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[Londres, Reino Unido] [Carne de caballo encontrada en alimentos provoca indignación en las islas británicas.]

[Stephen Castle y Douglas Dalby] Pocas cosas dividen los hábitos alimentarios británicos de los de la Europa continental tan claramente como la repugnancia de los primeros por el consumo de carne de caballo, de modo que la noticia de que muchos británicos han estado haciéndolo sin saber ha provocado alarma entre los consumidores y una crisis en la industria alimentaria del país.
El distribuidor internacional de alimentos congelados Findus ha retirado productos que fueron etiquetados como carne de res en varios países de Europa.
En algunos casos, la lasaña de carne de res de Findus contenía solamente carne de caballo. Un proveedor expresó su preocupación sobre la carne.
Varios hallazgos de carne de caballo en hamburguesas, que empezó en Irlanda el mes pasado, se han convertido en un firme flujo de revelaciones, incluyendo entre ellas, el viernes, que el producto vendido como lasaña con carne de res por el distribuidor internacional de alimentos congelados Findus contenía en algunos casos solamente carne de caballo.
El creciente escándalo afecta a productores y potencialmente a millones de consumidores en al menos cinco países –Irlanda, Gran Bretaña, Polonia, Francia y Suecia- y ha planteado interrogantes sobre la seguridad alimentaria y la supervisión de los alimentos, así como la posibilidad de estar frente a un fraude descarado en una industria con todo un pasado de lapsos graves, aunque episódicos, pese a intentos similarmente episódicos de introducir reformas y regulaciones más estrictas. Ya se han retirado del mercado decenas de millones de hamburguesas de varios proveedores.
La amplitud escala del problema quedó clara esta semana cuando el director ejecutivo de la Autoridad de la Seguridad Alimentaria de Irlanda, Alan Reilly, dijo que los productos habían sido mal etiquetados deliberadamente. “Ya no estamos hablando de algunas trazas”, dijo a RTE, la radio nacional. “Estamos hablando de carne de caballo. Alguien, en algún lugar, está metiendo carne de caballo en la industria de las hamburguesas. Pero no sabemos cómo lo hace exactamente”.
El viernes, Reilly amplió sus preocupaciones sobre el alcance del escándalo. “No se confina, como pensábamos inicialmente, a Irlanda”, dijo. “Se ha extendido a Francia, Luxemburgo, el Reino Unido; también a Polonia y Holanda. Así que realmente este es un problema europeo”.
La carne de caballo no es más nociva que la de res, aunque existieron previamente temores infundados de que la fenilbutazona, un fármaco veterinario, pudiera haberse introducido en la cadena alimentaria. Pero la etiquetación engañosa por lo menos ha puesto en duda que los consumidores puedan estar seguros en cuanto a la seguridad de los alimentos.
La etiquetación de la carne de caballo como carne de res ha roto uno de los grandes tabúes alimentarios de Gran Bretaña e Irlanda, dos países que se enorgullecen de su cariño hacia ciertos animales, especialmente los caballos. El hecho de que la fuente de la carne parezca ser el continente europeo, donde el consumo de carne de caballo es mucho más común, ha exacerbado las sospechas de fraude debido a que la carne de res es más cara que la carne de caballo.
Aunque de momento la salud pública no corre peligro, la supervisión gubernamental si está en cuestión, y los últimos desarrollos repiten crisis europeas anteriores sobre la seguridad de los alimentos, incluyendo la enfermedad de las vacas locas en Gran Bretaña y la dioxina hallada en huevos y aves de corral en Bélgica. Estas crisis tendieron a crecer rápidamente una vez que los investigadores trazaron los productos en la compleja red de productores, fabricantes de alimentos y proveedores del continente.
Esto ha alimentado las preocupaciones sobre qué exactamente contienen las hamburguesas más baratas que consumen millones de personas en escuelas, hospitales y prisiones británicas, dejando a los inspectores, políticos y compañías peleándose por proteger sus reputaciones, y millones de dólares en ingresos e inversiones.
Entretanto, los políticos han sido retados para que digan si ahora se comerían una hamburguesa olvidada en la parte posterior del congelador, o si pueden garantizar que las comidas escolares no contienen carne de caballo.
“Esta es una historia impactante; es completamente inaceptable”, dijo en Bruselas el primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron. “Esto en realidad no tiene nada que ver con la seguridad alimentaria; tiene que ver con la etiquetación adecuada de los alimentos; tiene que ver con las prácticas apropiadas de venta al por menor. Y la gente se indignará si descubren que han estado comiendo carne de caballo cuando pensaban que habían comprado carne de res”.
Findus declaró que retiró su lasaña después de que Comigel, su proveedor francés, expresara preocupación sobre el tipo de carne utilizado. Las empresas mantienen que la seguridad alimentaria no está en peligro, pero algunos supermercados también han retirado conocidos productos Comigel. El viernes, Findus extendió a Suecia su campaña de retiro de productos.
Agravó los temores que el legislador británico Tom Watson, publicara fragmentos de una carta que dijo que fue enviada por Findus a un proveedor sugiriendo que los productos entregados a partir de agosto podrían estar afectados. Findus, que es propiedad de la empresa de capital privado Lion Capital, no quiso declarar sobre esa afirmación, pero en una declaración dijo que “lamentaba haber defraudado a los consumidores” y estaba tomando medidas “para asegurarse de que esto no volviera a ocurrir”.
Sin embargo, Reilly, el director ejecutivo de la seguridad alimentaria de Irlanda, describió los últimos hallazgos como “muy graves” para Findus y otros importantes fabricantes. Dijo que continuaban las investigaciones sobre la presencia de carne de caballo en las plantas procesadoras en Irlanda y que estas investigaciones incluían pruebas de otros productos de carne de res, aparte de hamburguesas.
Anteriormente, inspectores alimentarios irlandeses revelaron que habían encontrado carne de caballo en hamburguesas almacenadas por varias cadenas de supermercados británicos, incluyendo Tesco, Iceland y Lidl. La carne fue suministrada por dos plantas en Irlanda. Después de que cerca de diez millones de hamburguesas fueran retiradas de las estanterías de los supermercados en Irlanda y Gran Bretaña, Polonia fue identificada como la fuente de esa carne de caballo.
El ministro irlandés de agricultura, Simon Coveney, dijo que había instruido a la policía para incorporarse a una pesquisa realizada por la unidad de investigaciones especiales de su ministerio después de que pruebas efectuadas esta semana confirmaran un 75 por ciento de AND equino en materias primas en la planta procesadora Rangeland Foods en el condado de Monaghan. Fue la quinta vez que se encontró ADN equino en plantas en Irlanda el mes pasado.
El escándalo puede haber estallado justo cuando algunos británicos empezaban a reconsiderar su repugnancia por la carne de caballo. Frederic Berkmiller, un chef francés que sirve caballo en el restaurante L’Escargot Bleu en Edimburgo, dijo que la carne había empezado a ganar popularidad entre los consumidores desde que la ofreciera en el menú hace dos años y medio.
Pero agregó una importante advertencia. “El comprador tiene derecho a saber qué está comprando”, dijo.
[Stephen Castle informó desde Londres, y Douglas Dalby desde Dublín.]
9 de febrero de 2013
8 de febrero de 2013
©new york times
cc traducción c. lísperguer

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