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[Los Angeles, California, Estados Unidos] ¿Marihuana sólo para enfermos? Eso es una payasada, dicen algunos angeleños.]

[Norimitsu Onishi] Un año después de que agentes policiales federales empezaran a reprimir la industria de la marihuana médica en California con una serie de publicitadas detenciones en todo el estado, finalmente iniciaron el mes pasado su ataque en Los Angeles, dando a 71 dispensarios plazo hasta el martes para que cierren sus puertas. Al mismo tiempo, debido a una bien organizada campaña de una nueva coalición de partidarios de la marihuana médica, la semana pasada el Consejo Municipal derogó la prohibición de los dispensarios que había aprobado hace sólo unos meses.
A pesar de años de infructuosos intentos de regular la marihuana médica, California se encuentra nuevamente inmersa en un caos impregnado de marihuana sobre una bullente y divisiva industria.
Nadie sabe cuántos dispensarios de marihuana médica hay en Los Angeles. Los cálculos varían de quinientos a más de mil. La única certeza, según partidarios y opositores, es que superan de lejos la cantidad de Starbucks.
“Este el circo permanente de ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Los Angeles”, dijo Michael Larsen, presidente del Consejo Vecinal de Eagle Rock, una comunidad de clase media que tiene quince dispensarios en un radio de dos kilómetros y medio en la principal zona comercial, muchos de ellos cerca de viviendas. “Aquí la gente está desesperada, y no hay nada que podamos hacer”.
Aunque los dispensarios de barrio estaban entre los que debían cerrar sus puertas para el martes, muchos todavía estaban funcionando. Mirando a un joven que salía dando brincos del dispensario Together for Change el jueves en la mañana, Larsen dijo: “Ese está lejos de ser un paciente de cáncer”.
En la campaña más importante contra la marihuana médica desde que California la legalizara en 1996, las autoridades federales han cerrado, desde octubre, al menos seiscientos dispensarios en todo el estado. Cuatro fiscales federales en California dijeron que los dispensarios violaban no solamente la ley federal, que considera ilegal toda tenencia y distribución de marihuana, sino además la ley del estado, que exige que los operadores sean servidores primarios sin fines de lucro y que distribuyan marihuana estrictamente para propósitos médicos.
Mientras se anunciaban acciones contra 71 dispensarios, André Birotte Jr., fiscal de Estados Unidos para el Distrito Central de California, indicó que se trataba sólo del inicio de su campaña en Los Angeles. Los prosecutores presentaron demandas de decomiso de activos contra tres dispensarios y enviaron cartas advirtiendo sobre la posibilidad de presentar cargos penales contra los operadores y caseros de otros 68, una estrategia que ha llevado a cerrar sus puertas a casi el 97 por ciento de los dispensarios que están en la mira del distrito, dijo Thom Mrozek, portavoz de la fiscalía de Estados Unidos.
Son las vagas leyes del estado que regulan la marihuana médica las que han permitido que los usuarios recreacionales de la hierba compren la droga en los dispensarios, dicen partidarios de la prohibición de Los Angeles y la represión federal. Aquí en el paseo marítimo de Venice Beach, promotores vestidos de verde marihuana se acercan a los transeúntes con ofrecimientos de un chequeo de diez minutos y 35 dólares para obtener una recomendación médica para cualquier tipo de mal desde el cáncer hasta la pérdida de apetito.
Casi 180 ciudades en todo el estado han prohibido los dispensarios, y las demandas contra las prohibiciones ya han llegado a la Corte Suprema del estado. En áreas más liberales, cerca de cincuenta municipalidades han aprobado ordenanzas que permiten la marihuana médica, pero la mayoría ha suspendido la regulación de los dispensarios debido a la ofensiva federal, de acuerdo a Americans for Safe Access, una organización que promueve el acceso a la marihuana médica. San Francisco y Oakland, los más fieros partidarios de la marihuana médica, continúan emitiendo permisos para nuevos dispensarios.
En 2004, poco después de que el estado permitiera efectivamente la apertura de dispensarios, en Los Angeles sólo había tres o cuatro, dijeron expertos. En poco tiempo había cientos de dispensarios antes de que el ayuntamiento decretara una moratoria. Pero los dispensarios continuaron proliferando, aprovechando una laguna en la moratoria y las demandas que restringieron la capacidad del ayuntamiento de aprobar una ordenanza. En el verano, el Consejo Municipal decidió prohibir los dispensarios.
Previendo la prohibición, la industria de la marihuana médica, “que históricamente no ha trabajado unida”, empezó un contrataque, dijo Dan Rush, funcionario del United Food and Commercial Workers Union, que formó una coalición con Americans for Safe Access y la Greater Los Angeles Collective Alliance, una organización de dueños de dispensarios. La coalición recaudó 250 mil dólares, la mayor parte de dispensarios, para reunir las firmas necesarias para convocar a un referéndum con el fin de derogar la prohibición en las urnas en marzo, dijo Don Duncan, director de Americans for Safe Access en California.
En lugar de permitir el referéndum en marzo, cuando también deben realizase las elecciones para alcalde y concejales, el consejo decidió el martes simplemente derogar la prohibición. José Huizar, uno de los dos concejales que votaron contra la derogación, y el más decidido partidario de la prohibición, dijo que el ayuntamiento no estaba en condiciones de luchar contra una industria cada vez mejor organizada.
Huizar dijo que las leyes de la marihuana médica en California, consideradas las más débiles del país, deben ser cambiadas para controlar mejor la producción y distribución de la marihuana, así como limitar el acceso sólo a los pacientes de verdad.
“A menos que ocurra eso, los ayuntamientos continuarán jugando al gato y al ratón con los dispensarios”, dijo, agregando que la industria ha luchado contra los intentos de regular la marihuana. “Esa gente solo quiere proteger sus ganancias, y eso se logra con la menor regulación y supervisión posible de parte del ayuntamiento de Los Angeles”.
Pero funcionarios de la coalición dicen que están a favor de regulaciones más estrictas. Rigo Valdez, director de organización del sindicato local, que representa a quinientos empleados de dispensarios en Los Angeles, dijo que apoyaría una ordenanza que restringiera el número de dispensarios a cerca de 125 y los obligara a operar lejos de las escuelas y unos de otros.
“Deberíamos respetar a las comunidades manteniéndonos alejados de áreas sensibles, al mismo tiempo que proveemos un acceso seguro a pacientes de marihuana médica”, dijo.
Una ordenanza semejante implicaría la clausura de numerosos dispensarios que atienden a usuarios recreacionales, dijo Yamileth Bolanos, presidente de la Greater Los Angeles Collective Alliance y propietaria de un dispensario, el PureLife Alternative Wellness Center. “Creo que necesitamos establecimientos médicos decentes, no esos locales con todo tipo de música, con empleados con tatuajes y piercings en la cara”, dijo. “Somos gente normal. Llevamos un lugar al que puede venir gente normal a comprar su medicina”.
Pero cientos de dispensarios que se quedarían fuera del negocio, impugnarán la represión federal, como ya lo están haciendo algunos.
En el centro de Los Angeles, donde la mayoría de los dispensarios fueron incluidos entre los que deberán cerrar sus puertas, los trabajadores estaban remodelando la fachada del Downtown Collective. Dentro, en el vestíbulo decorado para conjurar a ‘Cara cortada’ [Scarface; El precio del poder], uno de cuyos carteles colgaba de una pared, se oía música electrónica.
“A nosotros todo esto no nos preocupa”, dijo el encargado de la ofensiva federal, negándose a identificarse. “Es algo que resolverán los abogados”.
David Welch, un abogado que representa a quince de los 71 dispensarios y ha iniciado una demanda contra la prohibición en la Corte Suprema del estado, dijo que la represión federal sería un fracaso.
“Los dispensarios de marihuana médica se parecen a lo que distribuyen: son hierbas”, dijo. “Si las cortas, brotan de nuevo”.
2 de noviembre de 2012
8 de octubre de 2012
©new york times
cc traducción @lísperguer

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