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[Chile] [Bullying: El resultado de una crisis social que afecta a las familias chilenas. Si en el hogar el niño vive situaciones de violencia, lo más seguro es que las repita en la escuela, donde se puede sentir superior frente a otros compañeros. Tener profesores capacitados para detectar actos de agresión es clave para poder terminar con este tipo de hechos.]

Cinco de cada 10 niños es víctima de bullying en nuestra región. La violencia escolar es un tema primordial para los estamentos educacionales, pues tanto víctimas como victimarios son menores carentes que deben ser ayudados y guiados para evitar que en un futuro sean potenciales agresores e incluso delincuentes.
Los padres cumplen un rol fundamental, como también los establecimientos educacionales, por tal motivo 11 escuelas particulares y municipales de Calama se reunieron en el cuarto simposio de orientación que realizó el preuniversitario Pedro de Valdivia y que contó con la presencia de especialistas de Delphoeduca, quienes explicaron la importancia de adoptar medidas efectivas de prevención y reacción.
Charlin Hurtado, psicóloga del preuniversitario, mencionó que el desarrollar este tipo de seminarios tiene como misión “tratar de mejorar la educación, de brindar apoyo a los distintos establecimientos educacionales que hay en la zona y generar espacios de reflexión, conocimientos y aprendizaje”.
Agregó que otro aspecto fundamental es que los colegios sean conscientes del rol que cumplen. “En el fondo es un tema que actualmente está bien escondido, precisamente en el simposio hablamos que muchas veces los colegios no reconocen que hay existencia de bullying es sus aulas, situación que debe cambiar, por el rol que ellos cumplen en la prevención y detección de casos”.

Especialista
Uno de los expositores fue Mortimer Jofré, director de Investigación y Administración de Delphoseduca, quien mencionó que lo importante es reconocer qué es el bullying, porque no todas las conductas agresivas recaen en este concepto.
“Es muy importante aclarar el término, porque pareciera que todo es bullying y no todo acto de violencia se encasilla en este. Se clasifica como tal y está establecido en la Ley General de Educación como una acción reiterada, sistemática, con una intención de generar daño y provocar dolor. Cuando concurren estos tres factores, podríamos decir que estamos en presencia de una acción violenta que puede ser clasificada como bullying, cuando no es así puede ser un acto violento dentro de la dinámica normal de los niños o un hecho aislado que puede ser manejado de esa manera”.
El profesional expresó que son alarmantes las cifras, porque “en la región de Antofagasta tienen un orden del 8%, cuando la media nacional es de un 9, si bien está bajo, los resultados no dejan de ser impactantes. Creemos que es sumamente necesario realizar este tipo de eventos para activar la prevención, no podemos esperar que esta situación escale, hay que trabajar en prevención”.
Jofré especificó que “de acuerdo a estudios que hemos desarrollado, podemos ver que normalmente este tema está escalando entre quinto y octavo básico, rango en que está apareciendo un nivel preocupante de violencia física, verbal y psicológica, además de agresión con medios tecnológicos, que se entiende como ciber bullying, situación que tiene efectos significativos en quienes son las víctimas”.
Si bien los casos de bullying se descubren en las escuelas, su origen es en el núcleo familiar. Jofré explicó que, generalmente, son muchas las variables que inciden, pero una muy importante es “la formación y educación familiar, todos aquellos niños que provienen de aquellas con carácter disfuncional, con estilos parentales autoritarios, donde existe violencia familiar, el niño incorpora en su mochila un estilo de ser que lo lleva al colegio y lo desarrolla en la medida en que encuentra una posición de poder dentro de sus pares”.
Enfatizó en que a nivel de sociedad hay una crisis de autoridad importante, “donde los niños padecen los efectos de esta y que por la inseguridad de sus padres terminan resolviendo ellos muchas cosas en el ámbito de su familia y llegan al colegio con una impronta muy decidida”.

Efecto
Asimismo, planteó que los niños que sufren de violencia escolar tienen efectos dramáticos, “sobre todo en los de primer ciclo, es decir de primero a cuarto o de quinto a octavo básico, pensando en que están en la plenitud de su desarrollo neurológico, emocional y bajo el punto de la neurociencia, es impactante ver cómo se van distorsionando las posibilidades de hacer sinapsis, pues en la medida que van teniendo buenos estímulos sus aprendizajes se van consolidando. Es importante el rol que cumplen los adultos, en este caso los padres, los profesores y todos los profesionales de la educación en el desarrollo de los niños de esa etapa”.
En cuanto a los menores victimarios, son tan preocupantes como las víctimas, ya que “normalmente, vienen con una impronta familiar de estilo parental autoritario, de un ambiente agresivo, “hay veces que son los menores de un grupo importante de hermanos y que dentro de ellos ha tenido que sobrevivir, entonces cuando llegan al colegio encuentran un escenario propicio donde él puede ser actor. Hay estudios en Inglaterra donde muestran la perspectiva del tiempo, en el que los niños que fueron violentos en su formación educativa inicial van a tener grandes posibilidades de caer en la comisión de delitos, convertirse en delincuentes y muchos de ellos terminarán en la cárcel”, acotó Jofré.
Respecto al rol que cumplen los padres en la detección, el especialista mencionó que la clave es siempre preguntar cómo estuvo el día en la escuela.
“Muchas veces el menor se coloca poco comunicativo, no quiere contar lo que hizo en clases, en varias ocasiones llega con sus cuadernos deteriorados, le robaron o comieron su colación, le generaron un daño en su vestuario; el papá se puede informar cuando lo ve en la ducha, si tiene moretones, alguna marca o rasgo de que haya sido objeto de un golpe. Hay una serie de parámetros que en la medida que lo conocen, pueden indicar que está sufriendo una situación de este tipo”.
En tanto, para que una familia asuma que su hijo es violento es un tanto más difícil, “porque cuando ellos actúan con agresividad es porque dentro de la casa los tratan con violencia y será difícil que el padre se dé cuenta, porque está orgulloso que su hijo sea parecido a él. Pero por otra parte, no escapa de los profesores el detectarlo y ahí es importante retroalimentar a los progenitores respecto de lo que está sucediendo con ese niño, para que ellos tomen conciencia de lo que pasa”.

Medidas
En este sentido, recalcó que es imprescindible que los colegios adopten medidas, así como existen para catástrofes, para saber cómo y cuándo actuar, bajo un reglamento que establezca los pasos a seguir. “Los profesores deben desarrollar habilidades y competencias para poder establecer esto en el minuto en que empieza a ocurrir. Cuando tenemos una situación de conflicto y en la medida que permitimos que escale, se puede transformar en un caso de violencia importante. El conflicto puede ser manejado con una buena mediación, una gestión, una acción docente y la participación incondicional de los padres”.
18 de octubre de 2012
17 de octubre de 2012
©mercurio de calama

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