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[Estados Unidos] [Departamento de Agricultura de Estados Unidos considera aprobar matadero y planta de faenamiento de caballos. En la foto, la subasta de caballos de Shipshewana, Indiana, que también vende animales destinados al sacrificio en Canadá y México.]

[Stephanie Strom] El Departamento de Agricultura de Estados Unidos probablemente aprobará un matadero de caballos en Nuevo México en los próximos dos meses, lo que permitiría que carne equina apta para el consumo humano empiece a ser producida en Estados Unidos por primera vez desde 2007.
La planta, en Roswell, Nuevo México, que es propiedad de Valley Meat Company, demandó al USDA y su Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS) en el otoño pasado por la falta de servicios de inspección de los caballos destinados al matadero. La carne de caballo no puede ser procesada para el consumo humano en Estados Unidos sin una inspección del USDA, de modo que los caballos destinados para ese propósito deben ser enviados a países como México y Canadá para darles muerte.
Justin DeJong, portavoz del Departamento de Agricultura, dijo que “varias” empresas habían pedido al ministerio que restableciera las inspecciones de caballos destinados al matadero. “Estas compañías todavía deben completar los requisitos técnicos necesarios y el FSIS debe completar la formación de sus inspectores”, escribió en un email refiriéndose al servicio de inspección alimentaria. “Pero llegados a eso, el departamento está legalmente obligado a proseguir con las inspecciones”.
Dijo que el gobierno de Obama estaba instando al Congreso a reintroducir una prohibición efectiva sobre la producción de carne de caballo para el consumo humano que expiró en 2011.
La inminente aprobación se produce en momentos en que aumenta el temor de los consumidores estadounidenses de que de algún modo la carne de caballo se utilice en productos de carne de res en Estados Unidos como ha ocurrido en Europa. Importantes empresas, como Tesco, Nestlé e Ikea, han debido retirar sus productos alimentarios de las estanterías de supermercados en catorce países después de que análisis constataran que productos etiquetados como manufacturados en un cien por cien con carne de res, en realidad contenían pequeñas cantidades de carne de caballo. La carne de caballo no es necesariamente peligrosa, y en algunos países es popular. Pero algunos opositores al faenamiento de caballos dicen que el consumo de carne de caballo no es recomendable debido al uso de varios tipos de medicamentos veterinarios.
“Ahora nos enfrentamos a la perspectiva real de que opere en Estados Unidos un matadero equino por primera vez en cinco años”, dijo Wayne Pacelle, presidente ejecutivo de la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos. La última planta de sacrificio de caballos para el consumo humano en Estados Unidos cerró sus puertas en 2007, después de la aprobación del Congreso de una ley de adjudicación que incluye a cláusula que prohíbe que el USDA financie la inspección de esa carne. Esa cláusula fue renovada en leyes de adjudicación subsecuentes hasta 2011, cuando el Congreso la removió discretamente de una ley de gastos generales.
Eso abrió la puerta para la renovación del negocio del faenamiento de caballos, pero sólo si el USDA reanudaba las inspecciones. El ministerio nunca hizo nada para reiniciar su servicio de inspección equina.
Valley Meat demandó a Tom Vilsack, secretario de Agricultura, y a Al Almanza, director del servicio de inspección de la seguridad alimentaria, acusándolos de que la incapacidad del departamento para proveer servicios de inspección de la carne de caballo violaba la Ley Federal de Inspección de la Carne.
Esa ley ordena al ministerio de Agricultura nombrar inspectores para examinar todas las especies susceptibles antes de que ingresen a una planta de faenamiento.
Las especies susceptibles fueron animales sujetos a la ley el día antes de que fuera promulgada, incluyendo ganado vacuno, corderos, cerdos, cabras, caballos y mulas.
A. Blair Dunn, abogado de Valley Meat, dijo que el Departamento de Justicia pidió hace poco a la empresa sesenta días adicionales para presentar una respuesta a su demanda. Dunn dijo que el Departamento de Justicia indicó que necesitaba tiempo extra porque “el USDA tiene la intención de emitir un permiso de inspección dentro de ese plazo, lo que permitiría que mis clientes iniciaran sus operaciones”. Dunn dijo que Valley Meat había contratado a expertos para el tratamiento compasivo de los caballos destinados al sacrificio y estaba instruyendo a sus empleados. La empresa no venderá la carne en Estados Unidos, no al menos al inicio de sus operaciones. “En la primavera pasada, estaban negociando con varias empresas en países europeos sobre la exportación de sus productos”, dijo sobre sus clientes. “Estoy seguro de que si en el país se desarrollan los mercados de carne de caballo para consumo humano, también negociarán con ellos”.
Advirtió que Valley Meat todavía debía superar algunos retos antes de empezar, observando que varias partes habían presentado escritos en los dos lados del caso. La sociedad protectora ha pedido al Departamento de Agricultura y a la Administración de Alimentos y Medicamentos que pospongan la aprobación de cualquier instalación para el faenamiento de caballos, planteando preguntas sobre la presencia de fármacos como el fenilbutazona, que se utiliza para tratar la inflamación en los caballos.
A la inversa,R-CALF USA, una organización que representa a cerca de cinco mil operaciones ganaderas familiares, ha presentado un escrito apoyando el caso de Valley Meat. Bill Bullard, su presidente ejecutivo, dijo que sus miembros necesitaban instalaciones para el sacrificio de equinos para disponer de manera humanitaria de los caballos que usaban en sus negocios una vez que estos se hacían viejos o incapacitados.
“A partir de 2006, cuando las inspecciones fueron prohibidas temporalmente, estos caballos en Estados Unidos tenían que ser sacrificados en países como México y Canadá”, explicó Bullard. “Creemos que los mexicanos no adhieren a los mismos estándares humanitarios que Estados Unidos, y por eso algunos de nuestros miembros no venden sus caballos”.
Pacelle dijo que le había sorprendido ver a todo el mundo de la industria de la carne de res apoyar el sacrificio de caballos. “Para la industria ganadera, es una decisión autodestructiva, ya que mientras más carne de caballo se encuentre en circulación, más grande la posibilidad de que se infiltre en la oferta y disminuya la confianza del consumidor en la carne de res”, dijo.
4 de marzo de 2013
29 de febrero de 2013
©new york times
cc traducción @lisperguer

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