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[San Antonio, Chile] [El sacerdote Pierre Dubois y su sigilosa lucha en San Antonio por defender los Derechos Humanos. En plena dictadura militar venía a Las Dunas a reunirse con los prisioneros políticos y familiares de desaparecidos.]

La imagen del padre Pierre Dubois con sus brazos abiertos en cruz, interponiéndose delante de los carabineros, para defender a los pobladores de La Victoria, es uno de los íconos de la resistencia a la dictadura militar, que oscureció una parte importante de la historia de Chile durante el siglo veinte.
Así como el sacerdote protagonista de la película de Aldo Francia ‘Ya no basta con rezar’ -que además es el título de una de las canciones más emblemáticas de Osvaldo “Gitano” Rodríguez- para el padre Pierre Dubois las oraciones eran importantes, pero más lo eran los hechos, las acciones.
Trabajó incansablemente por defender los Derechos Humanos. Apoyó siempre a los familiares de los detenidos desaparecidos por la dictadura de Augusto Pinochet. También lo hizo con quienes sufrieron los embates de las prisiones políticas y sobrevivieron.
Ayer en la mañana, Dubois murió. Tenía 82 años de vida. Sufrió un paro cardiorrespiratorio. Estaba en su querida población La Victoria, la misma a la que llevó su gran aporte pastoral, donde llegó a ser el párroco titular de la parroquia de la refractaria población de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, junto al padre André Jarlán.
No dudó nunca en evidenciar su postura contraria a la dictadura militar y fue un valiente protector de los disidentes al régimen de Pinochet.
El 27 de marzo de 1984, en medio de una frenética protesta en la población La Victoria, Pierre Dubois pasó a la historia, tras ser detenido y golpeado por funcionarios de Carabineros, cuando se interponía entre los represores y los manifestantes, defendiendo a estos últimos de la policía. Meses después, la noche del 4 de septiembre encontró a su compañero de apostolado y amigo, André Jarlán, murió de un disparo en el cuello.
El curita Pierre Dubois no sólo transformó en acciones sus rezos en La Victoria. También se preocupó de la realidad que vivían otras ciudades del país bajo la maquinaria represiva de la dictadura militar.
Por eso estableció una especial relación con San Antonio, además de la que tenía con su querida población La Victoria. Sabía que esta comuna había llegado a considerarse como el “puerto rojo” de Chile. Sabía que había prisioneros políticos, que había un campo de detenidos en el Regimiento de Tejas Verdes, que en San Antonio se estaban violando los derechos humanos.
El destino y la incansable búsqueda de la verdad y la justicia hizo coincidir los caminos del padre Dubois y el obrero de la planta Rayonil de San Antonio, Héctor “Tito” Silva.
Tito había sido preso político y uno de los más activos miembros del Moac, Movimiento Obrero de Acción Católica.
Así, el cura francés terminó conociendo muy de cerca la realidad de la Agrupación de Ex prisioneros de Tejas Verdes y Cárcel de San Antonio.
Tito Silva trabajó por la Iglesia y luchó contra la oscuridad de la dictadura desde su particular trinchera sanantonina. Llegó a ser diácono de la capilla de Villa Las Dunas.
Pierre Dubois, enterado de todo lo que ocurría en este “puerto rojo” y con varias visitas antes de ser expulsado del país en 1986, volvió a San Antonio cuando regresó a Chile en 1990.
Venía a buscar a Tito Silva, porque sabía que él le podría proporcionar importantes antecedentes relacionados con la historia del sacerdote Joan Alsina, asesinado por la dictadura militar en 1973.
Alsina había vivido un tiempo en San Antonio desarrollando una relevante labor social con los pescadores, obreros y el hospital de San Antonio.
Dubois vino varias veces a la comuna puerto, con el padre Miguel Jordá. Se reunía con los ex presos políticos en la casa de Tito Silva, en la Villas Las Dunas.
El padre francés fue poco a poco conociendo la cruda realidad que se vivía en este puerto y no dudó un sólo segundo en brindar su apoyo moral, espiritual y, en más de una ocasión, logístico.
“Yo participé de esas reuniones, porque fui prisionera política. Hablé en más de una ocasión con el padre Dubois. Siempre nos decía que no debíamos decaer en nuestro impulso por la búsqueda de la verdad, de los antecedentes de quienes fueron fusilados y desaparecidos por los militares acá en San Antonio”, señaló la dueña de casa sanantonina Ana Becerra, quien fue prisionera política.
“Nos reunimos varias veces con el curita Dubois en la casa de Tito Silva, en Las Dunas. Después no perdí el contacto con él, a través de mi padre”, agregó Becerra.
El padre de Ana, Hernán Becerra, mantenía una relación directa con el padre Dubois, a través de los aportes que, desde Suiza y con su esposa Brigitte Ackerman, entregaban a la Cooperativa Solidaria de Salud, Consol, entidad que encabezaba e impulsaba Dubois.
Ana Becerra recuerda que en su última visita a San Antonio, el sacerdote Pierre Dubois, estaba escribiendo sus memorias, a través de un historiador.
“El padre Dubois fue un hombre valiente y siempre nos transmitió su gran fortaleza, sus ganas de luchar, de defender los derechos humanos, con valentía y coraje”, comentó Ana Becerra, quien mantiene en su poder un archivo personal sobre distintos hechos que fueron marcando la historia de San Antonio bajo la dictadura de Pinochet.
El padre Dubois murió en La Victoria, con su gente, en su casa, pero los sanantoninos que le conocieron saben que también se lleva en el corazón la lucha de este pueblo, del puerto rojo, de San Antonio.
29 de septiembre de 2012
©líder de san antonio

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