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[Los Angeles, California, Estados Unidos] [Su uso recreativo podría ser legal dentro de poco.]

[Adam Nagourney] Dejemos que Colorado y Washington estén a la vanguardia de la legalización de la marihuana. Dejemos que se embrollen con los liosos detales de lo que en realidad significa legalizar la hierba. La marihuana, prácticamente, ya es legal en gran parte de California, pese a que su uso recreativo sigue estando fuera de la ley – técnicamente.
En muchas partes de este estado, la marihuana se ha convertido en el equivalente de la cerveza en una bolsa de papel en las calles de Greenwich Village. Está perdiendo el estigma que tuvo alguna vez y todavía tiene en muchas partes del país, incluyendo Nueva York, donde el uso en público de la marihuana alertará a cualquier agente de policía que esté en las cercanías.
“Desde mi perspectiva, es impresionante la cantidad de personas que conocemos que son usuarios recreativos de marihuana”, dijo Gavin Newsom, vicegobernador. “Son ciudadanos excelentes, líderes de nuestra comunidad y personas realmente excepcionales. Cada vez más la gente está dispuesta a reconocer su uso, sin avergonzarse por ello”.
Cuando atardece –que en otros lugares es un momento que se conoce como la hora del cóctel-, la marihuana se puede oler en los patios suburbanos entre Hollywood y el Cañón Topanga, proviniendo a menudo desde tres lados. En algunas casas en Beverly Hills y San Francisco, se ofrece al empezar la fiesta con el habitual desenfado con que un anfitrión ofrece un refrescante Martini Bombay Sapphire.
Encender un cigarrillo (de tabaco) puede provocar que te expulsen de muchos locales en este estado tan severamente anti-nicotina. Pero a nadie le importaba que el humo de marihuana llenara el aire en un concierto al aire libre en el Hollywood Bowl en septiembre ni incluso en el ambiente mucho más íntimo y cerrado de Troubadour en West Hollywood durante el concierto de Mountain Goats la semana pasada.
Arnold Schwarzenegger, el ex gobernador republicano, rechazó el uso de la marihuana en espacios públicos en una lista de razones en la que exponía que Venice era un lugar maravilloso para sus paseos en bicicleta en la mañana. Con tanta gente fumando en tantos lugares al mismo tiempo, dijo en una entrevista este año, no había motivo para encender el porro propio.
“Sólo tienes que aspirar, y te colocas sin gastar un centavo”, dijo Schwarzenegger, que como gobernador promulgó la ley que despenalizó la tenencia de pequeñas cantidades de marihuana.
Algunos californianos reaccionan con desdén ante cualquier persona de fuera del estado que todavía abrigue asociaciones ilícitas con la hierba. Bill Maher, el presentador de televisión, comentó sobre la prevalencia del consumo de marihuana en las fiestas ofrecidas por Sue Mengers, una agente de Hollywood retirada famosa por sus enérgicas reuniones de actores y periodistas en una entrevista después de su muerte el año pasado. “Yo le llevaba marihuana”, dijo. “Y no era el único”.
Cuando un periodista le preguntó si lo podía citar, Maher respondió ásperamente: “¿Dónde crees que estás? Esto es California en el año 2011”.
John Burton, presidente de los demócratas del estado, dijo que recordaba la época en que la hierba era estigmatizada por las leyes antidrogas. Definió los cambios en la opinión de la marihuana como uno de los dos giros de la opinión pública más sorprendentes que había presenciado en los cuarenta años que lleva aquí (el otro es el reconocimiento de los derechos homosexuales).
“Puedo recordar cuando la condena por haberte sorprendido por segunda vez con un pito de marihuana era de dos a veinte años en San Quentin”, dijo.
En una encuesta de Field Poll entre votantes californianos realizada en octubre de 2010, el 47 por ciento de los entrevistados dijo que había fumado marihuana al menos una vez en su vida, y el cincuenta por ciento opinó que debía ser legalizada. La encuesta fue realizada poco antes de que los californianos votaran contra la despenalización de la marihuana por un estrecho margen.
“En un año republicano, la legalización se aprobó con dos puntos”, dijo Chris Lehane, consultor demócrata que trabajó en la campaña a favor de la despenalización. Dijo que había evidencias del “hecho de que la ciudadanía ha evolucionado en sus ideas sobre la marihuana y que la mayoría apoyaba la despenalización”.
Un estudio de la Oficina de Tráfico y Seguridad de California concluyó el mes pasado que ahora era más probable encontrar a automovilistas conduciendo bajo los efectos de la marihuana que bajo los del alcohol.
Sin embargo, hay límites. Por más que hayan cambiado las opiniones en California, sigue siendo ilegal en gran parte del país, algo que la serie de recientes allanamientos realizados por el Ministerio de Justicia contra la marihuana médica aquí ha recordado a los californianos. La gente que usa de modo recreativo la droga, que dijeron que le ofrecerían un porro a cualquier persona que se apareciera por la puerta, se negaron a ser identificados, por los riesgos que correrían sus carreras y otras preocupaciones profesionales.
Ese era el caso incluso cuando hablaban sobre el hecho de que la marihuana estaba siendo cada vez más usada por profesionales y no solamente, como dijo una persona, por hippies viejos y activistas. Las historias de personas a las que se les ofrece un porro de marihuana al llegar a una fiesta, como alternativa a la cerveza, son frecuentes aquí.
En lugares como Venice y Berkeley, la marihuana ha sido una presencia cultural, aunque clandestina, desde los años sesenta. Empezó a moverse desde los márgenes hacia el centro después de que los votantes aprobaran la legalización de la marihuana médica en 1996.
Eso ha sido claramente un importante impulso en la aceptación de la marihuana. Ya no existe ninguna necesidad de meterse en situaciones desagradables y legalmente comprometedoras con dealers anticuados, dijeron varios usuarios de marihuana, porque ahora es posible comprarla en un dispensario de marihuana médica o al amigo de un amigo que la cultiva con propósitos ostensiblemente médicos.
Eso también quiere decir, dijeron varios usuarios, que la calidad de la marihuana es mejor y más variada, y hay menos recelo de estar financiando un red criminal. También quiere decir, aparentemente, que los precios aquí son más bajos que en otras partes del país.
Newsom –que dijo que él mismo no fuma marihuana- dijo que la ubicuidad de la droga le había llevado a creer que las leyes contra la hierba eran contraproducentes y arcaicas. Apoya la legalización, una extraordinaria postura para un demócrata considerado generalmente como uno de los principales contendientes para la próxima gobernatura.
“Estas leyes ya no tienen ningún sentido”, dijo. “Es hora de que los políticos salgan del clóset en este tema”.
28 de diciembre de 2012
21 de diciembre de 2012
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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