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[Actor de películas pornográficas, conocido por ‘Garganta profunda’. Se convirtió en una causa célebre en Hollywood después de ser condenado por cargos de obscenidad por la justicia federal, relacionados con ‘Garganta profunda’. Finalmente los cargos fueron desechados. A fines de los ochenta, después de desengancharse del alcohol, empezó a trabajar como agente inmobiliario en Park City, Utah.]

Murió Harry Reems, que con Linda Lovelace fue uno de los protagonistas de la película pornográfica ‘Garganta profunda’ [Deep Throat] en 1972 y se convirtió en una causa célebre en Hollywood después de ser condenado por cargos de obscenidad por la justicia federal en relación con la película. Tenía 65 años.
Reems, que sufría de un cáncer al páncreas y otros achaques, murió el martes en el hospital de veteranos de Salt Lake City. Su muerte fue confirmada por el Veterans Affairs Salt Lake City Healthcare System.
Llegó al Miami en el equipo de ‘Garganta profunda’ como director de iluminación, pero cuando el hombre contratado para retratar al doctor en la película no se apareció, el director Gerard Damiano le dijo: “Ponte la bata; estás actuando”, contó Reems al Times en 2005.
Al principio disfrutó de la fama que le acompañó tras actuar en una de las películas pornográficas más exitosas de la historia.
“Podrías decir que yo era la Shirley Temple” del cine para adultos, dijo Reems a un entrevistador cuando se estrenó ‘Garganta profunda’. “Toma una película cualquiera y conviértela en clasificación R [sólo con uno de los padres o un adulto] porque tengo un cuerpo clasificación PG [no para menores]”.
Eso cambió en 1974 cuando fue acusado, junto con otras diez personas, de conspirar para distribuir ‘Garganta profunda’ más allá de las fronteras del estado. Fue la primera vez que el gobierno federal trató de procesar a un actor por los resultados de la distribución de una película.
Tras ser condenado en 1972, el Times publicó un editorial en defensa de Reems bajo el título de ‘Conspiración contra la libertad’ y destacó que el renombrado abogado constitucionalista, Alan Dershowitz, se había ofrecido voluntariamente para encargarse de la apelación de Reems.
“Si se mantiene esta condena, ningún actor ni guionista en el país podrán estar seguros”, dijo Dershowitz, según el editorial.
La lista A de Hollywood también tomó nota. Celebridades como Jack Nicholson, Warren Beatty y Gregory Peck ayudaron a recaudar fondos para pagar las cuentas legales de Reems.
Reems logró un nuevo juicio, pero los cargos fueron finalmente desechados.
El daño a su vida personal ya estaba hecho. Mientras esperaba el juicio, “empecé a beber fuertemente, en Menfis”, contó Reems en 2005 al Times, y se convirtió en un “bebedor de medio de litro de vodka al día” que llegó a vivir “en contenedor de basura en Malibu”.
No dejó de beber sino a fines de los años ochenta, cuando terminó en Park City, Utah, e ingresó a un programa de rehabilitación.
Una vez sobrio, se dedicó a vender propiedades. Reems también se interesó en la religión.
“Puse a Dios en primera posición, no yo”, contó Reems a Deseret Morning News, de Utah, en 2006, “porque todo lo que hice yo mismo, casi me mató”.
Hijo de un corredor de apuestas y un ama de casa, nació en Nueva York como Herbert Streicher el 27 de agosto de 1947. A los dieciocho se enroló en los Marines, pero se retiró cuando su padre adquirió una enfermedad terminal.
Tras volver a Nueva York en 1967, trabajó como actor en producciones experimentales y Off-Off-Broadway, pero volvió a las películas adultas cuando no pudo pagar sus cuentas –de acuerdo a un artículo en una revista de Nueva York, bajo el título de ‘La vida de ultratumba de un actor pornográfico’.
Trabajó en más de cien películas pornográficas, incluyendo ‘The Devil in Miss Jones’, de 1973. Reems también fue entrevistado en el documental ‘Inside Deep Throat’ de 2005.
A fines de los setenta se trasladó a Los Angeles y consiguió un rol como instructor en ‘Brillantina’ [Grease], pero fue despedido porque los directores temían que su fama pusiera en peligro la taquilla en el Sur, de acuerdo a la revista neoyorquina.
“Actuar era mi verdadero amor”, dijo Reems a la revista, “y cuando me metí en el cine para adultos, enterré esa posibilidad”.
Entre los sobrevivientes se encuentran su esposa Jeanne, con la que se casó en 1990, y un hermano.
23 de marzo de 2013
20 de marzo de 2013
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

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