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[Estados Unidos] [Corte de Apelaciones bloquea partes de leyes contra la inmigración ilegal. Editorial NYT].

Una corte federal de apelaciones en Atlanta bloqueó efectivamente el lunes varias disposiciones de las leyes de inmigración de Alabama y Georgia, explicando que violaban derechos constitucionales y socavaban leyes federales. Los fallos fueron un enorme revés para la repelente idea de que los estados pueden ignorar la autoridad federal en cuanto a la inmigración y crear sus propias estrategias para hostigar y deportar a residentes sin documentos.
Las disposiciones rechazadas formaban parte de dos leyes –el boletín 56 en Alabama y el boletín 87 en Georgia- que sus patrocinadores habían reconocido abiertamente que estaban diseñadas para erradicar y castigara los inmigrantes ilegales, haciéndoles imposible vivir en esos estados. La Corte de Apelaciones del Circuito 11 de Estados Unidos, después de una reciente resolución de la Corte Suprema sobre la radical ley de inmigración, determinó que las leyes interfieren ilegalmente en el cuidadosamente diseñado sistema de las leyes de inmigración federales.
La corte rechazó los intentos de Georgia de criminalizar el transporte y refugio de inmigrantes ilegales y en convertir en ilegal “inducirlos o tentarlos” a entrar al estado –un delito que no tiene paralelo en la ley federal. También bloqueó la Sección 28 de la ley de Alabama, que exige que las escuelas recojan información sobre la condición de residencia de los inmigrantes. La corte dijo razonablemente que eso disuadiría a los niños de asistir a la escuela, lo que viola un fallo de la Corte Suprema de 1982 en el caso Plyler v. Doe que garantiza que todos los niños tienen derecho a la educación básica.
Sin embargo, la corte mantuvo las secciones de leyes en ambos estados que permiten que los agentes de policía controlen los documentos de inmigración de las personas que paran –disposiciones que invitan al perfilamiento racial. Pero como hizo la Corte Suprema en su segundo fallo sobre Arizona, dejó abierta la posibilidad de futuras impugnaciones por derechos civiles o por violación del debido proceso.
Las resoluciones del lunes fueron un bienvenido repudio de leyes malas. Pero la guerra jurídica –corte por corte, estado por estado- ha sido desordenada, lenta y cara. Cuando los republicanos en el Congreso rechazaron una reforma comprehensiva de la inmigración el año pasado, hicieron más que aplastar las esperanzas de millones de personas que esperan convertirse en residentes legales. Ellos crearon las condiciones para un terrible caos, con estados precipitándose para decretar sus propias leyes paria, que entonces tendrán que ser, una por una, desmanteladas por las cortes.
9 de septiembre de 2012
22 de agosto de 2012
@new york times
cc traducción c. lísperguer

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