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[Washington, Estados Unidos] [Estados Unidos abre base de drones en Níger, aumentando la presencia estadounidense en África. En la foto, un soldado maliense descubre el cuerpo de un combatiente islámico en Gao, el viernes, donde en los últimos días ha vuelto a estallar el conflicto].

[Eric Schmitt y Scott Sayare] Al abrir un nuevo frente en la guerra de drones contra al Qaeda y sus afiliados, el presidente Obama anunció el viernes que cerca de cien soldados estadounidenses habían sido enviados a Níger en África occidental para ayudar a montar una nueva base desde la cuales vehículos aéreos Predator, no armados, realizarán labores de espionaje en la región.
La nueva base de drones, ubicada ahora en la capital, Niamey, es un indicio de que África se ha convertido en una prioridad en la campaña antiterrorista estadounidense. Las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen una presencia limitada en África, con sólo una base permanente, en Yibuti, a más de cuatro mil ochocientos kilómetros de Mali, donde los insurgentes habían ocupado más de la mitad del país hasta que fueron repelidos por fuerzas francesas.
En una carta al Congreso, Obama dijo que cerca de cuarenta militares estadounidenses llegaron a Níger el miércoles, llevando el número total de soldados desplegados en el país a cerca de cien. Un oficial dijo que las tropas eran en gran parte especialistas en logística, analistas de inteligencia y funcionarios de seguridad de la Fuerza Aérea.
Obama dijo que los soldados, que sólo están armados para defenderse, apoyarán la campaña francesa que el mes pasado expulsó a al Qaeda y combatientes afines de un refugio en el desierto del tamaño de Texas en el vecino Mali.
Níger, uno de los países más pobres del mundo, firmó con Estados Unidos, el mes pasado, un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas que ha allanado el camino para una mayor intervención militar estadounidense en el país y ha proporcionado protección jurídica a las tropas estadounidenses.
En una entrevista el mes pasado en Niamey, el presidente Mahamadou Issoufou expresó su preocupación sobre el desborde de violencia y de refugiados desde Mali, así como las crecientes amenazas de Boko Haram, una organización extremista islámica en el sur, en el vecino Níger.
Tropas francesas y africanas han reconquistado ciudades malienses al norte, incluyendo Tombuctú, Gao y Kidal, pero cerca de dos mil militantes se han refugiado en escondites en el desierto y la montaña y han empezado una pequeña campaña de hostigamiento y terror, enviando terroristas suicidas, atacando puestos de control, infiltrando las ciudades liberadas y ordenando atentados que cometen militantes ocultos entre civiles.
El Comando África ha desplegado vehículos aéreos desarmados pilotados a control remoto en Níger para apoyar todo un abanico de misiones de seguridad regional e intervenciones en países asociados”, dijo en un email el portavoz del comando en Stuttgart, Alemania, Benjamin Benson, el viernes.
Benson no reveló cuántos aeroplanos o tropas serían finalmente desplegados, pero otros militares estadounidenses dijeron que la base podría albergar eventualmente hasta trescientos militares y contratistas de Estados Unidos.
De momento, dijeron oficiales estadounidenses, los drones Predator no tendrán armas y sólo realizarán vuelos de vigilancia, aunque no han desechado realizar ataques con misiles si la amenaza empeora.
Oficiales estadounidenses podrían eventualmente trasladar los aeroplanos a Agadez, una ciudad en el norte de Níger que está más cerca a partes del norte de Mali donde operan células de al Qaeda en el Magreb Islámico y otras organizaciones extremistas. El general Carter F. Ham, presidente del Comando África del Pentágono, visitó el mes pasado la base como parte de las conversaciones con personeros nigerinos sobre una cooperación más estrecha en programas antiterroristas.
La nueva base de drones se incorporará a una constelación de pequeñas pistas construidas recientemente en el continente, incluyendo una en Etiopia, para misiones de vigilancia con drones o aviones de turbohélice diseñados para verse como aviones civiles.
Un puñado de drones Predator sin armas satisfará una imperiosa necesidad de contar con información más detallada sobre peligros regionales, incluyendo a los extremistas de Mali y el continuo de combatientes y armas desde Libia. El general Ham y analistas de inteligencia se han quejado de que esa información se necesita urgentemente.
Mientras Estados Unidos reforzaba su presencia en Níger, Rusia enviaba un cargamento de alimentos, mantas y otros artículos a Mali el viernes, un día después de que el ministro de Relaciones Exteriores, Sergey V. Lavrov, advirtiera sobre la proliferación del terrorismo en África del Norte, lo que el gobierno ruso ha vinculado con la intervención occidental en Libia.
Lavrov se reunió el jueves con el enviado especial de Naciones Unidas a la región, Romano Prodi, para analizar la situación en Mali, donde Rusia ha apoyado la campaña francesa para expulsar a los militantes islámicos. Pero Rusia también responsabilizó a Occidente por las tensiones sociales y acusó en particular a los franceses por armas a los rebeldes que derrocaron al presidente libio, coronel Moamar al-Gadafi.
“Se expresó preocupación por las actividades de organizaciones terroristas en el norte, que constituyen una amenaza para la paz y la seguridad regional”, dijo en una declaración el ministro ruso de Relaciones Exteriores después de la reunión. “Las partes concordaron en que la proliferación descontrolada de armas en la región después del conflicto libio prepara el terreno para una escalada de las tensiones en todo el Sahel”. El Sahel es una enorme región que abarca más de tres mil millas en África, cruzando el continente desde el Atlántico en occidente hasta Sudán en el este.
En una entrevista en televisión este mes, Lavrov dijo que “Francia está luchando contra los extremistas en Mali que fueron armados por ellos mismos cuando luchaban contra Gadafi en Libia”.
El viernes, terroristas suicidas hicieron detonar dos coches bomba cerca de Tessalit, una ciudad en el extremo norte de Mali, de acuerdo a informes de prensa, mientras militantes islámicos se enfrentaron con soldados malienses en el sur, en Gao, donde en los últimos días ha vuelto a estallar la violencia.
Los dos atentados con bomba en Tessalit se cobraron la vida de tres combatientes del Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad, conocido como MNLA, una organización tuareg armada que se ha aliado con las tropas francesas, dijo un portavoz de la organización, de acuerdo a la agencia France-Presse. Los atacantes también murieron. El jueves, un guardia y un atacante murieron en un atentado de coche bomba en Kidal, al sur de Tessalit, que aparentemente tenía como blanco un depósito civil de combustibles, dijo en una declaración el ministro francés de Defensa.
La responsabilidad del ataque fue reclamada por el Movimiento por la Unidad y la Guerra Santa en África Occidental (Movement for Oneness and Jihad), organización afiliada a al Qaeda en el Magreb Islámico. La organización dijo que continuaría su lucha y también tenía la intención de recuperar Gao, a cientos de kilómetros al sur.
En el centro de Gao fuerzas francesas y malienses mataron a cerca de quince militantes de “grupos terroristas infiltrados” que habían ocupado el ayuntamiento y la corte de justicia, de acuerdo al ministro de Defensa francés. En el tiroteo inicial sólo participaron soldados malienses y combatientes islámicos, se lee en la declaración del ministerio, pero varios vehículos blindados franceses y dos helicópteros se incorporaron más tarde a los enfrentamientos.
Dos combatientes fueron ultimados en un puesto de control al norte de la ciudad después de haber atacado “esporádicamente” a los soldados nigerinos que hacían la guardia, dijo el Ministerio de Defensa. Seis soldados malienses resultaron heridos.
El viernes, tiroteos esporádicos y al menos dos ataques rebeldes con cohetes fueron reportados en Gao, de acuerdo a un oficial maliense citado por la Associated Press. La mayoría de los militantes huyeron hacia el este a bordo de siete vehículos, dijo el oficial.
Funcionarios rusos han mencionado repetidas veces los disturbios en África del Norte y la agitación política en Egipto como evidencias de que el apoyo occidental a la Primavera Árabe ha creado una situación caótica y peligrosa y un potencial semillero de terroristas. Rusia también ha utilizado los ejemplos de Libia y Egipto para justificar su oposición a cualquier intento occidental de derrocar al gobierno del presidente sirio Bashar al-Assad.
[Eric Schmitt informó desde Washington, y Scott Sayare desde París. David M. Herszenhorn contribuyó al reportaje desde Moscú.]
27 de febrero de 2013
23 de febrero de 2013
©new york times
cc traducción @lisperguer

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