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[A veces, leer una nota, artículo o reportaje periodístico puede ser muy difícil.]

[Claudio Lísperguer] Algunos periodistas tienen un dominio tan deficiente de la lengua –verbos mal usados, arbitrariedad en el uso de las cruciales preposiciones- que la comprensión de sus textos es en realidad una reconstrucción bondadosa. A esto debe agregarse la desaparición del corrector o revisor de textos (el copy editor), que solía verse en las antiguas redacciones. El resultado son textos torpes, toscos, plagados de errores y que difunden entre los lectores errores lingüísticos incomprensibles e innecesarios. Si los lectores se guiaran por los diarios que leen para determinar qué es correcto o no, el resultado sería catastrófico. El bajo nivel en el dominio del español es un mal generalizado. Muchos diarios harían bien en reintroducir al temido corrector1; y muchas universidades deberían simplemente ofrecer programas de los que los estudiantes emerjan escribiendo bien, como se debe.
Ejem, hoy El Mercurio de Calama ofrece un artículo o reportaje que es, en este sentido, un verdadero pato sentado. El redactor jefe simplemente dejó pasar demasiados errores y la lectura se torna a veces absurda.
El artículo se titula ‘Hombre robó jeep con una bebé en su interior y al darse cuenta la entregó a una desconocida’ e incluye un largo listado de frases que pudieron haber quedado mejor.

-Dice: “Tras una hora y media de recorrido, el ladrón paró en una esquina y le entregó la niña de 2 años a una desconocida en plena calle”. Debió decir lo mismo, pero sin “en plena calle”. Ya lo sabemos, cuando escribe “el ladrón paró en una esquina”. Las esquinas están normalmente “en plena calle”. Con “desconocida”, quiso decir el autor: “mujer desconocida”. Pero, ¿cómo puede saber el escritor que el ladrón no conocía a la mujer? Eso, en el mejor de los casos, se lo dirá la policía o se sabrá durante el curso del juicio. De momento, nadie sabe si el ladrón conocía o no a la mujer. Por eso, sería más justo decir que le entregó la bebita a una “sorprendida mujer”. La otra alternativa: le entregó la bebita a una “mujer que negó conocerlo” (al ladrón). Pero para decir eso, habría que haberle preguntado a la mujer y no parece ser el caso –al menos, el autor no lo menciona.

-Dice: “Horas de angustia vivió una matrimonio que en un descuido un delincuente le robó su auto con su hija de dos años al interior del móvil”. Una matrimonio: aquí faltó el copista y también el corrector gramatical que viene con todos los procesadores de textos. Frase alambicada, en la que sobra “del móvil” si se escribe “le robó el auto con su hija de dos años en su interior”.

-Dice: “[…] cuando un hombre estaba al interior del vehículo con su hija de dos años para salir junto a su mamá”. Es la tercera vez que el autor nos informa sobre la edad de la niña; basta con una. También se puede decir “un hombre estaba en su jeep con su hija”, pero “salir junto a su mamá” es raro. ¿Quiso decir “salir con su mamá”? ¿O quiere el autor enfatizar que la niña irá físicamente junto a su madre? ¿Dónde estaba entonces la mamá?

-Dice: “Antes de salir los padres ingresaron hasta la vivienda”. Seguramente quiso el autor decir que los “padres ingresaron a la casa”; decir “hasta la vivienda”, implica que no entraron a la casa.

-Dice: “[…] sin contar que la menor estaba al interior del automóvil”. Debería decir: “sin contar con que la menor”. O: “sin percatarse de que la menor”. No tiene para qué repetir “automóvil”, porque ya lo dijo en el mismo párrafo. Tampoco suena bien decir “al interior”; mejor sería decir: “en”, o “en el interior” o “en su interior”; y en este caso, ciertamente es mejor decir “dentro”.

-Dice: “El padre, desesperado se comunicó”. “Desesperado” debe ir entre comas; de otro modo se podría entender que llamó desesperado a Carabineros, mientras que lo que se quiere decir es simplemente que el hombre estaba desesperado y que, en ese estado, llamó a Carabineros.

-Dice: “[…] denunciando que le había robado el vehículo, donde iba su hija de dos años”. Esta es la cuarta vez que escribe el periodista que se trata de una niña de dos años. “Donde iba su hija” es peor que “vehículo, en el que se encontraba”.

-Dice: “De inmediato activó una plan para toda la ciudad”. Si no quiso decir “se activó”, lo que sugiere que alguien (una autoridad, por ejemplo) lo puso en marcha, puede querer decir que el plan se activa automática y autónomamente, lo que es imposible que sea el caso. Pero la frase sigue: “De inmediato activó un plan para toda la ciudad, donde se cerraron todos los accesos”. “Donde” no tiene nada que hacer aquí, porque sólo podría significar que se cerraron los accesos en el plan, lo que es absurdo. Quizá se podría decir: “razón por la que [la policía] cerró todos los accesos”, sin repetir “ciudad”. En este párrafo se nos informa además, por quinta vez, que la niña secuestrada involuntariamente tiene dos años.

-Dice: “[…] la central de Carabineros recibió la llamada de una mujer indicando que el vehículo pasó por la esquina de la [sic] calles Humberstone y Hernán Cortés”. Tiempos incompatibles. Debería decir: “[…] recibió una llamada de una mujer, diciendo [o comunicando] que el vehículo robado había pasado [o acababa de pasar] por la esquina de Humberstone y Hernán Cortés”.

-Dice: “El chofer se bajó y le entregó la menor de dos años”. Sexta vez que aparece la edad de la niña. Debería, tal vez, decir “conductor”, toda que vez el ladrón no es “chofer” de ninguna institución o empresa.

-Dice: “El dueño del vehículo, todavía en shock”. Se dice lo mismo en español se escribe: “El padre de la niña, todavía abatido”. La frase sigue: “[…] la dramática situación vivida, donde su hija y su auto fueron robados de la puerta de su casa”. El “donde” está mal utilizado. Debería decir, al menos: “la dramática situación vivida cuando le fueron robados a la puerta de su casa [o, frente a su casa]”. Decir que “le fueron robados” la hija y el auto se vería mejor si se dijera: “dramática situación vivida cuando un delincuente robó su auto aparcado a la puerta de su casa, llevándose inadvertidamente a la hija de la víctima que se encontraba dentro del vehículo”.

-Dice: “[…] estacioné el auto como siempre afuera de la casa”. Considerando que no se podría estacionar dentro, nos vemos obligados a hacerlo en la calle frente a la casa. En este caso, sin embargo, el periodista puede decir que sólo se limitó a transcribir al entrevistado, que comete faltas al hablar. En estos casos, los periodistas suelen corregir sin más, porque de otro modo el texto devendría incomprensible –dejando, si acaso, algunos giros idiosincrásicos, para dar vida o caracterizar a los participantes de la noticia.

-Dice: “[…] el tipos nos preguntó por nosotros”. Debía decir: “el tipo le preguntó por nosotros”.

-Dice: “[…] comenzó una desesperada búsqueda con vecinos y familiares, donde Carabineros logró ubicar”. Este “donde” causa problemas. ¿Qué quiere decir el autor? ¿Qué en la búsqueda desesperada, Carabineros logró ubicar a la niña? Eso sería absurdo, porque se acaba de decir que la búsqueda la emprendieron vecinos y familiares, y no Carabineros. Quiso el autor, quizá, decir: “una desesperada búsqueda con vecinos y familiares, aunque fueron carabineros quienes encontraron a la niña”. Sería lingüísticamente correcto, pero sabemos que la verdad es que no fueron carabineros quienes encontraron a la niña, sino que esta fue entregada por el ladrón a una vecina en la esquina de Argentina con Prat.

-Dice: “[…] al saber que una menor de dos años”. ¡Séptima vez!
Estos textos torpemente escritos abundan en el periodismo chileno2 y dejan al lector la tarea de convertirlos, mediante una interpretación necesariamente compasiva, en escritos coherentes. Es corriente el uso arbitrario y hasta absurdo de las preposiciones. La puntuación es igualmente deficiente. Los tiempos verbales se emplean muchas veces de manera errática. El resultado son textos al borde de la ininteligibilidad. Las universidades aparentemente no consideran el periodismo como una disciplina esencialmente literaria, que es lo que es y no parece que a los futuros periodistas se les enseñe a escribir. Y aunque se supone que escribe –para informar- sobre la realidad, sin el dominio de la lengua un periodista no va a llegar a ninguna parte.
Creo que muchos periodistas escribirían mejor si lo hicieran con naturalidad y no eludieran el habla de todos los días. Que el lector entienda lo que escribimos sigue siendo, para periodistas y los otros profesionales que usan la lengua, la primera prioridad. Cuando se olvida esta prioridad y no sabemos escribir, el resultado es un desastre. El corrector fue desterrado demasiado pronto de las salas de redacción. Su trabajo se echa de menos.

Notas
1 Copy editor; corrector; redactor; también copista cuyo trabajo, según Cambridge Dictionaries Online, “es controlar y corregir los textos, especialmente en un diario, antes de su impresión” [is to check and correct writing, especially articles in a newspaper, before it is printed]. The Slot escribe: “el redactor de diario debe ser un periodista totalmente calificado” [newspaper copy editors are expected to be fully qualified journalists”]. El redactor está autorizado para rescribir los textos revisados por él y una de sus funciones es poner título al reportaje y escribir los subtítulos y frases destacadas. Los redactores o copistas dejaron de existir, pero no fueron remplazados ni siquiera por el corrector gramatical de los procesadores de texto. Simplemente se los dejó de lado, sin mejorar por ello el nivel de formación de los periodistas.

2. Leí una vez una absurda nota de la página roja en la que se decía que alguien había cometido un delito en alguna parte en la ciudad. De unos veinte renglones, el escritor evitó decir qué había pasado, delito o no, quién lo había presuntamente cometido y por qué, y en qué sector de la ciudad.
Otro mal extendido son los periodistas que inventan sus propias reglas: están los que invocan nuevos sistemas de puntuación y, por ejemplo, dejan un espacio antes de un punto aparte [“Declaró el encargado de Deportes de la municipalidad .”]; los que escriben los sustantivos con mayúsculas [“En el centro de la Ciudad”; “ se dirigió al Supermercado”]; los que escriben sin puntos ni comas de nada; y los que no saben usar la puntuación y lo mismo prefieren el punto y coma y la coma, o confunden el guión con los dos puntos.
lísperguer

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