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[Washington, Estados Unidos] [Estados Unidos pondera creación de base para aviones de espionaje no tripulados en el norte de África.]

[Erich Schmitt] Las fuerzas armadas de Estados Unidos están preparando la instalación de una base de aviones no tripulados (drones) en el noroeste de África para poder aumentar sus misiones de espionaje de la organización local asociada a al Qaeda y otros grupos extremistas islámicos que funcionarios estadounidenses y occidentales dicen que representan una creciente amenaza en la región.
De momento los funcionarios dicen que sólo pretenden vuelos de espionaje con aviones no tripulados no armados desde la base, aunque no descartan realizar ataques con misiles en algún momento si la amenaza terrorista empeora.
La medida es un indicio de la prioridad en que se ha convertido África en las campañas antiterroristas estadounidenses. Las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen una presencia limitada en África, con sólo una base permanente, en el país de Yibuti, a más de cuatro ochocientos treinta kilómetros de Mali, donde tropas francesas y malíes luchan ahora contra los combatientes respaldados por al Qaeda que controlan el norte de Mali.
Una nueva base de drones en el noroeste africano se uniría a la constelación de pequeñas pistas que se han construido en los últimos años en el continente, entre otros países en Etiopía, para vuelos de espionaje de drones o de aviones turbohélica diseñados para que se confundan con aviones civiles.
Si la base es aprobada, la ubicación más probable sería Níger, un país en gran parte desierto en la frontera oriental de Mali. El Comando África de las fuerzas armadas estadounidenses, o Africom, también está considerando opciones para una base en otros países de la región, incluyendo Burkina Faso, dijeron funcionarios.
El impulso inmediato para una base de drones en la región es proporcionar asistencia con labores de espionaje a la operación francesa en Mali. “Esto está directamente relacionado con la misión en Mali, pero también podría dar al Africom una presencia más permanente para el ISR”, dijo un oficial estadounidense el sábado, refiriéndose a vuelos de espionaje, vigilancia y reconocimiento.
Un puñado de drones Predator no armados realizarían misiones de espionaje en la región y satisfarían una desesperada necesidad de información más detallada sobre todo un abanico de amenazas regionales, incluyendo los militantes en Mali y el continuo flujo de combatientes y armas desde Libia. Comandantes militares estadounidenses y analistas de inteligencia se quejan de que esa información ha estado faltando desesperadamente.
El plan del Comando África debe ser aprobado por el Pentágono y finalmente por la Casa Blanca, así como por funcionarios de Níger. Oficiales estadounidenses dijeron que todavía estaban redondeando algunos detalles, y que no se había tomado una decisión final. Pero en Níger el lunes, los dos países alcanzaron un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas que allana el camino para una mayor intervención militar estadounidense en el país y proporciona protección legal a las tropas estadounidenses allá, incluyendo las que deberían ser desplegadas en una nueva base de drones.
El plan sería resistido por algunos en la Casa Blanca que se muestran recelosos a la hora a destinar fuerzas estadounidenses adicionales para la guerra contra el terrorismo en el norte de África donde opera una red apenas entendida de grupos extremistas.
Si se aprueba, la base podría finalmente contar con cerca de trescientos militares y personal contratista de Estados Unidos, pero probablemente empezaría a operar con mucho menos gente que eso, dijeron oficiales.
Algunos especialistas en África expresaron preocupación de que la instalación de una base de drones en Níger o en un país vecino, incluso si sólo se realizan vuelos de espionaje, podrían ganarse la hostilidad de la población local si llegan a asociar los distintivos aviones con los que se efectúan mortíferos ataques en Pakistán, Somalia y Yemen.
Funcionarios de Níger no respondieron emails enviados durante el fin de semana sobre el plan, pero su presidente, Mahamadou Issoufou, ha manifestado su disposición para fundar lo que llamó en una entrevista reciente “una relación estratégica de largo plazo con Estados Unidos”.
“Lo que está ocurriendo en el norte de Mali es de una enorme preocupación para nosotros porque también nos podría pasar a nosotros”, dijo Issoufou en una entrevista en el palacio presidencial en Niamey, la capital de Níger, el 10 de enero, el día previo a la intervención de tropas francesas en Mali para frenar el avance de los militantes.
El general Carter F. Ham, director del Comando África, que visitó Níger este mes para tratar la creciente cooperación en temas de seguridad de su país con Estados Unidos, se negó a comentar sobre la base de drones propuesta, diciendo en un email que el tema era “demasiado operacional para que yo pueda confirmarlo o negarlo”.
Las negociaciones sobre la base de drones se producen en momentos en que la operación francesa en Mali y un ataque extremista contra un remoto yacimiento de gas en el desierto de Argelia que dejó muertos al menos 37 rehenes extranjeros, incluyendo tres estadounidenses, han arrojado luz sobre una filial de al Qaeda en la región, Al Qaeda en el Magreb Islámico, y obligado a los gobiernos occidentales y sus aliados en la región a acelerar sus intentos de combatirla.
La senadora Dianne Feinstein, demócrata de California que es presidente de la Comisión de Inteligencia, dijo en el programa ´Face the Nation´ de CBS el domingo, que tras el asesinato de Osama bin Laden y el caos de la Primavera Árabe, hubo “un intento de crear una cabeza de playa para el terrorismo, una coalición de organizaciones terroristas”.
De acuerdo a ex y actuales funcionarios de gobierno estadounidenses, así como según cables clasificados del gobierno hechos públicos por la organización WikiLeaks, las misiones de espionaje realizadas por aviones turbohélices estadounidenses en el norte de Mali sólo han tenido un efecto limitado.
Despegando fundamentalmente desde Ouagadougou, capital de Burkina Faso, las misiones han hecho frente a difíciles retos a medida que los dirigentes militantes adoptan mayores precauciones en el uso de comunicaciones electrónicas y se han cuidado de no revelar informaciones sensibles que pudieran ser monitoreadas, como sus ubicaciones precisas.
El general Ham dijo en una entrevista durante su visita a Níger que había sido difícil para las agencias de espionaje estadounidenses recabar informaciones consistentes y fiables sobre lo que estaba pasando en el norte de Mali, así como en otras zonas de la región subsahariana fuera del control del gobierno.
“Es difícil penetrar esas regiones”, dijo. “Es difícil acceder para formar plataformas que puedan recolectar información. Es un ambiente extraordinariamente difícil para la inteligencia humana, no sólo nuestra sino también de países vecinos”.
El Departamento de Estado ha sido extraordinariamente precavido en cuanto a permitir que los drones operen en la región, por temor a críticas de que Estados Unidos esté tratando de militarizar partes de África a medida que intensifica su campaña para dar caza a extremistas asociados a al Qaeda en Somalia, así como a los responsables de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, el ataque contra la delegación diplomática en Bengasi, Libia, que terminó con la vida del embajador J. Christopher Stevens y otros tres estadounidenses.
Los aviones no tripulados norteamericanos realizan regularmente vuelos de espionaje sobre Somalia y ocasionalmente lanzan ataques aéreos contra personas de las que sospechan que son miembros de Shabab, una organización militante asociada a al Qaeda. El general Ham, que se retirará de su comando esta primavera después de casi cuarenta años en el ejército, ha advertido que Estados Unidos necesita más y mejores herramientas de espionaje en África para detectar las amenazas más relevantes.
“Sin ubicaciones operativas en el continente, las capacidades de ISR se verán limitadas, poniendo potencialmente en peligro la seguridad de Estados Unidos”, dijo el general Ham en una declaración ante la Comisión de las Fuerzas Armadas de la Cámara en marzo pasado. “Dado el enorme espacio geográfico y la diversidad de las amenazas, el comando necesita mayores medios de ISR para hacer frente adecuadamente a los retos de la seguridad en el continente”.
18 de febrero de 2013
29 de enero de 2013
©new york times
cc traducción @lisperguer

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