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[Los Angeles, Estados Unidos] [Y desesperadamente. La prohibición de la venta de mascotas de criaderos en tiendas de mascotas es un pequeño paso adelante, pero otros problemas más urgentes, tales como el retraso en la inauguración de un refugio más amable en Los Angeles Sur, parece que fueron olvidados. El refugio de nueve millones de dólares debía inaugurarse el jueves en Los Angeles Sur para albergar a cientos de animales estresados que residen ahora en los hacinados caniles en el anticuado refugio del ayuntamiento cerca de los bulevares de Jefferson y Crenshaw. Pero la apertura fue aplazada abruptamente.]

[Sandy Banks] Esta semana Los Angeles dio un pequeño paso hacia la implementación de la política de Sacrificio Cero que estamos tratando de promover en nuestro gigantesco servicio de refugios animales. El Consejo Municipal aprobó la prohibición de la venta, en tiendas de mascotas, de perros y gatos de criadores comerciales, y la medida puede implicar un aplazamiento de la ejecución de muchos animales de refugio.
Pero obligar a las tiendas de mascotas a vender perros y gatos de la calle resuelve sólo la parte más fácil del problema. Sobre los temas más difíciles, el ayuntamiento anda a trompicones.
Se suponía que un refugio de nueve millones de dólares abriría sus puertas el jueves en Los Angeles Sur para albergar a cientos de animales estresados que ahora alojan en los hacinados caniles del anticuado refugio municipal cerca de los bulevares de Jefferson y Crenshaw. Es el último refugio de la ciudad en recibir ayuda de una emisión de bonos aprobada por los votantes para mejorar los refugios animales hace doce años.
Pero repentinos “problemas de construcción” emergieron abruptamente y la inauguración fue cancelada.
Empleados y voluntarios del refugio han estado esperando la apertura durante meses. Incluso pusieron a algunos animales en venta el sábado pasado, tratando de reducir su inventario de perros y gatos para no tener que trasladar a tantos.
Dos días más tarde, el traslado fue cancelado.
El nuevo refugio animal ha sido saludado como una maravilla arquitectónica, diseñada para seducir a los clientes, con un diseño similar al de un centro comercial elegante. Fue diseñado teniendo en mente la comodidad de los animales: caniles al aire libre con tejados replegables, atomizadores para los días calurosos y suelos calefaccionados para las noches frías.
Lo que no tiene, aparentemente, son picaportes adecuados en sus corrales e iluminación suficiente en el exterior.
Esa es la explicación que me dio Brenda Barnette, que dirige el Departamento de Servicios Animales del ayuntamiento y debería haber estado supervisando su construcción.
Dijo que probablemente no se abrirá sino el próximo año. “Estamos esperando algunos detalles de los proveedores en cuanto al tiempo de entrega de materiales y al trabajo para la instalación”, me escribió en un email que parecía a la vez previsiblemente burocrático y extrañamente displicente.
Parece que no hay urgencia cuando se trata de mitigar las penurias de los animales.
Pasé la mañana del miércoles en el refugio de Los Angeles Sur, caminando entre las hileras de caniles, haciendo amigos entre los perros que sé que morirán antes de que se les encuentre un hogar adoptivo:
Los pit bulls de ojos cansados, moviendo sus colas, apretujados de a tres y cuatro en una jaula. Los pequeños, desaliñados y juguetones, cuyos dueños los entregaron porque ladran demasiado. Los flacuchos que apenas se tienen de pie, con puntos azules en las tarjetas que cuelgan de sus jaulas, que quieren decir que están enfermos.
Me enamoré más de una vez: primero, de un animado y pequeño pit bull, que vibraba de energía. Y luego de un mestizo de pastor de dos meses, que dormía hecho un ovillo con sus hermanitos. Dio un brinco cuando me marché, metió su diminuta pata entre los barrotes y se me quedó mirando curioso.
Luego hay perros que no vi, como el alegre pastor que estaba siendo tratado de unas feas heridas que tenía en el cuello después de un ataque de otros perros en el refugio, una ocurrencia que se hace habitual cuando crece el hacinamiento.
Conocí a Hillary Rosen, que dirige un servicio de guardería de mascotas que atiende a familias en Hollywood, Studio City y Beverly Hills. Ha sido una visitante habitual del refugio desde el verano pasado y ha rescatado a veinte perros, encontrándoles hogares adoptivos a todos, menos uno.
Se trata de Annie, una tranquila mestiza de pastor que Rosen no pudo colocar después de cuidarla durante su pulmonía. El mejor perro que ha tenido, dijo. Y si Rosen no la hubiera recogido, probablemente estaría muerta.
“Sé que es deprimente, abrumador. No es algo que pueda hacer todo el mundo. Pero si no has ido nunca a un refugio animal”, dijo, “en realidad deberías hacerlo”.
Porque no podremos resolver el problema a menos que lo veamos.
La directora de servicios animales, Barnette, ha sido un pararrayos de las críticas de los activistas animalistas que creen que quiere traspasar la gestión de los refugios municipales a organizaciones de rescate privadas seleccionadas.
Barnette fue nombrada por el alcalde Antonio Villaraigosa para implementar la política de Sacrificio Cero que pule la imagen progresista de la ciudad y las credenciales de amante de los animales del alcalde.
Pero la política Sacrificio Cero es un chiste. El año pasado se mataron en refugios municipales cerca de veintitrés mil animales. Durante el mandato de Barnette, la jeringa no ha dejado de moverse.
No ha hecho ningún cambio básico, como modernizar la anticuada página web del refugio. Es mucho más fácil encontrar un perro en la lista de Craig [página de clasificados online ] que navegar por la página web del refugio que debería informar a la gente sobre los perros disponibles en los refugios locales.
Pero el problema es más grande que Barnette, y no puede ser resuelto con promesas vanas de no sacrificar o perseguir a las tiendas de mascotas.
Tenemos que reducir la población animal mediante campañas de esterilización y castración. Y necesitamos aumentar las adopciones en los refugios animales, lo que quiere decir que los refugios deben ser lugares atractivos donde la gente y los animales puedan conocerse.
Es por eso que el atraso en la apertura del refugio de primera clase nos hace retroceder tanto.
Y es por eso que es desalentador oír a Barnette defender los retrasos en las obras como si no tuviesen demasiada importancia.
“Los temores son más grandes que el problema”, dijo a voluntarios en un email esta semana sobre el traslado que no ocurrió. “Los animales en Los Angeles Sur no han sido nunca mejor tratados”.
Si hubiera visto lo que yo vi esta semana, sabría que la palabra “mejor” no es suficiente.
15 de noviembre de 2012
26 de octubre de 2012
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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