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[La Haya, Holanda] [Ex líder bosnio se defiende en su juicio por genocidio.]

[Marlise Simons] En el pasado era conocido por sus virulentos discursos en Bosnia, pero el martes Radovan Karadzic empezó su defensa en una nueva fase de su juicio por genocidio diciendo a los jueces internacionales que era un “hombre tolerante y afable” y que en lugar de ser procesado, se le debería “recompensar por todas las cosas buenas que he hecho”.
Fue el turno de Karadzic, después de que la fiscalía lo describiera como el arquitecto de una brutal guerra de tres años.
“Toda la gente que me conoce sabe que no soy un autócrata, no soy agresivo, no soy intolerante”, dijo a la corte Karadzic, 67, ex psiquiatra que se convirtió en el líder bosnio-serbio durante la guerra. “Al contrario, soy un hombre afable, tolerante, con una gran capacidad para entender a otros”. Dijo que de niño escribía poesía, que no odiaba a los musulmanes bosnios –contó que tenía un barbero musulmán- y que hizo todo lo que estuvo en su poder “para reducir la guerra”.
En el tribunal de crímenes de guerra de Naciones Unidas en La Haya, se oyeron gritos provenientes de la galería pública: “¡Está mintiendo!” Otros indignados sobrevivientes de la guerra se habían reunido fuera.
Entre los cerca de setenta juicios realizados en el tribunal, el caso de Karadzic es quizás su más famoso camaleón. Imputado por crímenes de guerra, se ocultó en 1996 para volver a emerger trece años después disfrazado de curandero new age, de pelo largo y barba. En estos días, Karadzic pasa largas horas enfundado en un traje de hombre de negocios, encargándose amablemente de su propia defensa.
La lista de cargos en su contra incluye algunos de los peores episodios de violencia en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La fiscalía, que ha llamado a más de doscientos testigos, dijo que había sido responsable de la campaña para expulsar a poblaciones croatas y musulmanas de partes de Bosnia, del sangriento asedio de tres años de la ciudad de Sarajevo y de su rol en la masacre de musulmanes en Srebrenica.
Actuando en su propia defensa, aunque asistido por un equipo de abogados y empleados pagados por la corte, Karadzic dijo que llamaría a trescientos testigos para demostrar su inocencia y ha pedido más tiempo.
La corte le ha recordado que mientras la fiscalía ha utilizado trescientas horas de trabajo del tribunal para preparar su defensa y presentar testigos, Karadzic ha usado más de setecientas para interrogar a los testigos durante ese periodo.
Ha negado persistentemente la acusación de genocidio por la masacre de cerca de ocho mil hombres y niños musulmanes que habían sido capturados en Srebrenica en 1995. Peter Robinson, un experimentando abogado estadounidense en el equipo de Karadzic, dijo que Karadzic alegaría que las ejecuciones en masa no eran su responsabilidad, porque no existía esa política. El martes en la corte, Karadzic fue más lejos: “No hay ninguna prueba de que nosotros hayamos matado a alguien en Srebrenica”.
Ratko Mladic, el comandante serbobosnio acusado de orquestar la masacre de Srebrenica, está siendo procesado en un juicio separado en el mismo tribunal. Mladic, que estaba bajo el mando de Karadzic, ha dicho a menudo que obedecía las órdenes de políticos. Los dos hombres, que tuvieron a menudo desacuerdos durante la última parte de la guerra de Bosnia entre 1992 y 1995, están acusados de crímenes similares, y a medida que avanzan los juicios, se culpan mutuamente de la masacre.
Durante los noventa minutos que tuvo Karadzic para exponer su defensa, se describió a sí mismo el martes como un hombre profundamente mal interpretado, que ha sido exculpado de la campaña de persecución contra civiles y de los infames campos de concentración para ciudadanos no-serbios. Dijo que hizo “más que cualquiera de todos los lados para evitar la guerra” y “logró reducir el número de víctimas”. Según la mayoría de las versiones, en la guerra de Bosnia murieron cien mil personas y fueron desplazadas varios millones más.
En otra sala de la corte el martes empezó el último juicio del tribunal, señalando que está finalmente redondeando los casos de las guerras que fragmentaron Yugoslavia. Goran Hadzic, el acusado, es un ex líder de la rebelión serbia en Croacia. Está acusado del asesinato de cientos de croatas y de la expulsión de miles más de sus casas cuando tropas serbias se apropiaron de sus tierras. Logró evadir su detención en Serbia durante siete años, pero finalmente fue capturado en julio del año pasado.
La fiscalía declaró el martes que Karadzic era el hombre de confianza del ex presidente serbio, Slobodan Milosevic, en Croacia, encargado de ocupar tierras para entregarlas a serbios. La fiscalía sostiene que Milosevic, que murió durante el juicio en 2006, se aseguraba de que Hadzic recibiera las armas y dinero que necesitaba para su campaña.
8 de noviembre de 2012
17 de octubre de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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