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[Ginebra] [La ONU dice que ejecución en un video subido a la red desde Siria muestra un aparente crimen de guerra.]

[Nick Cumming-Bruce y Rick Gladstone] Naciones Unidas declaró el viernes que un nuevo video sirio que está circulando en la red muestra a paramilitares que luchan contra el gobierno, pateando y ejecutando sumariamente a un grupo de aterrorizados soldados y milicianos prisioneros lo que, si se verifica, sería una prueba de la comisión de un crimen de guerra con la que perseguir judicialmente a sus perpetradores.
El video, que fue subido a la red por primera vez el jueves, generó una amplia atención internacional y provocó un debate entre los rebeldes y sus simpatizantes dentro de Siria. El video también ilustró lo que los activistas llamaron una alarmante tendencia de atrocidades cometidas por las dos partes del conflicto que dura ya veinte meses.
“Es muy probable que este sea otro crimen de guerra, uno más”, dijo a periodistas en Ginebra, en la sede de la comisión, Rupert Colville, portavoz de Navi Pillay, la alta comisionada de Naciones Unidas para los derechos humanos.
Investigadores de Naciones Unidas ya han recabado evidencias de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos por fuerzas del gobierno y paramilitares en Siria que podrían justificar procesos judiciales de los responsables en tribunales nacionales o internacionales, dijo Colville. El nuevo video, asumiendo que se pruebe su autenticidad, podría ser parte de esa evidencia, dijo. “No debe caber ninguna duda de que deberán rendir cuentas”, dijo Colville.
Miles de videos que muestran escenas de violencia y guerra en Siria han sido subidos a Internet desde que empezara el conflicto, mayormente por activistas antigubernamentales que buscan vilipendiar la conducta de los militares sirios y de las milicias pro-gobierno conocidas como shabiba. Muchos videos no pueden ser verificados independientemente, y los expertos se muestran precavidos a la hora de sacar conclusiones de videos que pudieran estar manipulados o alterados digitalmente.
Pero los videos se encuentran entre los nuevos medios de obtener información y de evaluar el curso del conflicto en un país donde la cobertura de los medios de prensa extranjeros está severamente restringida y rodeada de peligros. El metraje en YouTube de armas en el conflicto, por ejemplo, ha revelado el uso generalizado de las ilegales bombas de racimo lanzadas por la Fuerza Aérea siria y la emergencia de lanzamisiles portátiles termodirigidos en los arsenales de los paramilitares.
El video muestra la ejecución extrajudicial de soldados del gobierno que parece haber sido grabado en un puesto de control militar en Hamcho, en Saraqib, una ciudad en la provincia de Idlib en el norte del país que ha sido escenario de brutales enfrentamientos.
En el video, los paramilitares obligan a diez prisioneros, algunos de los cuales suplican por sus vidas, a yacer unos sobre otros. Los combatientes, cuya identidad y afiliación no queda en claro, gritan “¡Alá Akhbar!” o “¡Dios es grande!” Algunos incluso desfilan frente a las cámaras mientras otros patean y reúnen a los prisioneros formando una pila antes de empezar a dispararles desde múltiples posiciones.
Ann Harrison, subdirectora de Amnistía Internacional para Oriente Medio y África del Norte, dijo que el video demostraba un “absoluto desprecio de las leyes humanitarias internacionales por el grupo armado en cuestión”.
Los asesinos aparentemente no sabían, o no les importaba, un importante cambio legal en la definición del conflicto sirio decretado en julio por el Comité Internacional de la Cruz Roja, que dice que Siria se encuentra sumida en una guerra civil y las partes están sujetas a la Convención de Ginebra en cuanto al tratamiento que se debe a las víctimas de la guerra. Según ese cambio, la ejecución de un soldado que no está combatiendo y se encuentra sin medios de defensa es considerada un crimen de guerra.
El video de Saraqib provocó varias protestas dentro de Siria mismo, y algunos activistas dijeron que los asesinatos no representan los valores que inspiraron su rebelión contra cuatro décadas de represión por la familia del presidente Bashar al-Assad.
“No queremos que aquellos que nos están liberando empiecen a parecerse a ellos y adopten sus valores”, escribió en su cuenta en Facebook un activista en Saraqib, Iyas Kadouni.
Pese a las muertes y al dolor causado por los soldados del gobierno, escribió: “Queremos un cambio para mejor y para liberar al país de los asesinos. No estoy siendo insensible sobre lo que sentimos debido a la sangre inocente que se ha derramado, pero no es así como obtendremos nuestros derechos”.
Kadouni dijo que había recibido amenazas de muerte por email en respuesta a su comentario en Facebook, advirtiéndole que estaba “jugando con su vida”.
Algunos comandantes militares rebeldes dijeron que esas situaciones eran inevitables dadas las tensiones de la guerra.
“No puedo detener a esos combatientes enfurecidos”, dijo un comandante en Saraqib por Skype. “¿Cómo voy a controlar a un combatiente que perdió a un hermano o un padre frente a sus propios ojos?”
También dijo que las ejecuciones podrían reflejar lo que describió como un problema de logística: los combatientes tienen bastantes problemas para encontrar vivienda y alimentarse sin tener que cuidar de prisioneros. Hace algunas semanas, dijo, simplemente liberaron por esta razón a sesenta prisioneros, pero inevitablemente se toparon con los mismos hombres en el campo de batalla.
Comandantes no implicados directamente en el combate dijeron que el mundo tiene que tomar en cuenta que en Siria no se respetan las normas globales en temas como el trato debido a los prisioneros desde la ascensión al poder de la familia Assad, si no desde la independencia del país después de la Segunda Guerra Mundial.
“Somos un pueblo que ha sido oprimido durante sesenta años”, dijo Abu Thabet, el alias de un paramilitar del Ejército Libre de Siria en Alepo. “Hay un montón de tensión reprimida en la gente”, justificó. “¿Es posible que una población que ha estado viviendo en la más completa ignorancia y corrupción durante sesenta años alcance los niveles más altos de conciencia en apenas dos años?”
[Nick Cumming-Bruce informó desde Ginebra, y Rick Gladstone desde Nueva York. Al reportaje contribuyeron Neil MacFarquhar, Hwaida Saad y Hania Mourtada desde Beirut, Líbano.]
11 de febrero de 2013
3 de noviembre de 2012
©new york times
cc traducción @lisperguer

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