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[Argentina] [Mignone: “¡Qué dirá la historia de estos pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas!”]

[Isabel, Mercedes y Javier Mignone] A raíz de las múltiples informaciones y opiniones emitidas desde la elección del cardenal Jorge Bergoglio como papa Francisco queremos aclarar la valiosa y efectiva actuación de nuestro padre Emilio Fermín Mignone para que fueran liberados los padres Francisco Jalics y Orlando Yorio el 23 de octubre de 1976. Estos padres jesuitas estuvieron detenidos varios días en la Escuela de Mecánica de la Armada, donde también estuvo detenida nuestra hermana Mónica (detenida-desaparecida el 14 de mayo de 1976). En su libro ‘Iglesia y Dictadura, el papel de la Iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar’ (Ediciones del Pensamiento Nacional, 1986), que es una crítica constructiva a la Iglesia Católica a la cual perteneció hasta su fallecimiento, Mignone relata: “Conozco detalladamente la detención ‘desaparición’ y liberación de los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics. Ambos residían en el barrio de emergencia del Bajo Flores y fueron detenidos al mediodía del domingo 23 de mayo de 1976, con la intervención de más de cincuenta efectivos de la Infantería de Marina, mientras oficiaba misa el presbítero Gabriel Bossini. Aparecieron anestesiados en un bañado de Cañuelas cinco meses más tarde, el 23 de octubre. Según información de los vecinos fueron depositados durante la noche por un helicóptero. De acuerdo con su relato (nota: Mignone se había entrevistado con ambos) habían sido mantenidos tres días en la Escuela de Mecánica de la Armada –que reconocieron–, amarrados y encapuchados. Luego los trasladaron a una casa quinta en Don Torcuato, donde estuvieron encapuchados, engrillados y esposados hasta su liberación. En declaraciones judiciales, el presbítero Yorio fue interrogado sobre Mónica Quinteiro, María Marta Vásquez de Lugones y posiblemente mi hija Mónica (César Lugones, Horacio Pérez Weiss, Beatriz Carbonell y María Esther Lorusso también fueron integrantes del grupo del Bajo Flores)”, (páginas 262-63).
Nuestra hermana Mónica junto con los compañeros mencionados arriba hacía trabajo social en el mismo barrio del Bajo Flores donde residían los presbíteros Yorio y Jalics, y la búsqueda de nuestra hermana y sus compañeros estuvo muy ligada a la de los presbíteros. Es así que durante esa búsqueda el 1º de julio de 1976 el almirante Oscar Montes, entonces jefe de operaciones navales y luego ministro de Relaciones Exteriores, recibió a Emilio, quien fue junto con el señor José María Vásquez, padre de María Marta. Emilio continúa su relato diciendo: “Negó saber nada de nuestras hijas, pero admitió que los sacerdotes Yorio y Jalics habían sido detenidos por la Infantería de Marina. Entre tanto, Massera negaba la participación de su arma. Transmití la información de Montes, en setiembre de ese año, al coronel Flouret (a quien fui a ver acompañado del padre Rodolfo Ricciardelli de la villa del Bajo Flores), el cual –me dijo– informaría de la novedad al general Videla, por orden de quien estaba instruyendo un sumario”, (página 263).
La eficaz actuación de Mignone para que fuesen liberados los presbíteros fue relatada por el mismo Mignone en su testimonio en el Juicio a las Fuerzas Armadas el 15 de julio de 1985, donde repitió lo que se cita arriba y agregó lo que el coronel Flouret le mandó decir a través de la embajadora Lillian O’Connell de Alurralde (amiga de Mignone): “Dígale a Mignone que él no sabe lo importante que fue su intervención para la liberación de los sacerdotes Jalics y Yorio, en aquella investigación que él estaba realizando”.
Con respecto a la actuación de la Iglesia Católica, Mignone sostuvo que en algunas ocasiones la luz verde para que actuaran los militares fue dada por los mismos obispos. Refiriéndose a muchos obispos y al provincial jesuita Jorge Bergoglio, Mignone dice: “¡Qué dirá la historia de estos pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas!”, (página 174).
Nuestros padres creían en la verdad y en la necesidad de darla a conocer. Ocultarla es como esconder a Dios.
[Los autores son hijos de Emilio Mignone.]
20 de marzo de 2013
©página 12

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