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[Freirina, Chile] [La ofensiva de Agrosuper contra los activistas por los Derechos Animales.]

Tras pocas semanas del trabajo de nuestra organización en Freirina, cuando presentamos la investigación que hizo públicas imágenes hasta entonces desconocidas sobre la situación de los cerdos en los galpones de las instalaciones de Agrosuper, que manejábamos cierta información sobre las observaciones y medidas tomadas por la empresa respecto al activismo de EligeVeganismo. Sin embargo, lo que a varios activistas nos ha tocado vivir durante las últimas semanas es simplemente impresentable.
Queremos que todos conozcan hasta dónde están dispuestos a llegar los dueños de la productora de carne más grande de Latinoamérica con el fin de que la realidad de sus criaderos no salga a la luz. Agradeceremos difusión de los hechos. Lo que leerán a continuación es un claro ataque no solo contra nuestra organización, sino contra el movimiento por los Derechos Animales en general de parte de una empresa que, consciente de su poder, se permite actuar con extrema violencia cuando ve amenazados sus intereses y su imagen.
El pasado 20 de octubre, mientras nos encontrábamos en terreno, Agrosuper inicia una persecución en las cercanías de Santiago, que – tras una falla mecánica en el automóvil de traslado – culmina en una orden de detención contra cinco activistas del equipo de investigación de EligeVeganismo. Ante la llegada de la policía alegaron daño a la propiedad privada, atribuyéndonos cortes al cercado de sus instalaciones y acusándonos de portar armas. La situación sería más tarde desmentida incluso por carabineros luego de que revisaran el auto y no encontraran evidencia ni de napoleones ni artículos aptos para hacer cortes tal como ellos señalaran.
No contentos con eso, cuando los cinco activistas llevaban cerca de tres horas de detención, empleados de la empresa fueron hasta la comisaría con napoleones y tijeras señalando que pertenecían a los detenidos. La irrisoria acusación fue desmerecida por personal policial puesto que estuvieron todo el tiempo cerca del automóvil y que lo revisaron exhaustivamente antes de trasladarnos a la celda donde permanecimos más de cinco horas hasta que fiscalía señalara que debíamos quedar en libertad de inmediato.
La detención fue injustificada pero pudo ser una medida esperable. No obstante, lo que vivimos hace dos días – a solo dos semanas de aquella detención – supera con creces la experiencia vivida a mediados de octubre.
Durante una jornada de trabajo en la preparación del acto por el Día Internacional de los Derechos Animales, personal de seguridad de Agrosuper se acerca a nuestro automóvil y solicita nuestros datos. Pese a no haber justificación para tal medida, colaboramos con su petición. En ese momento solo dos mujeres del equipo se encontraban dentro del vehículo, descansando en la orilla de una carretera en los alrededores del pueblo de San Pedro.
Aunque los guardias nos señalaban con insistencia que era un procedimiento de rutina y que podríamos irnos cuando quisiéramos, los constantes llamados por teléfono y la llegada de al menos dos camionetas más que comenzaron a rodearnos, nos dieron la alerta de peligro que nos llevó a tratar de salir del lugar.
En cuanto pudimos mover el auto, una de las camionetas comienza a seguirnos y, así, inician nuevamente una veloz persecución a través del camino. Una vez en la carretera, luego de varios minutos tratando de alcanzarnos, el automóvil contratado por Agrosuper intenta interceptarnos violentamente y de forma reiterada. Habiendo librado con éxito el primero de sus intentos, para la segunda vez se atrevieron a chocar sin objeciones nuestro auto tratando de sacarnos de la carretera. Solo gracias a una rápida maniobra fue que el vehículo que manejábamos no volcó en la curva en que los guardias nos abordaron. La puerta del piloto quedó completamente abollada pero, por suerte, ninguna de las dos activistas sufrió lesiones tras el accidente.
Para la tercera intercepción – y sabiendo que peligraban nuestras vidas – decidimos detenernos. Ambos hombres descendieron del auto y nos apuntaron con armas gritándonos que bajáramos del vehículo. En el entretanto se dio una alterada discusión donde nos instaban violentamente a informarles del paradero del resto de nuestros compañeros. Luego de varios minutos reteniéndonos en un interrogatorio lleno de amenazas, por una de las radios se les ordena: “Déjalas ir y adviérteles que nunca más vuelvan por aquí”. El hombre repitió las palabras y ambas pudimos escapar.
Lo que parte de los activistas de EligeVeganismo hemos vivido en las últimas semanas no es gratuito. Las investigaciones tienen repercusiones que han hecho que una empresa como Agrosuper invierta millones de pesos en “seguridad” – o derechamente matonaje – para evitar que la sociedad vea más allá de lo que ellos quieren enseñarnos. Han buscado amedrentarnos de las maneras más cobardes, inculpándonos de acciones que no se condicen con la línea de trabajo de nuestra organización y actuando con violencia con el fin de atemorizarnos e interrumpir nuestra labor. Más allá de su publicidad amable, hay una cruel realidad que afecta a miles de animales y que están dispuestos a mantener en la oscuridad a toda costa, así nos lo han demostrado.
Hemos decidido hacerlo público contando nuestra historia con una doble finalidad: primero, reafirmar el compromiso que hemos adquirido a consciencia con los animales, las grandes y únicas víctimas de esta situación, sabiendo que su realidad es aún más dura y que se vive en silencio. Porque si no somos nosotros hoy haciéndole frente, no hay esperanzas: no podrán ser nunca ellos quiénes puedan defenderse a sí mismos. En segundo lugar, para que la sociedad en general y los activistas veganos en particular, conozcan la manera en que operan quiénes detentan el poder que oprime a los animales en este país. Cuyos recursos se destinarán sin miramientos a reproducir actos de violencia y matonaje cuando sus intereses se vean amenazados.
Difunde esta nota, informa. Haz extensivo este relato y no permitas que el poder de una megaempresa acalle las voces que defienden los Derechos Animales. Somos muchos luchando por reivindicar sus vidas y su libertad, tu también puedes ayudar colaborando para que situaciones como éstas no queden en el olvido y enseñen el verdadero rostro de Agrosuper. Historias como la que aquí lees e imágenes como las que mostramos a continuación en esta nota, es lo que ellos nunca querrán que veas.
5 de noviembre de 2012
cc EligeVeganismo

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