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[Estrella de ‘Un día a la vez’. La actriz se convirtió en un nombre familiar como la independiente divorciada con dos hijas adolescentes en la prolongada serie de comedias.]

[Adam Bernstein] Murió el 1 de marzo en su casa en Los Angeles la pelirroja y valiente artista teatral Bonnie Franklin, que se hizo conocida como la independiente divorciada con dos hijas adolescentes en la prolongada serie de comedia para la televisión ‘Un día a la vez’ [One Day at a Time]. Tenía 69 años.
En septiembre de 2012 Franklin anunció que sería sometida a un tratamiento contra un cáncer al páncreas. Miembros de su familia confirmaron su muerte.
‘Un día a la vez’, que fue producida por Norman Lear y transmitida por CBS de 1975 a 1984, encontró eco en las audiencias en una época en que las tasas de divorcio estaban subiendo y el estigma del divorcio se está mitigando. La serie era una comedia, pero también giraba sobre el coste emocional y económico del divorcio en una época en que las mujeres estaban empezando a tener oportunidades profesionales más grandes.
El personaje de Franklin, Ann Romano, se esfuerza por educar a sus dos hijas (Mackenzie Phillips y Valerie Bertinelli) mientras trabaja en una firma de publicidad en Indianápolis. Trata, con relativo éxito, de consolar a sus hijas cuando estas sufren ataques de pánico y toman decisiones precipitadas cuando se trata de chicos. Y pone los ojos en blanco a la vista de los pretendientes ridículamente machos que le envía el sórdido conserje del edificio (Pat Harrington Jr.).
“Aunque Ann Romano no fue la primera mujer divorciada en televisión, ella personificó esa situación de un modo que nadie había hecho antes”, dijo el investigador de televisión de la Universidad de Siracusa, Robert Thompson.
“La serie giraba sobre una joven divorciada que estaba sobreviviendo, pero también se ponía fácilmente nerviosa y se exasperaba”, dijo Thompson. “No era de ningún modo la madre perfecta que sabía todas las respuestas y hacía todo bien”.
Franklin creció en California, donde sus proezas en el claqué le abrieron las puertas de la televisión y el cine cuando tenía diez años. Consiguió un pequeño papel en el largometraje de Alfred Hitchcock, ‘El hombre equivocado’ [The Wrong Man; Falso culpable] de 1956, con Henry Fonda en el papel estelar, y apareció más tarde en series de televisión como ‘El agente de CIPOL’ [The Man from U.N.C.L.E.], ‘Gidget’ y ‘La familia Monster’ [The Munsters; Los Munsters].
Causó una primera y profunda impresión con su actuación en el musical de Broadway, ‘Applause’, de 1970. La protagonista del drama sobre el mundo del espectáculo fue Lauren Bacall; el musical eran una adaptación de la película ‘Eva al desnudo’ [All About Eve], de Bette Davis, de 1950. Franklin, como una de las coristas gitanas que revoloteaban de función en función, fue aclamada por su interpretación de la canción del título.
En su reseña de ‘Applause’, el crítico de teatro del New York Times, Walter Kerr, describió a Franklin como una salvaje ladrona de cámara: “Pelirroja despeinada, con una sonrisa de esas que a veces pintan en las piruletas, lanzando su pañuelo a los aparentes fuertes vientos, solo necesita que la suelten para ocupar el centro del escenario”.
‘Applause’ –con música de Charles Strouse, letras de Lee Adams y un libro de Betty Comden y Adolph Green — tuvo dos temporadas en Broadway y ganó un Tony al mejor musical. Franklin fue nominada a un Tony como la mejor actriz de musical.
Bonnie Gail Franklin nació el 6 de enero de 1944 en Santa Mónica, California. Su primer matrimonio, con el dramaturgo Ronald Sossi, terminó en divorcio. Su segundo marido, el productor de cine y televisión Marvin Minoff, murió en 2009 después de veintinueve años de matrimonio.
Los sobrevivientes incluyen a su madre, Claire Franklin; dos hijastros; y dos nietos.
Durante las últimas tres décadas, Franklin montó programas de cabaret unipersonales en Nueva York pero trabajó generalmente en el teatro regional. Era vegetariana y una vez le dijo al Kansas City Star que su mayor temor a la hora de trabajar en un dinner theater era que “el olor a asado llegara a mi nariz mientras actuaba”.
5 de abril de 2013
1 de abril de 2013
©washington post
cc traducción c. lísperguer

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