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[La trilliza de Hollywood]

[Paul Vitello] Agentes de publicidad de Hollywood las llamaron las Trillizas Mawby. Eran tres adorables niñas rubias inglesas que aparecieron en algunas de las primeras películas habladas, angelitas que adornaban los rollos de celuloide de los años veinte y treinta. Incluidas en películas con estrellas como Douglas Fairbanks Jr., Gloria Swanson y John Barrymore, estuvieron, durante un tiempo, entre los niños más famosos del mundo.
Sus padres las protegieron manteniéndolas en la ignorancia de lo famosas que eran, aislándolas de sus admiradores y otros niños. Sus agentes las protegían de sus seguidores impidiéndoles conocer la verdad sobre las niñas –de que en realidad no eran trillizas. El trío lo componían en realidad dos mellizas – Claudine y Claudette- y su hermana Angella, que era once meses mayor.
“Al principio, mamá y papá estaban desconcertados”, recordó Claudine Mawby Walker en una entrevista con The Daily Mail en 1995. “Decían que pese a las apariencias en realidad no éramos trillizas. Pero la gente del cine decía que parecíamos trillizas, y eso era lo que contaba”.
Si alguien preguntaba, agregó, “papá bromeaba diciendo que sólo dos de nosotras éramos trillizas”.
Walker murió el 13 de septiembre en su casa en Poole, en la costa sur de Inglaterra, donde vivió la mayor parte de su vida después de dejar Hollywood en los años treinta. Tenía noventa años, informó Reuters, y era la última hermana sobreviviente. Su hermana melliza, Claudette, murió a los diecinueve en un bombardeo alemán de Brighton en 1941. Su hermana Angella murió en 2000.
Cuando los Mawby llegaron a Hollywood en 1928, la naciente industria estaba cosechando fortunas con sus niños famosos. Los niños de ‘Our Gang’, Jackie Coogan y Hal Roach, estaban en su punto más alto. Shirley Temple estaba en los bastidores.
Las hermanas, que trabajaron en el cine entre sus cinco y diez años, recordaron más tarde su tiempo en ese mundo como si hubiese sido un sueño. “Ahora nadie se acuerda de las Trillizas Mawby”, dijo Carr a The Mail en 1995. “Cuando se lo cuento a mis amigas, no me creen. Así que me lo callo”.
Sin embargo, las chicas cantaron ‘Singin’ in the Rain’, con Jack Benny en ‘The Hollywood Revue of 1929’, un espectáculo de variedades en el cine con todo el panteón de MGM, incluyendo a Lionel Barrymore, Buster Keaton, Laurel y Hardy, Norma Shearer y Joan Crawford. Aparecieron con Swanson en ‘¡Qué viuda!’ [What a Widow] (1930) y con Bessie Love en ‘La melodía de Broadway’ [Broadway Melody] (1929), que le reportó a Love una nominación al Oscar.
William Randolph Hearst y Marion Davies, su amante, la llevaron una vez a almorzar en el Brown Derby. Las niñas recordaban el chisporroteo de los fuegos artificiales como invitadas de la boda de Joan Crawford y Douglas Fairbanks Jr. en 1929.
Todavía marchaba bien, más o menos –una rara nota agria ocurrió durante una visita a casa en Inglaterra en 1930 cuando agentes de publicidad organizaron un encuentro con George Bernard Shaw en su casa en Hertfordshire. Las chicas no se llevaron una buena impresión.
“Era un viejo sordo con barba, y tenía a su esposa encerrada en la casa, ocupándose de las tareas domésticas”, dijo Walker. “Ella quiso salir a vernos, pero él la empujó hacia dentro”.
Apareció una foto del encuentro en miles de diarios estadounidenses y británicos. En algunos, la leyenda describía al gran dramaturgo mirando a una y otra niña, preguntando: “¿Quién es quién?”

Claudine Ella Mawby y su hermana melliza nacieron el 10 de agosto de 1922 en Londres, hijas de Claud y Ella Mawby. Su padre era capitán en el ejército británico; su madre, la hija de un magnate de la marina mercante.
Cómo llegaron las chicas al cine era en sí misma una historia de Hollywood. La familia estaba de visita en California en 1927 por orden de los doctores de la madre, que habían recomendado un clima templado para ayudarla a recuperarse de una operación al riñón. Cuando los Mawby desembarcaron de un lujoso transatlántico en un muelle de Los Angeles –un lugar favorito entre los paparazzi de la época-, las tres niñas, deslumbrantemente rubias, llamaron la atención de los fotógrafos. Pronto las fotografías empezaron a aparecer en los diarios locales.
Las fotos, a la vez, fueron vistas por cazadores de talentos de los estudios, los que persuadieron a los padres a que firmaran un contrato por las chicas. La familia alquiló una casa en Malibú y las hermanas aparecieron al año siguiente en su primera película, ‘El drama de un pekinés’ [The Baby Cyclone], con Lew Cody.
La aventura terminó algunos años más tarde, tan repentina e inesperadamente como había empezado. Las chicas no supieron por qué entonces, pero más tarde se enteraron de que el secuestro y asesinato del hijo de veinte meses de Charles y Anne Morrow Lindbergh en 1932 había motivado a sus padres a tomar la decisión de volver a Inglaterra.
Aunque las niñas trabajaron en obras de teatro en Londres cuando llegaron a la adolescencia, la Segunda Guerra Mundial puso fin a lo que quedaba de sus carreras. En 1941, Claudine Mawby se casó con William Walker, piloto de guerra británico, que se convirtió luego en un ejecutivo de una cervecería. Tuvieron siete hijos, cinco de los cuales la sobreviven, como también Walker, del que se separó, pero sin llegar a divorciarse.
Walker lamentó no haberse quedado en Hollywood, según dijo a entrevistadores. Pero no extrañaba la oportunidad del estrellato, sino a su hermana melliza.
“Lo lamenté terriblemente cuando volvimos”, dijo en 1995, “porque sé que si nos hubiésemos quedado allá, Claudette todavía viviría”.
10 de octubre de 2012
23 de septiembre de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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