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[Santiago, Chile] [Juez tomó declaración a diplomático sueco que vio a Neruda antes de su muerte. Ulf Hjertonsson declaró ante Mario Carroza que vio al poeta “absolutamente lúcido, si bien enfermo, en cama, pero no en el estado de caquexia (extrema desnutrición) que suponen los que escribieron el certificado de defunción de Neruda”, señalaron fuentes judiciales.]

El diplomático sueco Ulf Hjertonsson, una de las últimas personas que vio con vida a Pablo Neruda, declaró ante el juez Mario Carroza que investiga las causas de la muerte del poeta, confirmaron este martes a Efe fuentes judiciales.
Las fuentes señalaron que Hjertonsson prestó declaración ante Carroza, pero no pudieron informar de lo que dijo. Sin embargo, el abogado querellante, Eduardo Contreras, sí dio a Efe algunos detalles de su testimonio.
“Hjertonsson declaró ante el juez que él vio a un Neruda absolutamente lúcido, si bien enfermo, en cama, pero no en el estado de caquexia (extrema desnutrición) que suponen los que escribieron el certificado de defunción de Neruda”, señaló a Efe.
La declaración de Hjertonsson tuvo lugar el pasado 29 de abril, pero hasta ahora se desconocía esa diligencia como parte de la investigación para determinar si Neruda murió a consecuencia del cáncer de próstata que padecía o si pudo ser envenenado por agentes de la dictadura de Augusto Pinochet.

“Horrorizado” por “ el Sangriento Avance de los Militares”
Los restos del Premio Nobel de Literatura fueron exhumados el pasado 8 de abril a raíz de una querella presentada por el Partido Comunista y los primeros análisis demostraron que efectivamente padecía de un cáncer avanzado y metastásico.
Hjertonsson visitó a Neruda en la Clínica Santa María la tarde del sábado 22 de septiembre de 1973, un día antes de su muerte.
En un prólogo para un libro editado en Suecia en 2003, el diplomático sueco evocó cómo vio a su amigo en los 30 minutos que pasó con él.
Estaba “macilento y muy pálido” y sufría “terriblemente a causa de un cáncer de próstata terminal”, además de estar “horrorizado” por el “sangriento avance de los militares”, escribió.
Horas después de su visita y tras recibir una inyección que supuestamente contenía un calmante, Neruda entró en un coma del que no volvió a despertar. Murió el domingo 23 de septiembre. Un día después hubiera partido al exilio en México.
14 de mayo de 2013
©la nación

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