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[Estados Unidos] [Católicos de Estados Unidos reprochan a jerarquía haber perdido contacto con la realidad. En una encuesta del New York Times/CBS, la mayoría de los católicos dijeron que el Papa Benedicto XVI tomó la decisión correcta al renunciar y esperan autoridades más liberales.]

[Laurie Goodstein y Megan Thee-Brenan] Los católicos de Estados Unidos dicen que su iglesia y sus obispos ya no tienen contacto con los fieles y que el próximo Papa debería orientar a la iglesia en una dirección más moderna sobre temas como el control de natalidad y la ordenación de mujeres y de curas casados, de acuerdo a una reciente encuesta de New York Times/CBS News.
Siete de cada diez entrevistados dicen que el Papa Benedicto XVI y el Vaticano han manejado de manera deficiente los escándalos por abusos sexuales, un significativo aumento en comparación con hace tres años: la mayoría dijo que el problema los había llevado a cuestionar la autoridad del Vaticano. El abuso sexual de niños por parte de sacerdotes es el problema más apremiante que enfrenta hoy la iglesia, dijeron los católicos encuestados.
Tres cuartos de los entrevistados dijeron que pensaban que era una buena idea que Benedicto renunciara. La mayoría quiere que el próximo Papa sea “alguien más joven, con ideas nuevas”. La mayoría dijo que quería que el próximo Papa adoptara posiciones doctrinarias más liberales en la iglesia.
Ahora que los cardenales en Roma se preparan para elegir al sucesor de Benedicto, la encuesta indica que la jerarquía de la iglesia ha perdido la confianza y lealtad de muchos católicos estadounidenses, una intensificación de una tendencia de largo plazo. Los entrevistados aprecian a sus sacerdotes y monjas, pero creen que obispos y cardenales no entienden sus vidas.
“No creo que compartan trincheras con la gente”, dijo Therese Spender, 51, ama de casa de Fort Wayne, Indiana, que dijo que iba a misa una vez a la semana y accedió a responder preguntas después de la encuesta. “Asisten a muchas reuniones, pero no tienen contacto con la calle”.
Incluso los católicos que asisten frecuentemente a misa dijeron que no estaban acatando las recomendaciones de los obispos sobre temas en los que la iglesia ha invertido energía, dinero y credibilidad en su lucha contra el control artificial de la natalidad y el matrimonio homosexual.
Eric O’Leary, 38, director de una funeraria en Des Moines que asiste a misa una vez a la semana, dijo: “Me gustaría que no fueran tan rápidos en condenar a personas debido a sus preferencias sexuales o por el aborto, ni que nieguen el derecho de los sacerdotes a casarse ni que rechacen a las mujeres como sacerdotes. No creo que la iglesia debiera interferir en si la gente recurre o no a los anticonceptivos”.
La encuesta telefónica nacional fue realizada en teléfonos fijos y celulares entre el 23 y el 27 de febrero, cuando muchos católicos estaban todavía absorbiendo la noticia de la primera renuncia de un Papa en seiscientos años. El margen de error de la muestra es más menos de cuatro puntos porcentuales de 580 católicos, que fueron sobremuestrados para propósitos de análisis en la encuesta de 1.585 adultos.
Benedicto, académico de voz suave y de postura tradicionalista en la iglesia, aparentemente no impresionó a los católicos estadounidenses en sus ocho años como Papa. La mitad de los encuestados dijeron que no tenían opinión sobre él o no había oído demasiado sobre él. Sin embargo, cuatro de diez tenían una opinión favorable, y solo uno de diez, desfavorable.
“Ha escrito tres o cuatro libros, y sus escritos son increíbles”, dijo Leonard Lefebvre, 70, economista retirado en Tequesta, Florida. “Mantuvo el curso de la iglesia, y ha llevado la religión al lugar donde tiene que estar”.
La encuesta sugiere que el Papado ya no ocupa la posición elevada del pasado. Interrogados sobre si el Papa es infalible cuando opina sobre asuntos morales y la fe, el cuarenta por ciento respondió que sí, el 46 por ciento que no, y el catorce por ciento que no sabía. Casi ocho de diez católicos dijeron que era más probable que siguieran la voz de su propia conciencia en “asuntos morales difíciles” antes que seguir las recomendaciones del Papa.
Cuando se les preguntó qué era lo que les gustará que el próximo Papa cumpliera, las respuestas más comunes de los entrevistados fueron, en orden: recuperar a los fieles alejados de la iglesia, modernizarla, unificarla, y hacer algo sobre el abuso sexual.
El aluvión de nuevas informaciones sobre prelados que ocultaron las fechorías de sacerdotes pedófilos se ha cobrado su precio. Un porcentaje más alto de católicos dijo recientemente que el Papa y el Vaticano habían hecho un pobre trabajo en el manejo de las denuncias de abusos sexuales pasados (69 por ciento), en comparación con 2010 (55 por ciento), cuando estallaron escándalos por abusos sexuales en numerosos países europeos. Esto es pese a las abundantes reformas de la iglesia en los últimos diez años y a la brusca reducción de las denuncias de abusos por parte de sacerdotes en Estados Unidos.
La mayoría dijo que querían que el próximo Papa mantenga la oposición de la iglesia al aborto y a la pena de muerte, pese a que ellos mismos no se oponían a estas. Tres cuartos de los católicos apoyaron el aborto al menos en algunas circunstancias, y tres quintos son partidarios de la pena de muerte.
“Puedo entender que la Iglesia Católica se oponga al aborto”, dijo Geri Toni, 57. “Se supone que no debemos matar. Es uno de nuestros Diez Mandamientos”.
“Pero como mujer”, dijo Toni, que vive en Fort Myers, Florida, y va a misa una vez a la semana, “tengo que entenderlo, y creo que la decisión debe ser individual”.
Sobre otro tema intensamente debatido, los católicos quieren que el próximo Papa dirija un radical cambio en la iglesia. Siete de cada diez católicos encuestados dijeron que el próximo Papa debería dejar que los curas se casen, que las mujeres puedan ser ordenadas como sacerdotes y que permita el uso de anticonceptivos. Nueve de cada diez dijeron que querían que el próximo Papa les permitiera el uso del condón para prevenir la propagación del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
Sesenta y dos por ciento de los católicos dijeron que estaban a favor de legalizar el matrimonio homosexual. Los católicos aprobaron el matrimonio homosexual en un índice mayor que en Estados Unidos en general. El 53 por ciento de los estadounidenses aprueba el matrimonio de personas del mismo sexo.
John Sadel, 28, supervisor de una planta de plásticos en Bethlehem, Pensilvania, dijo: “No estoy diciendo que la iglesia cambie todas sus posiciones, pero queremos que se ponga a la altura de los tiempos si queremos seguir siendo una religión viable”.
Los obispos estadounidenses también parecen haber perdido terreno entre sus propios fieles en sus campañas para combatir la norma de la Casa Blanca que exige que los empleadores cubran los seguros para anticonceptivos –una campaña que los obispos dicen que gira sobre la libertad de religión.
Hace un año, dos tercios de los católicos encuestados dijeron que los empleadores afiliados a iglesias, como hospitales y universidades, deberían poder optar no cubrir el control de natalidad de sus empleadas por razones religiosas u objeciones morales. En la encuesta más reciente, solo la mitad de los católicos dijeron que estaban de acuerdo.
El tema se ha convertido en un test de corrección política. Los obispos católicos y los conservadores en el catolicismo dicen que su libertad religiosa es amenazada por las políticas del presidente Obama. Pero cuando se les interrogó sobre qué giraba el debate, sólo el cuarenta por ciento de los católicos encuestados dijeron “libertad religiosa”, mientras que el cincuenta por ciento dijo “la salud y los derechos de las mujeres” –un indicio de que la definición de Obama del problema tiene partidarios entre numerosos católicos.
Los católicos parecen opinar más cálidamente sobre sus sacerdotes parroquiales que sobre la jerarquía. Siete de cada diez católicos encuestados dijeron que sus curas locales conocían “las necesidades de los católicos de hoy”. El ochenta y cinco por ciento de los que asistían a misa dijeron que los sermones eran excelentes o buenos.
Casi dos tercios de los católicos encuestados dijeron que no habían modificado la cantidad de dinero que donaban a la iglesia en los últimos años; el dieciséis por ciento dijo que donaba más; el diecisiete, menos. De los que dan menos, la mitad dijo que se debía a motivos económicos, y un cuarto dijo que estaba descontento con la iglesia.
A nivel nacional, los obispos están cerrando parroquias y escuelas para ahorrar dinero y responder a la cambiante demografía. La reorganización es de tal magnitud que el 11 por ciento de los católicos que van a misa dijeron que sus parroquias habían cerrado sus puertas o se habían fusionado en los últimos años.
[Allison Kopicki, Dalia Sussman y Marina Stefan contribuyeron al reportaje.]
7 de marzo de 2013
6 de marzo de 2013
©new york times
cc traducción @lisperguer

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