Home

[En Texas, un agente disparó contra una camioneta y mató inadvertidamente a dos inmigrantes ilegales. Los protocolos de su departamento de policía no le prohíben esta criminal y escandalosa conducta. Texas debe ponerse al día e implementar los protocolos policiales de Estados Unidos. Editorial NYT].

¿Qué es más increíble: que un policía en Texas decidiera parar a una camioneta que huía, disparándole desde un helicóptero, incluso aunque el camioneta estuviera lleno de gente, o que nada en los protocolos oficiales de los empleadores del agente, el Departamento de Seguridad Pública de Texas, prohíba semejante mortífera imprudencia?

Las dos declaraciones son verdad, y el resultado es que murieron dos hombres. Los asesinatos ocurrieron el 25 de octubre cerca de la localidad rural de La Joya, cerca de la frontera con México. El policía dice que pensó que el camioneta transportaba drogas. En realidad, transportaba guatemaltecos, incluyendo dos adultos jóvenes –José Leonardo Coj Cumar, 32, y Marcos Antonio Castro Estrada, 29, que se ocultaban con varios otros debajo de una manta en la carrocería de la camioneta. El director del consulado guatemalteco cerca de McAllen, Alba Cáceres, dijo que Coj había entrado al país para ganar dinero y poder pagar la operación de su hijo de once años.
Por horrible que parezcan los asesinatos, un representante del estado que preside la comisión que supervisa el Departamento de Seguridad Pública insistió en que no era un asunto de gran importancia y no valía la pena revisar los protocolos y realizar una audiencia. “Es desafortunado que alguna gente muera”, dijo el legislador, Sid Miller, a la Associated Press, “pero supongo que la lección es: no escapes de la policía. Así que no realizaremos ninguna audiencia”.
Felizmente, hay otros que están en desacuerdo. El procurador del condado de Hidalgo dijo que pediría una investigación con un jurado de acusación. Funcionarios del estado están realizando pesquisas y han pedido al Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y a la División de Derechos Civiles del Ministerio de Justicia que hagan lo mismo. Y algunos legisladores del estado quieren reconsiderar la política incoherentemente permisiva de disparar contra vehículos de la policía para ponerla a tono con otros estados y con los protocolos de la Patrulla Fronteriza federal, que conocen límites más estrictos sobre cuándo y contra qué pueden disparar los agentes. Abolir esa política es lo menos que debe emerger de este escándalo. Como dijo el representante del estado, Lon Burnam: “Ni el tráfico de seres humanos ni el de drogas merece la pena de muerte sin un juicio”.
22 de febrero de 2013
6 de noviembre de 2012
©new york times
cc traducción @lisperguer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s