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[Argentina] [Fue asesinada por su ex pareja, un sargento de la policía, en la comisaría de la mujer de Puerto Iguazú. Baleada en el lugar donde debían protegerla. La mujer había logrado una orden de restricción contra su ex pareja, un sargento de la policía misionera. Pidió ayuda porque la aguardaba en la puerta de su casa. La llevaron en patrullero a la comisaría de la mujer. Pero él entró y la mató de un escopetazo.]

[Emilio Ruchansky] Mariela Sandra García fue asesinada ayer en la madrugada por su ex pareja, dentro de la comisaría de la mujer en Puerto Iguazú, Misiones, a donde se acercó a denunciarlo luego de llamar a la policía porque estaba merodeando en el portón de su casa. El atacante se llama Mario Eduardo Muga, es sargento de la policía provincial y había tenido orden de restricción por malos tratos, agresiones y amenazas hacia García. En la comisaría había al menos tres policías, señaló a este diario el comisario Luis Villar, jefe de la seccional segunda de esa ciudad. “Entró pasada la medianoche y, sin mediar palabras, disparó contra su mujer. Muga fue desarmado inmediatamente, pero se fugó con su auto particular. Lo buscamos en varias partes y se rindió por la superioridad numérica”. No estaba armado. Anoche, agregó Villa, este sargento seguía en sede judicial, donde debía ser indagado.
La víctima, de 39 años, era inspectora de tránsito de la Municipalidad y vivía en el barrio Unión en Puerto Iguazú. Había tenido problemas de violencia por parte de su pareja, sargento ayudante en la División de Comunicaciones, de 44 años, y en el marco de una causa judicial contra éste había obtenido de un juzgado civil una orden de restricción para su ex. “Esas órdenes duran hasta que pasan las audiencias. Se habían vencido hace un mes”, explicó Villar a este diario.
“Ella llamó alrededor de las diez de la noche (del lunes) y pidió ayuda porque su marido estaba en la puerta. Cuando llegamos seguía ahí, pero enseguida accedió a retirarse. Entonces se le ofrece dejar constancia escrita del hecho, ya que venían teniendo problemas hacía un tiempo”, dijo el jefe policial. García llegó en patrullero a la comisaría, sobre la avenida Las Calandrias y la calle El Halcón. Y en ese pequeño lugar, abierto las 24 horas y con forma de bungalow, según describió una agente de servicio, se encontraban al menos un guardia, una oficial y una suboficial, quienes la hicieron pasar a una oficina para realizar el trámite de denuncia.
Y en eso estaba cuando, pocos minutos después, su ex pareja salteó la guardia e ingresó a la oficina donde redactaban el escrito. Allí extrajo de sus ropas una escopeta recortada calibre 36 y le disparó por la espalda. La oficial que estaba en la habitación forcejeó con él y logró quitarle el arma, informaron fuentes policiales. García falleció mientras era trasladada al hospital local. Muga huyó en su auto y se dispuso un operativo policial con los agentes que se encontraban trabajando en distintos lugares de la ciudad, ubicada en la triple frontera.
Dos horas y media después, sin ofrecer resistencia, el sargento se entregó a sus colegas en las proximidades de su casa, sobre la calle Guembé, en el barrio Malvinas. El acusado fue conducido luego a la seccional segunda, hasta que recibió orden de traslado a la alcaidía especial, donde quedan encerrados todos los detenidos de las comisarías en Puerto Iguazú. Por la tarde, fue llevado ante el juez de Instrucción Juan Pablo Fernández Rissi, quien primero concurrió a la comisaría de la mujer para recorrer el lugar del crimen y dirigir personalmente la investigación.
El cuerpo de García fue examinado por peritos del Hospital Samic, un centro de mayor complejidad en la localidad de El Dorado, a 90 kilómetros. Los especialistas determinaron que la mujer presentaba un orificio de entrada en la región dorso-lumbar izquierda. El cuerpo fue trasladado luego a la morgue judicial para ser sometido a una autopsia, por pedido del juez. Según informó Claudio Ludtke, jefe de prensa de la fuerza provincial, la policía científica secuestró el arma en la comisaría. Ayer, la Justicia investigaba el origen de la escopeta.
“El arma reglamentaria no la tenía porque él fue víctima de un robo y durante el hecho disparó a alguien, que quedó herido, entonces el arma fue a peritaje y todavía no se la habían devuelto”, comentó Villar. La materialidad del hecho, agregó, es “indiscutida” por los materiales hallados y las declaraciones testimoniales que ya tomamos. Faltan investigar nada menos que las condiciones institucionales que rodean el asesinato, en un lugar de refugio para las víctimas de violencia contra la mujer.
14 de noviembre de 2012
7 de noviembre de 2012
©página 12

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