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[Seattle, Estados Unidos] [El ejército pedirá la pena capital por masacre de dieciséis civiles afganos.]

[Kirk Johnson] El Ejército de Estados Unidos pedirá la pena de muerte contra el sargento segundo Robert Bales, acusado por el asesinato de dieciséis civiles en Afganistán, informaron funcionarios el miércoles.
La corte marcial del sargento Bales considerará, entre otros, dieciséis cargos de homicidio premeditado, seis cargos de homicidio frustrado y siete cargos de agresión, pero aún no se fija la fecha para el juicio.
El ejército ha acusado al sargento Bales, 39, que estaba cumpliendo su cuarta expedición de combate cuando se alejó de un remoto puesto de avanzada en el sur de Afganistán y mató a tiros y puñaladas a miembros de varias familias en una emboscada en dos pueblos en la madrugada del 11 de marzo. Al menos nueve de sus víctimas eran niños.
A una semana de las vistas previas a principios de noviembre en la Base Conjunta Lewis-McChord, donde estaba asignado el sargento Bales, la fiscalía sugirió que había actuado con una furia deliberada, quizás en venganza por un atentado con una bomba improvisada que había provocado la mutilación de la pierna de un soldado. Los abogados de la defensa dijeron que las evidencias presentadas en las audiencias sobre el uso de alcohol, esteroides y barbitúricos de parte del sargento Bales, complicaban la interpretación de su estado mental.
El principal abogado del sargento Bales, John Henry Browne, calificó la decisión del ejército de seguir adelante en lo que parece ser una vía rápida de enjuiciamiento, “comprensible, pero totalmente irresponsable”.
“El ejército está tratando de desviar la atención de los errores del ejército, que son importantes”, dijo Browne en una conferencia telefónica el miércoles. Dijo que el sargento Bales, que se había declarado inocente, sufría de estrés post-traumática y una lesión en la cabeza, y pese a ello el ejército lo había enviado “a uno de los campos de batalla más intensos de Afganistán, en su cuarto despliegue”.
Para las dos partes, la ruta legal promete ser larga y tortuosa.
Desde que se revisara en 1984 el sistema de juicios militares en casos capitales, dieciséis hombres han sido sentenciados a la pena capital. Ahora se encuentran cinco en el corredor de la muerte. Nueve de esas sentencias fueron revocadas después de ser recurridas y dos fueron conmutadas por prisión perpetua.
Las reglas exigen que la sentencia a la pena capital sea aprobada por el presidente para poder ser ejecutada, y eso ha ocurrido sólo una vez en esos dieciséis casos, en 2008, durante el gobierno del presidente George W. Bush. Ese caso se complicó luego en la fase de apelaciones. Desde 1961 que no se ejecuta ninguna sentencia de muerte impuesta por tribunales militares.
Para dictar pena de muerte, explicó el ejército en una declaración, el tribunal de la corte marcial debe encontrar unánimemente culpable al sargento Bales, con al menos un agravante que, de manera substantiva, supere cualquier factor atenuante.
27 de diciembre de 2012
20 de diciembre de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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