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[Claudio Lisperguer con Bibi Lauren] [Guión para fotonovela o cómic, inédito, basado en una historia de Pierre Bellemare].

Toma 1
Una mujer está sentada junto a una ventana. Las persianas están subidas hasta la mitad. La mujer se ve de perfil, desde atrás. Está al lado derecho del marco [visto desde la cámara], de modo que no puede ser vista desde la calle. Lleva su pelo recogido en moño, con una peineta grande, como las de Rocío Jurado. Su vestido, que llega hasta debajo de la rodilla, es floreado, de fondo blanco. Tiene las piernas cruzadas. Hay un gato en su regazo. Por la ventana se ve la calle y el edificio de enfrente, por lo que se entenderá que ella está en el primer piso. Es de día, temprano.

Texto de la toma 1
La señorita Torres del Molino vive en la provincia. En su pueblo no ocurre nunca nada y se aburre. Su único consuelo son sus gatos y los vecinos de enfrente, a los que espía por la ventana desde que se mudaran al villorrio.

Toma 2
[Flashback]. La señorita Torres del Molino está en la acera de enfrente, recogiendo una bolsa de basura. Se la ve desde su ventana.

Texto de la toma 2
El matrimonio que llegó a vivir en la antigua casa de la familia Paredes (que vivían enfrente y que después del deceso del marido, su viuda e hijos se fueron de la comarca) se descubrió muy parco. Aunque habían aceptado su invitación de bienvenida a comer tartas caseras, la pareja no había aparecido. Entonces la señorita Torres del Molino decidió informarse sobre ellos, haciéndose con sus bolsas de la basura.

Toma 3
La señorita Torres está en casa, en su silla. Tiene la bolsa de basura a sus pies. Sobre su regazo, una hoja de papel. Lleva aquí gafas.

Texto 3
Su curiosidad no tenía límites. Registrando las bolsas, encontró muchas informaciones de valor: se trataba de Juan y Mari Rodríguez, él abogado y ella decoradora de interiores, sin hijos, de buena posición. Entre los papeles encontró también lo que parecía ser el borrador de una carta escrita a la señorita Sandra Castro, en la que se leía:

Toma 4
Primer plano de una carta manuscrita. Se lee claramente el comienzo de ella.

Texto 4
Manuscrito. “Querida Sandy, no puedo vivir sin ti. Me gustaría verte los fines de semana. Me muero de ganas de mirarte la conchita. Te amo, tesoro. Tu Juan”.

Toma 5
La señorita Torres del Molino tiene los brazos levantados, como pidiendo una explicación.

Texto 5
¡El muy malvado la engaña!

Toma 6
[Repetir toma 1, con cambio de vestuario].

Texto 6
El tiempo pasa. Cada fin de semana, invariablemente, el señor Soto hace viajes de negocios. Todo el mundo lo sabe.

Toma 7
La señorita Torres del Molino en una tienda. De perfil. A su lado, también de perfil, una mujer. Al fondo, la tendera. Están conversando.

Texto 7
En el vecindario se comenta la crueldad del nuevo vecino. Se han enterado, por los informes de la señorita Torres, que él engaña a su mujer con una bailarina exótica de otra ciudad y que pretende que debe abandonarla los fines de semana, por negocios o trabajo.

Toma 8
Desde la ventana de la señorita Torres del Molino [la misma que la toma1], se ve a un hombre abriendo la puerta de calle de los vecinos de enfrente. Es sábado. El marido no está en casa. El hombre que se acerca es calvo y lleva un impermeable. Ella pensaba que el hombre, que quién sabe quién era, llamaría, pero, para su sorpresa, lo ve abrir con llave propia. Entonces se da cuenta que el señor de impermeable es el amante de la señora Gutiérrez.

Toma 9
Primer plano de la cara de la señorita Torres del Molino. De frente y algo desde abajo. Tiene una expresión histérica, y como si estuviese cantando.

Texto 9
Bien merecido se lo tiene el pelotudo del marido. A las mujeres virtuosas no hay que dejarlas solas.

Toma 10
Medio plano, desde arriba. La señora Gutiérrez está desnuda, en el suelo, al borde de la cama, chupándosela a un hombre calvo, con impermeable.

Texto 10
Tate, la engaña él, lo engaña ella. De esto no va a salir nada bueno.

Toma 11
Desde la ventana se ve al señor de impermeable acercándose a la puerta de la casa de los vecinos de enfrente. El tiempo es de tormenta.

Texto 11
Un buen día, como habitualmente, la señorita Torres del Molino vio llegar al amante de la vecina. Esta vez, sin embargo, todo era diferente: el marido infiel no había salido de casa ese fin de semana y su esposa se encontraba en el supermercado haciendo las compras. Ella misma la había visto salir en su coche. La señorita Torres del Molino pensaba en qué haría el amante: ¿abriría con la llave? En ese caso, se encontraría de sorpresa con el marido de su amante. ¿Llamaría a la puerta? Si llamaba, el marido abriría, pues ella no estaba en casa.

Toma 12
Medio plano, de perfil, desde atrás, del hombre calvo, de impermeable, frente a la puerta, llamando.

Texto 12
Esta vez el amante de la señora Gutiérrez llamó a la puerta. Pensaba la señorita Torres del Molino: ¿No llamaba a la puerta por qué sabía que estaba el marido? ¿Había perdido las llaves?

Toma 13
Medio plano. El señor de impermeable tiene en su mano un martillo, con el que golpea al señor Soto, en la cabeza.

Texto 13
Pensó la señorita Torres del Molino que el amante de la señora Gutiérrez no podía seguir viviendo así. Que la amaba y que para hacerla suya tenía que eliminar a su rival.

Toma 14
El señor Soto, en el suelo, junto a la puerta de su casa.

Texto 14
La señorita Torres del Molino tendrá que llamar a la policía. Ha presenciado un crimen horrendo.

Toma 15
La señorita Torres del Molino, en su silla. Frente a ella, en otra silla, al otro lado del marco, un policía.

Texto 15
Sí, dirá ella, él la engañaba, le era infiel, se veía a escondidas con una bailarina, de esas que bailan desnudas y muestran las tetas y la concha, y ella, la buena mujer, desesperada, sola, le había comenzado a poner los cuernos, no para vengarse, señor inspector, sino que para no sentir la soledad y el abandono de esos fines de semana, y entonces el amante, que sabrá usted que se lo echó con la connivencia del marido, y creo yo, inspector, que a lo mejor lo enganchó él mismo, quizá para contratar luego a un detective que le hiciera a ella fotos comprometedoras y así poder separarse de ella, y entonces él, el amante de ella, que había comenzado la relación sólo para relajarse, terminó enamorándose de ella, que es una santa, y, llevado por la pasión, decidió matar al marido, porque se sabe, señor inspector, que la pasión deroga la razón, porque.

Toma 16
Primer plano. Cara del policía, cabreado, incrédulo, aburrido.

Texto 16
El policía le dirá: “Señorita Torres: ¿Cómo sabe usted que el señor calvo de impermeable era el amante de la señora Gutiérrez?”

Toma 17
Primer plano. Cara de la señorita Torres. Excitada, expresiva.

Texto 17
El de impermeable entraba con llaves propias, señor inspector. Y eso dice algo, ¿no? Y, sobre todo, él la engañaba con una tal Sandra, bailarina pilucha y tetona, y le decía en sus cartas que la quería ver chupándole la cabeza de la pija y que la quería mucho. Y esas cartas las he leído yo, porque el señor Soto tenía la costumbre de hacer borradores.

Toma 18
Medio plano. La señora Gutiérrez, sentada en un sillón, en el salón de su casa. Frente a ella, el policía.

Texto 18
Cuando ella llegó a casa, el policía la interrogó.

Toma 19
Primer plano. Rosa Gutiérrez.

Texto 19
Rosa Gutiérrez explicará que el señor calvo, de impermeable, es efectivamente su amante, que ella lo conoció en un club de parejas al que la había llevado su marido y que él, el amante, le había exigido no preguntarle nunca sobre su vida o sobre él, y que simplemente decía llamarse Jaime, y que no sabía nada más de él.

Toma 20
Primer plano. Cara del policía. Interrogativo, sospechando gato encerrado.

Texto 20
¿Quién cometió el asesinato?

Toma 21
Primer plano. Cara del policía. Lúcido.

Texto 21
Señorita Torres del Molino: ¿el amante de la señora Gutiérrez vestía siempre de impermeable? Y ella responderá que sí.

Toma 22
Primer plano. Cara del policía, dichoso.

Texto 22
¡He resuelto el crimen!

Toma 23
El policía entrando a la casa de los vecinos de enfrente.

Texto 23
Debía entrar lo antes posible, para evitar que un crimen quedara impune.

Toma 24
Medio plano. La señora Gutiérrez, con una peluca calva en su mano derecha, y un impermeable en la izquierda. Con expresión de sorpresa y culpabilidad. De perfil. El policía, casi de espaldas, con una pistola.

Texto 24
¡Te agarré a tiempo, asesina!

Toma 25
Medio plano. La señora Gutiérrez, semi desnuda, insinuante, asomando una teta.

Texto 25
¿Cómo me has descubierto, negrilín?

Toma 26
Medio plano. El policía, mirándole el pezón que descubría.

Texto 26
Tú misma te has delatado. Tu vecina ha confirmado tu historia. Te has disfrazado de hombre calvo, de impermeable, para que la señorita Torres del Molino pensara que era tu amante, y porque ella sería la única testigo ocular del crimen que ibas a cometer, pero has pasado por alto que el sábado pasado hubo tormenta y que llovió a mares, y que tu supuesto amante apareció de impermeable, lo que se explica, pero que el sábado anterior, que yo lo sé porque salí de picnic con mis suegros, la temperatura más baja fue de 35 grados, lo que hace sospechoso el uso de impermeables. Por eso te descubrí, mala yerba.

Toma 27
Desde la ventana de la señora Torres del Molino, la señora Gutiérrez, esposada, subiendo al furgón policial.

Fin
[Un óleo de Diego Estabanez, ‘Mujer de rojo y frutas. Mujer de rojo mirando a través de la ventana’.]

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