts y Carlyle Group han comprado todas acciones en empresas lácteas chinas en 2008 y 2009.
Hopu está reduciendo poco a poco su fondo y se retiró tan pronto como pudo, pero K.K.R. y Carlyle han invertido en tecnología y sistemas de producción para introducir en las lecherías chinas la producción de leche al estilo occidental, incluyendo vacas importadas.
“China descubrió sus problemas con la seguridad de los alimentos con la entrada de las compañías multinacionales”, dice el informe de Caixin. “Gigantes de la comida rápida como McDonald’s y KFC estuvieron entre los primeros infractores sorprendidos por la prensa en 2005, cuando encontraron un químico tóxico en el pollo frito”.
Wal-Mart es otra compañía que ha tenido hace poco su cuota de problemas con la calidad del alimento en China.
“Un escándalo sobre carne de cerdo mal etiquetada condujo a la clausura de tiendas y la renuncia del director en el país”, informó la BBC, y la Superintendencia de Seguridad Alimentaria en Pekín declaró en marzo que una tienda de Wal-Mart en la capital había “vendido aceite de sésamo y calamares con peligrosas cantidades de químicos cancerígenos”.
En China, en abril, la policía arrestó a nueve personas, cerró ochenta cadenas de producción y requisó más de 77 millones de píldoras contaminadas con cromo.
En marzo se descubrieron “guisantes artificiales” en la provincia de Hunan.
Guisantes pasados eran reconstituidos empapándolos con colorantes alimentarios y aditivos químicos similares a la lejía.
“Los guisantes tenían un color poco natural y un fuerte olor”, dijo un informe en la prensa local citado por el China Daily. “Después de veinte minutos de cocción, los guisantes no se ablandaban y el agua se ponía verde”.
En 2010, el gobierno emitió alertas sanitarias sobre el aceite de cocina reciclado. Aparentemente el aceite estaba siendo recogido de las alcantarillas de restaurantes y luego reprocesado –junto con los residuos cloacales. Mi colega David Barboza informó desde Shanghai que los detectives empezaron a allanar las fábricas ilegales de aceite reciclado.
China aprobó hace poco un plan de seguridad alimentaria de cinco años que tiene por fin simplificar un fárrago de normas superpuestas y contradictorias. El plan reconoce que China todavía está “sufriendo de la ausencia de importantes normativas de seguridad alimentaria”.
Entretanto, como concluye el informe de Caixin, “las normativas no han sido capaces de seguir el ritmo de la creatividad de los fabricantes de alimentos”.
27 de julio de 2012
21 de julio de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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