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[Argentina] [Tres amenazas telefónicas contra Susana Trimarco, en Tucumán. Una movida de “policías corruptos”. La madre de Marita Verón recibió las tres intimidaciones el sábado. Las atribuyó a una “interna policial”, ya que las llamadas aludían a Jorge Racedo, el jefe de la policía local que impulsa una campaña de cierre de prostíbulos.]

El sábado pasado amenazaron a Susana Trimarco tres veces, con llamados telefónicos realizados a su casa y a su celular. Las tres amenazas refirieron a Jorge Herminio Racedo, el jefe de policía de Tucumán, a quien, decía la voz de un hombre, Trimarco debía “dejar tranquilo”. Tanto Trimarco como el abogado de la Fundación María de los Angeles, Carlos Garmendia, interpretaron las intimidaciones como el síntoma de una interna policial. Detrás de los llamados, dijo Trimarco, hay “policías corruptos de Tucumán”; “policías corruptos que pretenden que ataquemos a Racedo, que ha dado la orden de que se trabaje fuertemente contra los prostíbulos”, agregó el abogado Garmendia en diálogo con este diario. La denuncia está siendo investigada por el fiscal federal Gustavo Gómez, quien ha dictado secreto de sumario.
Alertada acerca del primer llamado, el realizado a su casa, Trimarco se comunicó con el ministro de Seguridad provincial, Jorge Gassenbauer, quien alertó a las fuerzas a su cargo. Poco después de llegar a su casa, Trimarco recibió allí a Racedo, a quien volvió a avalar. Las amenazas, aseguró la madre de Marita Verón, fueron obra de “policías corruptos” que “están teniendo problemas internos entre ellos y me quieren usar a mí” para dirimir sus asuntos. De todos modos, explicó que, por seguridad, sus teléfonos “siguen intervenidos”, y que la Justicia ya cuenta con los registros de las amenazas que, agregó, la habían dejado “un poco molesta”.
Los tres llamados se sucedieron el sábado al mediodía. En el primero, recibido en el teléfono fijo de su casa, la voz de un hombre primero preguntó si estaba comunicado con la Fundación, luego pidió hablar con Trimarco. Cuando la empleada que atendió le informó que no estaba allí, la voz advirtió: “Decile a la Susana que no se meta con Racedo porque la vamos a matar”, y cortó.
Trimarco regresaba de Simoca con su hijo Horacio, residente en Río Gallegos y de visita en Tucumán. Habían ido al cementerio para llevar flores a la tumba de Daniel Verón, marido de Trimarco y padre de Marita. En el camino de vuelta a la casa, la empleada avisó a Trimarco sobre la amenaza, algo que ella comunicó enseguida al ministro de Seguridad Gassenbauer. “Le avisa a él y después me llama a mí”, contó a este diario el abogado Garmendia, quien advertido sobre la amenaza se encaminó a la casa. Minutos después, Trimarco atendió su celular y escuchó una voz de hombre decir: “Hija de puta, no te metas con Racedo”, y amenazar a su nieta Micaela. Trimarco insultó a quien la amenazaba; la voz cortó la llamada.
Al cabo de unos instantes, en la casa de Trimarco volvió a sonar el teléfono fijo: dijeron que la habían secuestrado. Era mentira.
Poco después, cuando ella ya había regresado, a la casa llegaron, además de Racedo –alertado por el ministro Gassenbauer–, el oficial Gustavo Soria, a cargo de la División Trata de Personas de la policía tucumana mientras permanece de licencia el jefe, Julio Fernández. “Todos son de confianza nuestra”, ratificó a Página/12 el abogado Garmendia, quien explicó por qué Trimarco y él atribuyen las amenazas a policías corruptos.
“En este momento hay una interna policial” en Tucumán, explicó Garmendia, a raíz del cambio de ministro de Seguridad –el anterior fue relevado en diciembre, a poco del fallo absolutorio del juicio por Marita Verón–. “Se sabe que puede haber movimientos importantes en la policía, y Racedo ha dado orden de que se trabaje fuertemente contra los prostíbulos”, agregó el abogado.
Garmendia también sumó como antecedente la denuncia que, el año pasado, él radicó contra policías de la Comisaría 2ª de Tucumán, luego de que los agentes exigieran “plata a tres mujeres en situación de prostitución en un privado. Ellas no trabajaban para un proxeneta sino por su cuenta, pero estos policías les cobraban 400 pesos por semana para dejarlas trabajar”. Poco después de esa denuncia, Garmendia radicó otra en representación de una travesti a quien los policías habían torturado y violado en la comisaría. “Hace poco Racedo los pasó a disponibilidad”, dijo Garmendia.
5 de febrero de 2013
22 de enero de 2013
©página 12

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