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[Colorado, Estados Unidos] [Colorado va a legalizar la marihuana. Pero todavía no sabe cómo.]
[Frank Bruni] Aunque un referéndum legalizó la marihuana para su uso recreativo, dejó preguntas sin responder, como: ¿puedes conducir después de haber fumado? Los legisladores están debatiendo sobre un nivel específico en la sangre, como con el alcohol, por encima del cual se considerará que un conductor no está en condiciones de conducir.
En un restaurante o en un club privado, ¿podrá el menú incluir algún día una elegante porción de bizcocho de marihuana o una nata de marihuana? Un abogado con el que hablé descartó esta posibilidad, pero quién sabe. Los funcionarios del estado tienen todavía muchos meses para redactar las disposiciones que regularán la venta minorista de la marihuana recreativa, que debería empezar en enero. La nueva ley permite el porte para uso recreativo.
Ciertamente, habrá una carga de trabajo más grande para Craig Claiborne, de Denver, que empezó a escribir sobre los dispensarios de marihuana médica para el diario alternativo Westword en 2009. El mes pasado, el crítico, que escribe bajo el seudónimo de William Breathes, agregó una columna semanal de recomendaciones titulada ‘Ask a Stoner’ [Pregúntale a un colocado].
De momento, Colorado tiene una historia con la marihuana más larga que la de cualquier otro estado. En 2000 permitió la marihuana médica, y en los dispensarios, de los que ahora hay cientos, una persona con aprobación médica puede elegir entre una docena o más tipos de marihuana, que pueden variar en potencia, color y aroma. Un dispensario llamado Denver Relief ofrece Durban Poison, que promete un aroma afrutado con “un deje de leche chocolatada”, y ChemDawgD, con su “fuerte olor a Pine-Sol y combustible de avión”.
También hay diferentes sistemas de entrega. Si a un paciente no le agrada fumarla, puede tratar con la cola de marihuana, la baclava de marihuana o las sales de baño de marihuana.
“La baclava es excelente”, dice Breatjes, que sufre de una enfermedad al estómago para cuyo tratamiento obtuvo una tarjeta de marihuana médica. (La tarjeta lleva su nombre oficial; su nom de plume protege su privacidad cuando usa la tarjeta.)
Pero el referendo pone a Colorado junto con el estado de Washington, cuyos votantes también abrieron la puerta para usar marihuana solamente por placer, en un nuevo marco legal.
“Este será un proceso complicado”, anunció el gobernador de Colorado John Hickenlooper poco después de la votación. “No abran los Cheetos o los Goldfish todavía”.
Estas fueron las palabras de un hombre que ha inhalado en el pasado –lo admite, aunque dice que fue hace quince años- y parece saber algo sobre el antojo. Y subrayaron otra interesante arista de la historia de Colorado: el embrollo con la marihuana será abordado por un político que alcanzó prominencia local en el negocio de la intoxicación como propietario de las populares microcervecerías.
Cuando hablé con él hace poco, me dijo que un paleontólogo amigo cree que el cannabis y los lúpulos, que son las flores que se usan para hacer cerveza, comparten un ancestro hortícola.
“Si tomas lúpulos y los mueles con tus dedos, huelen exactamente como me han dicho que huele la marihuana”, dijo Hickenlooper, 60.
“Es una broma”, agregó, refiriéndose a que se lo habían contado.
En realidad, se opuso a la Enmienda 64, la moción que legalizaba la marihuana recreativa, y no celebró su aprobación con un porro. Aunque se aplica solamente a adultos, le preocupa que los niños se sientan envalentonados y que el uso frecuente de la marihuana les pueda causar algún daño.
Lo seguí durante algunos días, incluyendo una salida Colorado Springs, donde le perdí de vista en una reunión con la redacción de un diario de la localidad. Muchas de las preguntas que le hicieron tenían que ver con la marihuana, aunque también le preguntaron sobre el control de armas, me dijo un ayudante.
A la mañana siguiente llegué empezada la sesión de Preguntas y Respuestas en la Colorado Springs Regional Business Alliance, ¿y de qué se supone que estaban hablando? De la marihuana.
La alarma confunde. Durante muchos años en muchas ciudades, la marihuana ha prevalecido y su uso casual era tolerado. La implementación de las leyes contra la marihuana ha sido irregular, hasta el punto de que los políticos de Nueva York quieren prohibir la detención por porte de pequeñas cantidades de marihuana.
Los candidatos presidenciales se han sentido cómodos como para aludir o confesar el uso de marihuana en el pasado. ¿Así que por qué todos estos retorcijones de manos cuando su ilegalidad no fue nunca tomada en serio? Si tenemos un problema con la marihuana, ciertamente no se nos notó.
Colorado y Washington no están tanto experimentando como siendo honestos. Reconocen la realidad y dan a la gente la misma opción que el alcohol: úselo con responsabilidad, o no. En el proceso, recaudan algunos impuestos.
Y quizá Breathes necesite otro crítico. Patricia Calhoun, editora de Westword, me dijo que estaba recibiendo solicitudes. Pero, agregó, son respuestas al anuncio inicial que subió a la red hace más de tres años.
“Muchos marihuaneros no reaccionan muy rápidamente”, dijo.
20 de febrero de 2013
15 de enero de 2013
©new york times
cc traducción @lisperguer

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