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[Nueva York, Estados Unidos] [Jueza propina duro golpe al programa que permite a la policía parar y cachear a sospechosos. Editorial NYT].

El Departamento de Policía de Nueva York ha sido criticado en los últimos años por detener a personas por violación de domicilio en proyectos de viviendas sociales, a menudo sin ninguna razón aparente. Las detenciones por violación de domicilio son una variación del programa más amplio, y terriblemente polémico, que permite parar y cachear a personas en la ciudad. El jueves, la jueza Shira Scheindlin, de la Corte del Distrito Federal de Manhattan, agregó su voz al coro, fallando que una demanda que impugna las detenciones policiales por violación de domicilio en proyectos de vivienda social podría convertirse en un juicio. El ayuntamiento ha tratado de desechar la mayor parte de las demandas de los querellantes.
El mensaje aquí es claro: en lugar de minimizar las demandas planteadas por nueve querellantes –ocho de los cuales fueron detenidos en dudosas circunstancias, algunos en los edificios donde viven-, el ayuntamiento debe buscar un convenio en esos casos y asegurarse de que sus políticas respeten las garantías de la Cuarta Enmienda que nos protegen contra los cacheos e incautaciones irrazonables.
La demanda, conocida como Davis v. The City of New York (El Ayuntamiento de Nueva York), es uno de los tres casos relacionados que involucran al programa de detención y cacheo que se están viendo en cortes federales. En el caso de más envergadura se acusa a la policía de parar y cachear a cientos de miles de personas al año por motivos raciales. La tercera demanda fue entablada a nombre de residentes de edificios de departamentos privados que dicen que fueron parados ilegalmente, multados o detenidos en redadas policiales similares a las realizadas en edificios públicos.
Los hechos descritos en el caso Davis son angustiantes; los querellantes acusan a la policía de haberlos detenido cuando esperaban a amigos en el vestíbulo del edificio o simplemente cuando estaban parados esperando el ascensor. Un vecino de Upper Manhattan, Roman Jackson, dijo que estaba conversando con un amigo en la escalera cuando llegó la policía y le dijo a los dos hombres que “no se suponía” que debían estar ahí.
Jackson explicó educadamente que vivía en el edificio. Pese a ello los pusieron a ambos contra la pared, los cachearon y arrestaron. El ayuntamiento trató de que la querella fuese desechada diciendo que Jackson estaba merodeando. Pero la jueza Scheindlin observó que las normativas sobre merodeo eran tan peligrosamente vagas que llegaban a ser inconstitucionales y rechazó el recurso del ayuntamiento.
En su exceso de celo, la policía está minando el respeto por la ley en las mismas comunidades donde la cooperación de los residentes es muy necesaria y menoscabando los derechos de la gente que se supone que tienen que proteger.
2 de noviembre de 2012
8 de octubre de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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